Ya tiene candidato el pueblo

Escribe Alejandro C. Tarruella
Bulliciosa y alegre fue la presentación de la precandidatura de Aníbal Fernández en el NH Tango de la calle Cerrito en el centro porteño. Con apoyo de Diego Armando Maradona y 10 gobernadores de todo el país, fue sólido y severo en su propuesta política. Lucía Corpacci (Catamarca), Jorge Capitanich (Chaco), Maurice Closs (Misiones), José Luis Gioja (San Juan), Eduardo Fellner (Jujuy), Martín Buzzi (Chubut), Claudia Ledesma Abdala (Santiago del Estero), José Alperovich (Tucumán), Luis Beder Herrera (La Rioja), Sergio Urribarri (Entre Ríos), le dieron su apoyo. Algunos con su presencia como Urribarri y Luis Beder Herrera. En un video mostraron su adhesión, como Maradona, que se vio expresándole: «Aníbal, amigo mío, me enteré de que te postulás para gobernador de la provincia de Buenos Aires y no quería dejar de saludarte y decir que los demás entran segundos con vos». Maradona se mostró emociado en sus palabras al decir: «Desde Dubai, desde cualquier parte del mundo voy a estar haciendo fuerza para que mi amigo Aníbal Fernández sea el gobernador de la Provincia de Buenos Aires».
El espacio habituado a cortes y quebradas, estaba lleno, con militantes y allegados que iban a encontrarse con un ser querido. Fernández no da espacio para matices aunque sea uno de los políticos que expresa tolerancia, incluso con quienes usan la información como explosión de sus problemáticas propias y su regresión a modelos del Centenario u otras conservadurías. Por supuesto, muchas veces por medio del uso mediático.
Lo acompañaban los ministros Julio Alak (Justicia) y Alberto Sileoni (Educación), de Salud, Daniel Gollán, el ministro de Infraestructura de la provincia, Alejandro Arlía, los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda), Darío Díaz Pérez (Lanús), legisladores como Carlos Kunkel, María Laura Leguizamón, Juan Manuel Abal Medina y Miguel Angel Pichetto, Pepe Scioli y el actor Pablo Echarri, entre otros.
Yo no me hubiera presentado sin el aval de la Presidenta (Cristina Kirchner)», sostuvo Aníbal en su discurso. Punto fundamental de su presentación y si bien da pautas de resultados, indica que hay una conducción clara en el kirchnerismo “a la hora del acto”. Dicen en su entorno, que hay encuestas propias, trabajadas persona a persona, que le dan una perspectiva favorable al ahora candidato. Sucede que las encuestadoras, salvo honrosas excepciones, se dedican a hacer cuadros de situación para pagadores con deseos de escuchar “lo que quieren”. De ahí que abusen del impreciso universo telefónico para no invertir en trabajo de campo, y los resultados se observan en elecciones recientes donde la mayoría de los “especialistas”, acaban en la chantada numerológica.
Su discurso abundó en el proyecto de abrir polos productivos que ensanchen el horizonte iniciado en 2003. “Voy a ser el próximo gobernador de la provincia”, avisó como para que nadie se sorprenda y agregó que no está “dispuesto a ceder los avances del proyecto llevado a cabo por Néstor y Cristina”. En ese encuadre se deslizaron sus palabras, propuesta de obras, fijación de regiones de la provincia, apertura a proyectos en el área agropecuaria con alistamiento de créditos y provisión de una burocracia más efectiva desde el Estado, para mostrar su perfil de estadista. Tal vez por eso, cuando concluido el acto le preguntaron acerca de quién es el mejor postulante en la provincia, Fernández dijo como al pasar, con énfasis: “Soy yo”.
No olvidó a la oposición y dijo que “Hablan de sacar el Fútbol para Todos, de eliminar las retenciones, de eliminar la cuarta categoría en ganancias -debería llamarse impuesto a los sueldos altos para que los que tenemos sueldos altos podamos brindar algo a los que menos ganan-. Ellos son los que les quieren pagar a los buitres. ¡Cómo vamos a pagar ese robo hacia los argentinos!”. También reflexionó: “Cuando en un país no hay oposición como en este país, la oposición la ocupan los medios. Esta historia que ya conocemos respecto al poder real que no va a las urnas, la queremos aclarar”. Respecto a la continuidad institucional en la provincia, fue cauto y preciso: “Vamos a aprovechar lo bueno que está hecho. Desde este momento, me hago cargo de defender los intereses de la Provincia de Buenos Aires. Entre todos somos invencibles”.
Su conocimiento de la provincia lo llevó a recordar de memoria parte de la letra de la cifra de Omar Moreno Palacios, “Provincia de Buenos Aires”, histórica en el cancionero bonaerense, y decir: Soy bastante refaloso/ pa’ que me rayen el cuero/ soy manso como un cordero/ tigre p’ quien me desaire/ la cabo amarillo chaire/ quien creía que no me atrevo/ que soy pollo de tu güevo/ provincia de Buenos Aires”. Un dato central en la conformación de una figura política es su compromiso con el suelo propio. Tal vez por eso Aníbal Fernández, concluyó su discurso señalando, “Yo quiero un proyecto de todos. Me voy satisfecho porque el mensaje fue comprendido”.
Seguro, cercano a la ironía, incluso afable en su discurso, no desoyó el aporte radical a la política y aún con críticas, abogó por una recuperación histórica del partido hoy fraccionado por la agonía del neoliberalismo. No es posible predecir su suerte, pero sin duda su puesta en acto de una propuesta, tiene la seriedad de los que tienen las convicciones firmes y la coherencia a flor de labios.





