Opinión

Juan Carlos Molina: «La Sedronar es el Estado presente en el territorio»

 

 

 

IB24: – ¿Cómo te definirías: padre o compañero?

Compañero cura. Vos sabés que tiene una historia el cura en mí; empecé trabajando mis años de sacerdocio en la Patagonia y por esas cosas de la vida, me tocó armar un hogar de chicos muy chiquitos, en el que me hacía llamar «padre Juan». Hasta que un día, Maxi, que hoy tiene 19 años, me pregunta: «¿Vos sos mi papá? , entonces ahí hice un click y dije «No, yo soy el cura Juan, tu papá se llama Emilio» y a partir de ahí dejé de ser padre. Tan fuerte era la palabra cura que los chicos del hogar no sabían mi nombre hasta que iban creciendo. Así que sí, me gusta compañero cura.

IB24: – ¿A qué se debe tu identificación con el peronismo?

Hay un poco de cuna, de casa, de tradición. El otro día lo hablabamos con mis viejos de vuelta; yo me acuerdo las fotos de Eva y del General en casa, imágenes pintadas a mano. La historia de mi viejo tiene mucho que ver con el ferrocarril de esa época; cada vez que pasaba Eva por Las Flores era impresionante. Mi papá cuenta que hasta llegó a tocarla, un día que le hicieron un piquete al tren en el que venía, para que bajara y la puedan saludar; fue la única forma que encontraron, así que viene desde la cuna. Pero bueno, después comulgo indudablemente con los valores del peronismo, porque tienen mucho que ver con los valores del cristianismo; hay un nexo muy importante cuando se habla de justicia social, de igualdad, de solidaridad, de libertad, del trabajo. Esos son valores propios del Evangelio: la mirada en el otro. Cuando Cristina dice «La Patria es el otro», de ahí a mirar el Evangelio hay… nada. Y cuando mirás al peronismo, tampoco hay diferencia. Así que viene de toda la vida: la marcha peronista y «Cámpora al gobierno, Perón al poder» eran cantos que se escuchaban por toda la casa.

IB24: – ¿Cómo resulta que recalas siendo funcionario del gobierno de Cristina?

Yo recalo primero en el entorno de Kirchner de Santa Cruz, más que como funcionario; esa fue mi primera relación fuertemente política. Digamos que a los curas no nos preparan para estar en la política, sino todo lo contrario: nos preparan para ser críticos de ella. Es parte de marcar la cancha, porque esto también es una cuestión de poder. En todos los actos siempre hay un cura, más en los pueblos, y el que lo inaugura, el primero que habla, es él. Me metí en Santa Cruz con Néstor, con Alicia y con Julio. Primero empecé por verla como una herramienta que me ayudaba a trabajar con más fuerza en los barrios más vulnerables; después me di cuenta que yo podía ser parte de eso, utilizando los recursos que la política te da a partir de ser gobierno, de ser el que lleva adelante el motor del Estado. Finalmente dije «ya está, no puedo escaparle a esto»: ya le mangueé a la política, ya compartí con la política, ahora tengo que ser parte de esto que transforma.

IB24: – ¿Es correcto que llegaste a desempeñar tu actual función por pedido de la CGT?

En realidad, antes de que la Iglesia se quejara de que la Sedronar no tenía titular -que todos creen que ese fue el puntapié para que Cristina diga «pongo un cura»- ya los gremios venían hablando de su gran preocupación, que no era el narcotráfico -realmente hay que distinguirlo-, sino las adicciones en el mundo laboral; por eso le pedían a Cristina que por favor hiciera algo. Entonces ella, que es una estadista y como tal, escucha y analiza la realidad, hizo caso del reclamo. Las primeras voces vinieron del mundo del trabajo y el reclamo fue interesante porque no se trató de señalar con el dedo, sino que fue una mesa de diálogo y realmente de mostrar la preocupación. Por eso digo que vino por ese lado, y no que Cristina salió corriendo por el documento de la Iglesia. Por otro lado, tampoco me eligió a mí para ningunearla, creo que fue midiendo los candidatos que aparecieron, y finalmente apuntó a alguien que no estuviera metido en el mundo de la seguridad; podría haber elegido a cualquiera de ahí, incluso a alguien del ejercito, que están más ligados al combate del narcotráfico, a lo científico; podría haber armado una SIDE paralela, o podría haber puesto un profesional de la salud. Pero no: eligió la tercera posición, que es la mirada social del problema. De eso doy fé, porque otro de los grandes insistidores de abordar este tema, han sido los jóvenes militantes, que son los que más charlan con los pibes; la militancia ha sacado a un montón de pibes de la droga, y uno cuando recorre el terrotorio ve que es real. Además de estos factores, creo que podría haber venido un pastor, una monja, pero ella vio en mí a alguien que no tiene un fanatismo religioso. Y acá estoy.

IB24: – ¿Cómo afrontas una tarea que conlleva tanto trabajo y responsabilidad como es estar al frente de Sedronar?

Mis tres componentes son trabajo, esperanza, y equipo.

IB24: – Y a nivel práctico ¿cómo se traducen estos componentes en propuestas y programas concretos?

Nosotros vamos a contrapelo de lo que está pasando en la gestión; parece que hay que dejar todo cerrado porque se termina este período y va a haber uno nuevo, más alla del palo que sea. Nosotros abrimos todo, empezamos de cero, los equipos laburan y hemos incorporado mucha gente joven y militantes del territorio, que están recorriendo y viajando. Hemos trabajado en todas las áreas, las que son visibles y las que no lo son: precursores químicos, trazabilidad; el trabajo fue nuestra característica, empezamos muy temprano y nos vamos muy tarde, no hay sábado, domingo, ni feriado. Me acuerdo que eso era lo que llamaba la atención de Néstor, que entraba a trabajar a las seis de la mañana y eran las cuatro de la madrugada y seguía; eso nos pasa mucho. Tenemos mucha esperanza porque creemos que se puede, y eso también es hacer un cambio en la mirada. Frente a la adversidad, frente a posturas que dicen que las adicciones se combaten con seguridad, frente a las miradas cuadradas y mal educadas, nosotros trabajamos porque sabemos que hay posilidades de hacerlo de otra manera. Es la esperanza de la militancia, porque en menos de un año hemos visto como se transforman las cosas. La gente nos agradece que los atendamos bien y rápido, y eso nos alegra mucho. Digo que hay miradas mal educadas porque eso nos han inculcado: que el pibe que es paquero está quemado, no sirve para nada, y encima es delincuente. Nosotros hemos demostrado que eso no es así, incluso firmamos con el CONICET para demostrarlo científicamente, porque queremos avalar lo que hacemos. Y con respecto a los equipos, digo que es muy importante, primero porque rompe egos; si bien hay directores, todos los jerarquicos son parte del equipo, a todos les insistimos con trabajar de esta forma. Entonces, nadie es dueño de su tarea, nadie es el super protagonista, nadie es imprescindible, y eso es el Estado también: vos te vas, y la cosa sigue. Y es importante también para la contención, porque un día estás trabajando en una villa, entra la policía, caga a palos a todos los pibes o te plantan una prueba y te arruina el trabajo de meses; el equipo es importante para seguir y no desmoralizarse. Por supuesto, todo esto está englobado en la militancia, a esto se le pone el cuerpo. Antes eran hermanos, hoy son compañeros; antes era misionar y hoy es militar, y lo entiendo de ese lado. Esta era una Secretaría con muy bajo presupuesto, que no nos permitía tener un fondo rotatorio importante para bancar la movida nueva. Todos cobraron menos y no hubo ni una sola queja; ahora vamos saldando, vamos devolviendo, pero algunos se fueron a Jujuy sin viáticos, entendieron la gestión, y eso es militancia.

IB24: – ¿De qué manera abordan los territorios?

Yo te puedo dividir la Secretaría en tres grandes áreas. La primera es el combate directo al narcotráfico, que son los precursores químicos y tratan todo aquello que hace que circule droga en la calle, controlandolo mediante la tecnología. La segunda es la asistencia directa a aquellos que consumen, y en esto entra el adicto, pero también su entorno, que no es menor. Y cuando digo entorno no me refiero solo a la familia, también es la pareja, los amigos, y todo aquel que esté sufriendo a la par. En esta área hemos crecido muchísimo, la asistencia es inmediata, las llamadas han aumentado, tenemos consultorios externos; cuando hay una emergencia, si no viene por su cuenta, lo vamos a buscar, para lo que hemos armado una gran unidad de traslado y acompañamiento, un tema que no fue sencillo. Además, ahora tenemos centros de atención para travestis, para mujeres con hijos pequeños o embarazadas, lugares de internación de emergencia hasta que se le encuentre un lugar, cosas que antes no había y hoy la Sedronar lo tiene. Y por último, la asistencia en las auditorías, para cuidar los lugares a donde los mandamos; hay un auditoría tradicional y una social, para ver como come, como se encuentra física y afectivamente, si estudia. Ejes que antes no existían, porque todo se centraba en la psiquiatría; hoy el consumidor es un sujeto de derecho. Y la última área importante ha sido la prevención, y ahí tenemos distintos ejes. Uno de ellos son los PEC, que son los puntos de encuentro comunitarios de la Sedronar, para articular la institución con los barrios; todos los que estaban trabajando sobre el tema, ahora estan ordenados bajo un órgano rector.

IB24: – Y en este eje ¿interviene la militancia política?
 

Sí, participan todas las militancias. La política, la religiosa, la comunitaria; por eso la Sedronar es un gran punto de encuentro para trabajar en conjunto, utilizando los subsidios cuando fue necesario. Nos hemos metido en lugares que antes no llegabamos. Son grandes espacios de escucha, y con los PEC, hemos convertido al barrio en preventor. Hemos creado vínculos entre los pibes que ahora pintan murales y las señoras que toman mate en la vereda porque ya no tienen miedo; fue un trabajo muy duro, pero entendemos que la droga se combate de abajo para arriba y no al revés. Podemos poner más policías, más cámaras, más balas, pero ellos van a seguir muriendo. El narcotráfico deja guita, sí, pero a su vez hay muchas cosas que desarma. Los pibes empiezan a codearse con la muerte, y todo el entorno lo empieza a sentir; y no justamente por la adicción, sino por la delincuencia que implica el narcotráfico. Se pierden los vínculos, se pierde la alegría, por eso nosotros intentamos hacer cosas que le hagan contrapeso, y ellos enganchan, porque no todo pasa por la guita. Estamos trabajando para que las respuestas sean mucho más estructurales, que se sostengan con el tiempo. Si bien hemos hecho mucho en este primer año de gestión, y el gobierno ha hecho mucho por la inclusión, este tema merece triplicarla. Además de los PEC, funcionan los CEPLA – Centros de Prevención Local de Adicciones – y las Casas Educativas Terapeuticas, que son centros de día para los que ya consumen. Y en estas dos herramientas, se abordó primero la arquitectura humana, y después la arquitectura «de paredes». Toda la infraestructura está armada y el laburo se está haciendo; cualquiera que entra a mi twitter o al de Sedronar puede verlo. Ya empiezan a tener protagonismo en el territorio, ya son lugares a los que acudir rápido; ya no es el Buenos Aires, Sarmiento y Florida. Es mi lugar, mi provincia, mi municipio. Somos el Estado en el territorio. Y el Estado somos todos, es la responsabilidad de todos. Si bien hemos inaugurado en lugares con muchísima tecnología, la verdad no nos interesa tanto el lugar físico en el que trabajemos, no vamos a esperar a tener el edificio para laburar. Los pibes sufren hoy, no se puede esperar. Además, a veces nos pasa que nos matamos pensando propuestas y propuestas, y el pibe viene simplemente a que le miremos el cuaderno, porque en su casa no lo hacen; incluso buscan la penitencia, el «no tenés postre porque te fue mal en las materias», porque tampoco encuentran eso. Yo insisto en que cualquier tipo de tratamiento para salir adelante, empieza con un mate y un abrazo. Y esa es la dinámica que ha adquirido la Sedronar.

IB24: – Y todas estas acciones que enumeraste, ¿se sostienen con decisión política y partida presupuestaria por parte del gobierno?

Sí, la verdad este año nos ampliaron el presupuesto como cuatro veces. La presidenta lo definió muy bien cuando presentamos el Plan «Recuperar Ilusión»: La Sedronar es una gran articuladora de todos los Ministerios. Acá la plata es de todos y está distribuida de tal manera que cada organismo la utiliza pensando en el otro. Y así fue, todos han puesto un poco para esta Secretaría, han resignado un montón de presupuesto para que podamos trabajar. Y es muy importante para saber donde apuntar, más teniendo en cuenta lo complicado que es este año. Sabemos que van a volver a insistir en que el gran problema es el narcotrafico y los pibes chorros que se drogan. Y nosotros ahí vamos a estar, con herramientas, para demostrar que esto es no es así.

IB24: – ¿Cuál es tu opinión sobre la medida que han tomado en Uruguay de legalizar la marihuana? ¿Crees que esto podría instrumentarse acá? ¿Considerás que serviría?

Hay que distinguir Uruguay de Argentina, en cuanto al tamaño del país, la idiosincrasia, cómo está distribuída la población, cuál es su tradición sobre despenalización de consumo. Nuestro pueblo no está educado ni preparado porque no tenemos historia; pero sí voy a decir que Argentina se merece cualquier tipo de debate, porque somos una sociedad madura para hacerlo, y hemos llegamos a buenos lugares. No creo que el camino sea no hablar del tema, ni tampoco considero que hoy lo sea la legalización. Primero hay que pasar por otras instancias, como por ejemplo la no criminalización del consumo; porque el consumo personal está penado, pero siempre resulta ser el más pobre, el más vulnerable, y no aquel que tiene la vida resuelta. Además, hay que terminar con las zonas liberadas, y demás cuestiones que tenemos que hacer antes para abordar este tema.

IB24: – ¿Qué opinión te merecen campañas como las de Victoria Donda, cuyo slogan es «Marihuana libre»?

No creo en la marihuana libre, creo que el Estado debe acompañar todos estos procesos. No me parece un slogan feliz para una campaña; es más de laboratorio, y no de territorio. No soy un cura progre ni retro, hay cosas que no estoy de acuerdo y no lo estaré nunca -como el aborto- y otras en las que hay que ir caminando a la par del avance de la sociedad. Hablar de marihuana libre me parece que es saltear etapas que no las ha pasado el mundo, no solamente nosotros. Tampoco podría no ver que hay muchísima gente que consume, que no es lo mismo lo que fuma un pibe pobre que uno de Barrio norte; hay que hacer un equilibrio y proponer cómo cuidarlos, es parte del Estado pensar en esto también. Yo he escuchado a todos, cada una de las posturas, porque como Secretario de Estado es mi función; esto no es una cuestión de buenos o malos, de moral o no moral, sino de ver cómo vamos construyendo la sociedad.

IB24: ¿Qué expectativas tenes para el 2015 en términos de la gestión y en términos de la política?

En términos de la política no tengo ninguna duda de que este proyecto va a continuar. Con matices, por supuesto, porque no vamos a tener otros Néstor y Cristina, son únicos. El que venga, indudablemente le va a poner su impronta, pero la gente no come vidrios, los logros de estos años han sido muchísimos, los derechos adquiridos, y fundamentalmente el reconocimiento del otro. Hicimos muchas escuelas, muchos caminos, pero creo que fue el primer gobierno desde Perón que puso al otro como eje de un proyecto político. Pasamos de las políticas neoliberales donde se privatizó todo, incluso las relaciones entre nosotros, y ahora tenemos la Asignación, 19 vacunas en el calendario, universidades, computadoras; pusimos al otro en el tapete y lo empoderamos. Y en términos de la gestión, continuar con lo que venimos haciendo y consolidarlo para todos nuestros derechos, ya sea espacios de asistencia, becas otorgadas y demás, nadie pueda volverlos para atrás. El 9 de diciembre entregamos la gestión porque el 10 asume el nuevo presidente, pero hasta el último día estamos trabajando al pie del cañón. Creo que tenemos que dar un paso importante en crear más planes de inclusión y de integración socio-educativa y laboral en los jóvenes; creo que la gran respuesta no está en internarlos sino en que pueda tener un proyecto de vida a través de su barrio, de su familia, de su trabajo, y a partir de un montón de valores, entre ellos, la alegría.

 

 

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