IOMA: 1° de diciembre, Día Mundial de la lucha contra el SIDA

El 5 de junio de 1981, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos convocaron a una conferencia de prensa para anunciar cinco casos de neumonía “oportunista” en Los Angeles. Y al mes siguiente se constataron algunos casos de sarcoma de Kaposi (un tumor maligno del endotelio linfático), en San Francisco. Pese a que se conocían ambas enfermedades, su aparición conjunta en varios pacientes les llamó la atención. Era el comienzo oficial de la era del sida.
33 años y casi dos millones de muertes después, el VIH sigue conviviendo entre nosotros, junto con la expectativa de una cura definitiva y medicamentos que lo convirtieron en una enfermedad crónica.
En base a cifras del Ministerio de Salud de la Nación se calcula que en Argentina unas 110 mil personas viven con el virus y por año se detectan 5500 nuevas infecciones, aunque sólo el 60% conoce su diagnóstico. Esto es lo que más preocupa a los especialistas, porque tratar el problema es clave para controlarlo. Cada año mueren a causa del Sida unas 1.400 personas en el país.
La población joven es una de las más expuestas al virus, porque tan asombrosa como la resistencia a acceder al diagnóstico es -a esta altura del siglo XXI- la falta de información sobre las vías de contagio y factores de riesgo para contraer VIH.
“IOMA está comprometido con la franja etaria más frágil frente al HIV”, dijo el presidente de esta organización, Antonio La Scaleia, refiriéndose a la implementación a través de la Unidad de Prevención y Promoción de la Salud (UPPS) del programa 12/20 (http://www.ioma.gba.gov.ar/adolescente/hiv.html). Esta propuesta apunta a los jóvenes comprendidos en esas edades, propiciando la información y la prevención como las armas más eficaces para confrontar el impacto de la enfermedad.
“Así se le da continuidad a lo que pauta la OMS, que entiende a la información como estrategia para disminuir la mortalidad por VIH en la población”, resaltó La Scaleia. En este punto vale aclarar que la serología del virus está contemplada en la cobertura del Instituto, bajo el diagnóstico de control de salud.
En simultáneo, a través de su Plan Meppes la obra social garantiza la distribución de los tratamientos antirretrovirales (TARV) a unos 2.799 afiliados con diagnóstico de VIH. La cobertura de esos medicamentos es al 100% de su valor.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) pretende para 2020 que los países de la región aumenten al 90% la proporción de personas con VIH que conocen su diagnóstico, incrementar al 90% aquellas bajo tratamiento antirretroviral, y a que el 90% de estos últimos tenga carga viral suprimida.
Los estudiosos de esta problemática en todo el mundo se declaran optimistas respecto al futuro de la lucha contra la enfermedad: en la XX conferencia Internacional de Sida que se desarrolló este año en Melbourne, Australia, presentaron un estudio que demuestra que los nuevos casos de VIH cayeron a un tercio desde el pico de la epidemia.
Muertes evitables
Se estima que en Argentina mueren cada día 3 personas con VIH, pero no por falta de medicación, sino porque acceden a su diagnóstico de manera tardía, entre otras causas por el temor al estigma y la discriminación.
Un diagnóstico temprano permite controlar la infección, mejorar la calidad de vida y evitar nuevos casos.
El tratamiento no cura la infección pero hace que el virus se multiplique más lento y, por lo tanto, no destruya las defensas del cuerpo. Hoy, con este tratamiento, el VIH puede convertirse en una infección crónica.
Desde 1995, nuestro país garantiza el acceso gratuito a la medicación a través de la Ley 24.455 que establece la obligatoriedad para las Obras Sociales de ofrecer tratamientos médicos, psicológicos y farmacológicos a las personas con VIH. En 1996, la Ley 24.754 incorporó la atención por parte de las empresas de medicina prepaga. En el caso de las personas que no cuentan con obra social o prepaga, es el Estado Nacional a través de los hospitales públicos quien garantiza el acceso a los tratamientos, cubriendo aproximadamente el 70% de las personas en tratamiento.
Para saber y recordar (*)
¿Cómo se transmite y cómo NO se transmite?
¿Cómo SÍ se transmite?
– Por relaciones sexuales (orales, anales o vaginales) sin preservativo.
– Por compartir jeringas, máquinas de afeitar, jeringas o canutos.
– Por embarazo, el parto y la leche materna (la transmisión vertical de madre a hijo generan 100 nuevas infecciones por año en Argentina)
¿Cómo NO se transmite?
– Por abrazar y besar
– Por deportes de contacto
– Por la picadura de mosquito
– Por relaciones sexuales con preservativos
– Por compartir el mate
¿Cómo puede prevenirse?
Usar preservativos en todas las relaciones sexuales, principio a fin.
No compartir elementos que puedan tener sangre de otra persona (máquina de afeitar, cepillos de dientes, jeringas, canutos, pipas).
Exigir el uso de materiales descartables o esterilizados al hacerte tatuajes, piercings o implantes.
Realizar un tratamiento en las mujeres embarazadas para que no pase al bebé.
(*)
http://www.huesped.org.ar





