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TUCUMÁN: Militante de Derechos Humanos devolvió reconocimiento al Intendente porque un empleado se burló de los desaparecidos
El repudio fue acompañado por la periodista y sobreviviente Marta Rondoletto.

La historia se conoció a través de la red social Facebook cuando el nieto de la mujer que vive en Tucumán, dijo que no le quisieron recibir el cuadro con el cual fuera distinguida en marzo, su abuela.
Marta Ceridono de Gómez es la autora de la carta que viralizó su nieto Pablo a través de las redes sociales, luego que lo enviara al joven a devolver un cuadro que le fuera entregado en marzo pasado como reconocimiento por su destacada labor en favor de los desaparecidos en Tucumán, víctimas del Terrorismo de Estado.
Ceridono de Gómez, decidió devolver el cuadro al Intendente de San Miguel de Tucumán porque un empleado del municipio, Ceferino Décima hizo declaraciones públicas en detrimento de las víctimas de la dictadura cívico militar religiosa del ’76; además de burlarse de los denominados «vuelos de la muerte».
Al no aceptar la devolución del cuadro, Ceridono de Gómez, le encomendó a su nieto que de igual modo depositara aquel cuadro pictórico en el ingreso a la Intendencia norteña y además, acompañara ese hecho con una carta que ella le dirigió al jefe comunal. La misiva que explica los argumentos de Marta Ceridono, también fue firmada por Marta Rondoletto, periodista y militante de DDHH, sobreviviente de la dictadura.
Pablo, nieto de Ceridono de Gómez, comentó; «Hoy, por pedido de mi abuela, le fui a devolver al intendente , el cuadro con el que la Municipalidad la distinguió en marzo de este año. Una secretaria hablo conmigo y me dijo que no me lo iba a recibir formalmente, pero se lo dejamos igual. Y ademas le dejamos (Eloisa me acompañó), la carta que sigue a continuación y que también lleva la firma de Marta Rondoletto.
CARTA ABIERTA
San Miguel de Tucumán, 24 de junio de 2021.-
Al Sr intendente de
San Miguel de Tucumán
D. Germán Alfaro
Me dirijo a ud a fin de hacerle llegar (devolverle, en realidad) el reconocimiento que me fuera por ud entregado en el mes de marzo del corriente año, con el que la Municipalidad honra a las “mujeres destacadas” de esta ciudad.
En este sentido, le pido disculpas por no llevárselo personalmente, pero a mis 87 años, salgo bastante poco de casa, así que le pedí a mi nieto Pablo, que se lo hiciera llegar junto con esta carta.
Pablo, justamente, es el único hijo de mi hija Carmen Gómez, a quien todos llamábamos cariñosamente Cachi y que fue secuestrada junto a su marido y papá de Pablo, Héctor Hugo Gargiulo a quienes muchos conocían como “El Chato” el 5 de marzo de 1976. Ambos se encuentran desaparecidos hasta el presente.
Antes de eso, el 27 de diciembre de 1975, ya habían secuestrado a Julio Martín, el marido de Marta, mi hija mayor, y padre de Andrés, mi segundo nieto.
A diferencia de Cachi y Hugo, los restos de Julio pudieron ser hallados, hace pocos años, en el Pozo de Vargas.
Desde aquel entonces, créame que hice todo lo que estuvo a mi alcance para poder encontrarlos. Mandé cartas a la iglesia, a las autoridades militares y políticas, a organismos nacionales e internacionales de DDHH, a los medios de prensa, indagué todo lo que pude gracias al testimonio de los sobrevivientes, hice todo lo que pude para encontrar a mi hija y a mis yernos, durante años y años.
Y también durante todos esos largos años reclamé justicia. Reclamé que los responsables de esos crímenes y de tantos otros no quedaran impunes.
Y lo sigo haciendo. Y lo seguiré haciendo hasta que me llegue la hora de reencontrarme con ellos y mis otros seres queridos, que ya no están pero que siempre me acompañan.
Le menciono esto, porque creo que esta es la razón por la cual se resolvió distinguirme con este reconocimiento. Si hubiera otra, la verdad es que francamente la ignoro, puesto que más allá de haber trabajado honradamente durante toda mi vida, haber criado con amor a 5 hijos, a 12 nietos y a 13 bisnietos y haber ayudado a quien he podido a lo largo de estos 87 años de vida, creo no haber hecho otra cosa que merezca el calificativo de “destacable”
Sin duda en este esfuerzo no he estado sola. Muchas mujeres han participado del mismo esfuerzo por rescatar la memoria y exigir el justo castigo de los responsables de los crímenes de lesa humanidad. Todas alentadas por el mismo amor y las mismas convicciones de justicia.
Es por esto que no puedo conservar su reconocimiento. Y lo lamento porque me parece una obra hermosa, que había encontrado su lugar en la pared del living de casa, la misma en la que vivió mi hija y su marido hasta cuando fueron secuestrados. Sin embargo, no puedo conservarla. No puedo y no quiero.

Y es que verá, Sr. Intendente, recientemente me he enterado a través de la prensa que el municipio a su cargo mantiene desde hace años entre sus empleados al Sr. Ceferino Décima.
Desconozco la función que este señor cumple en la municipalidad o qué servicios realiza. Lo que sí sé, porque lo he escuchado y leído, es que este señor dice cosas horribles de nuestros hijos y de nuestros nietos y que considera graciosa nuestra desgracia y se burla de ella.
Sinceramente yo no puedo conservar este reconocimiento con el que ud me ha distinguido sabiendo que tolera semejantes infamias, llenas de odio y de desprecio.
No puedo y no quiero.
Porque como le dije antes Sr. Intendente, hasta el día de hoy, con las fuerzas que me quedan y con la ayuda de quienes me aman, sigo luchando por la memoria y la justicia.
Y lo seguiré haciendo.
Atentamente.-





