Las declaraciones más picantes en la Asamblea General de la ONU

– Los líderes del mundo participaron de la primera jornada de discursos de la apertura de la 70° Asamblea General de la ONU en Nueva York. En los pasajes más destacados, los mandatarios se enfrentaron por la guerra en Siria y se dividieron entre los que apoyan a Bashar al Assad y los que piden su salida. La relación entre Cuba y Estados Unidos, el reclamo por las Islas Malvinas y el conflicto de los migrantes también fueron temas relevantes. En esta nota, una síntesis del histórico encuentro.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, estableció dos objetivos para la Asamblea General: discutir multilateralmente una resolución pacífica del conflicto en Siria y crear una coalición internacional lo más amplia posible para luchar contra la milicia islamista del Estado Islámico (EI).
«Cinco países en particular tienen la clave: la Federación Rusa, Estados Unidos, Arabia Saudita, Irán y Turquía. Pero mientras que una parte no llegue a compromisos con la otra, es inútil esperar un cambio sobre el terreno», sentenció Ban, citado por la agencia de noticias EFE.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, coincidió en la necesaria defensa de la diplomacia multilateral pero destacó que sigue reclamando la salida de Al Assad del poder. «Debemos reconocer que no es posible, después de tanto derramamiento de sangre y tanta matanza, volver al status quo previo a la guerra», sostuvo.
Barack Obama: Debemos reconocer que no es posible, después de tanto derramamiento de sangre y tanta matanza, volver al status quo previo a la guerra
En el marco del operativo de acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, que pone fin a más de 50 años de inexistencia de relaciones bilaterales, Obama calificó a su nueva política como ejemplo de que la doctrina del diálogo funciona y da sus frutos.
En ese marco, el primer mandatario sostuvo: «El cambio llegará a Cuba y el embargo acabará levantándose».
El lider demócrata reconoció una vez más que la política de aislamiento de la isla que habían llevado a cabo sus predecesores en la Casa Blanca fracasó y, pese a las «diferencias» aún existentes, explicó que “ahora abordamos estos asuntos a través de las relaciones diplomáticas y un aumento del comercio”.
Aunque el presidente norteamericano ha tomado medidas para relajar el bloqueo, no puede decretar por su cuenta su levantamiento: sólo el Congreso puede levantar el embargo en su totalidad. «Estoy seguro de que el Congreso levantará inevitablemente un embargo que ya no debería estar ahí», ratificó.
A su turno, Raúl Castro pronunció su primer discurso ante la asamblea de las Naciones Unidas. El mandatario cubano no olvidó el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas y advirtió que desde aquella primera meta de la organización de “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra y edificar una nueva forma de relaciones” para favorecer la paz y el desarrollo, muy por el contrario los conflictos se multiplicaron.
Tras reivindicar la conformación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la declaración de América Latina como zona de paz, enumeró una lista de solidaridarides de su país para con naciones de la región.
Raúl Castro: La Unión Europea debe asumir de manera plena e inmediata sus responsabilidades con la crisis humanitaria que ayudó a generar
Defendió así a Venezuela “ante los intentos desestabilizadores” de algunos sectores y a Ecuador “blanco del mismo guión” opositor, respaldó el reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, celebró “los logros sociales” de la presidencia de la brasileña Dilma Rousseff y expresó su acompañamiento al reclamo de países caribeños de una reparación por los años de esclavitud que sufrió parte de su población.
Castro tuvo palabras críticas para la Unión Europea, cuyas políticas consideró responsable de las “oleadas migratorias” que se dieron en las últimas semanas desde Medio Oriente y África del Norte.
«La Unión Europea debe asumir de manera plena e inmediata sus responsabilidades con la crisis humanitaria que ayudó a generar», sentenció.
Finalmente, agradeció el respaldo casi unánime de la comunidad internacional al cese del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla, pero insistió en que no habrá relaciones normales hasta que termine el bloque, se devuelva el territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo, cesen las transmisiones ilegales de radio y televisión desde Miami “y los planes desestabilizadores” y se compense a la isla por los daños humanos y económicos que aún sufre.
En su discurso, el presidente francés, Francois Hollande, se mostró abierto a discutir con toda la comunidad internacional una solución a la guerra en Siria, pero insistió en que el mandatario del país árabe, Bashar Al Assad, no puede formar parte del proceso por considerar que es el «origen» del problema.
El jefe del Elíseo criticó los «esfuerzos diplomáticos» de algunos países, en lo que pareció una alusión a Rusia, para incluir al «dictador» en una solución negociada a la crisis e insistió en que la amenaza del EI no puede ser utilizada como excusa para mantener el «régimen» de Al Assad.
Francois Hollande: Al Assad es el origen del problema y no puede formar parte de la solución
«Aún hoy ese mismo régimen sigue tirando bombas sobre poblaciones civiles inocentes», recordó Hollande.
El presidente francés dijo querer trabajar con todos los actores internacionales, sin «descartar a nadie», y consideró que la idea de formar una «gran coalición» para resolver la guerra es «posible», «deseable» y «necesaria».
Por el contrario, el presidente de Irán, Hassan Rohani, responsabilizó a EEUU de promover las guerras y el extremismo en Medio Oriente.
Como uno de los principales aliados del gobierno del presidente sirio, Bashar Al Assad, Rohani llamó a Washington a corregir el curso y al mundo a formar un «frente unido» contra el islamismo radical y la violencia.
Pese a su acercamiento de los últimos años y a la firma de un histórico acuerdo nuclear, el régimen teocrático chiita de Irán y Estados Unidos siguen teniendo posturas completamente enfrentadas en casi todos los grandes conflictos de Medio Oriente, incluido el de los palestinos e Israel.
Rohani apoya al presidente de Siria frente a la insurgencia que busca derrocarlo desde 2011 y ha acusado a su gran rival Arabia Saudita, la monarquía absoluta sunnita aliada de Washington, de financiar y armar al EI y a otros grupos que pelean en Siria, como el Frente Al Nusra, la filial local de Al Qaeda.
Hassan Rohani: Estados Unidos cultiva las semillas de la división y el extremismo
En ese marco, aprovechó la tribuna de la Asamblea General para señalar «el luto» que vive su país tras las 769 muertes de fieles musulmanes que se cobró una estampida en La Meca el 24 de septiembre y reclamar responsabilidades a las autoridades saudíes.
Otra intervención polémica, fue, sin dudas, la de Vladimir Putín. El presidente ruso criticó a Estados Unidos al vincular los conflictos armados en Siria, Irak y el norte de África con las políticas norteamericanas y de las potencias de Occidente de promover «revoluciones democráticas» que sólo provocaron pobreza, caos y violencia.
En clara alusión a Estados Unidos y a otros que han armado y entrenado a rebeldes sirios «moderados», Putin dijo que hay países «irresponsables» que utilizan a grupos «terroristas» para lograr sus propios objetivos políticos de corto plazo, pensando que podrán aniquilarlos en el futuro, cuando ya no les sirvan.
En ese sentido, el mandatario agregó que muchos de esos rebeldes sirios entrenados por Occidente luego desertaron y se pasaron a las filas del EI.
Vladimir Putín: Creo que es un enorme error negarse a cooperar con el gobierno sirio y sus Fuerzas Armadas, que tan valientemente están combatiendo al terrorismo cara a cara
Moscú, por el contrario, ha luchado contra el extremismo islámico de manera «coherente» durante muchos años y suministra equipamiento militar al gobierno de Al Assad, agregó Putin, citado por la cadena BBC.
«Deberíamos reconocer que nadie excepto las fuerzas de Al Assad y sus milicias están peleando verdaderamente contra el EI en Siria», declaró el presidente ruso, quien agregó que la solución en ese país pasa por «reforzar el Estado», lo que se interpretó como un claro respaldo al mandatario sirio.
Luego, se quejó de la expansión de la OTAN y dijo que el conflicto de Ucrania es una de las consecuencias de la «lógica de la confrontación» de la alianza atlántica; reiteró que la crisis separatista en la ex república soviética es una guerra civil causada por un «golpe militar» coordinado desde afuera contra el gobierno del anterior presidente ucraniano, el pro ruso Viktor Yanukovich.
Por último, cuestionó las sanciones impuestas a Rusia y del «creciente egoísmo económico» que está detrás de las penalidades, que fueron adoptadas en los últimos años por Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en represalia por el rol de Rusia en Ucrania.
Por su parte, el presidente de México, Peña Nieto, propuso crear un «esquema mundial de protección» de los migrantes quienes «viven historias de riesgo, rechazo, discriminación y abuso», y planteó la necesidad de replantear la visión internacional en el problema de las drogas.
Asimismo, reiteró el compromiso de México con las Naciones Unidas y llamó a avanzar en la reforma y modernización del Consejo de Seguridad. «Es inaceptable que se llegue a utilizar el poder de veto con fines exclusivamente nacionales y frenando con ello, la acción internacional», señaló.
Peña Nieto: Es inaceptable que se llegue a utilizar el poder de veto con fines exclusivamente nacionales y frenando con ello, la acción internacional
En tanto Xi Zinping, anunció que China dará 1.000 millones de dólares al Fondo de Desarrollo y Paz del organismo «para promover la cooperación bilateral y multilateral».
En ese marco, aseguró que China «nunca buscará la expansión o aumentar su esfera de influencia» ya que “el sueño del pueblo chino está muy relacionado con el de otros pueblos del mundo», añadió.
Xi Zinping: Ningún país puede lograr la estabilidad a expensas de la inestabilidad de otros países
«Debemos comprometernos con el multilateralismo y rechazar el unilateralismo. Encontrar resultados en los que todos ganen y rechazar la manera de pensar obsoleta de que el que gane se lo lleve todo», indicó y concluyó afirmando que “ningún país puede lograr la estabilidad a expensas de la inestabilidad de otros países».





