Gustavo López: “Alfonsín querría un acuerdo político con Cristina sin dudas”

IB24: – En un distrito que se caracteriza por ser esquivo al peronismo, y en este caso al Frente para la Victoria ¿qué te lleva a querer ser Jefe de Gobierno?
Que en la ciudad más rica de la Argentina, que tiene un ingreso per capita similar a Alemania o a cualquier país de Europa, haya estos niveles de injusticia y de desigualdad. Con el presupuesto más alto de toda su historia, por falta de inversión pública, por falta de una política estatal, Buenos Aires se ha convertido en una ciudad expulsiva, en una ciudad que construyó guettos sin necesidad de construir muros. Porque el sur es más pobre que antes, y el norte es más rico que antes. Pongo un ejemplo: no hubo política pública en la Ciudad de Buenos Aires en materia de vivienda. A diferencia del resto del país, que construyó 400.000 viviendas sociales de la mano del Estado Nacional y Provincial, acá toda la construcción fue privada. De los 20 millones de m2 que se construyeron, el 90% fue de Avenida Rivadavia hacia el norte, y el 10% en el sur. Entonces, diez años más tarde, con el gobierno de Macri el norte es 9 veces más rico de lo que era en inversión privada con respecto al sur. Hay que construir viviendas, faltan 250.000 porque se pueden hacer 7.000 por año en terrenos propios para los sectores medios y además, se deben urbanizar las villas. Los recursos que ingresan tienen que ser destinados a eso, y no a propaganda política o a pintar todo de amarillo, porque se destina a gasto corriente y no en inversión en infraestructura.
IB24: – ¿Vos dirías que el PRO expresa las políticas neoliberales en tiempos en que vienen siendo rechazadas de manera contundente por todos los pueblos y gobiernos de la región ?
Lamentablemente sí, la política liberal ha dejado librado al mercado la solución de las cosas, en un momento que la Argentina creció al 100%. Porque en los últimos años hubo una política desde el Estado Nacional de re distribución de la pobreza, llamese jubilaciones, Asignación Universal por Hijo, empleo en blanco, beneficios que se vivieron en cada punto del país; la gente tenía más plata para gastar y activó el comercio, activó la industria. Esos recursos, en la Ciudad de Buenos Aires, no fueron re distribuidos. Entonces, si vos ves que de los 14 pasos bajo nivel que se hicieron, 11 fueron en el norte y 3 en el sur, es notable que la escasa inversión pública respecto del producto bruto se dio también de manera diferencial. Digo escasa inversión porque no hubo obras de infraestructura. Lo que se inauguró de subtes es lo que ya estaba planeado, no se pensó ninguna obra nueva; en el tema cultura, que es el que a mí me toco dejar en el 2006, no hay ninguna obra nueva y se terminaron las que estaban en marcha, ya sea la del Teatro Colón o la de Usina del Arte, ambas iniciadas por mí. Cuando uno ve que se apunta a los sectores que ya tenían, te das cuenta que la inversión fue escasa con respecto a lo que se pudo haber hecho, y se concentró en los lugares más “elegantes”, o más “potables” de la ciudad. Entonces, no se termina de solucionar ninguna cuestión de fondo. El tránsito es un caos, porque no hay obras de subte; llueve y se sigue inundando porque la única obra del Arroyo Maldonado viene de gestiones anteriores. El macrismo termina siendo un gran maquillaje que además gasta mucho, en un país que tenía los recursos necesarios para cambiar la estructura de esta ciudad.
IB24: – Cuando no se cumple el presupuesto pautado para la vivienda ¿hay alguna medida judicial que pueda tomarse para denunciar la mala administración de los recursos?
No hay sanción judicial para la no ejecución del presupuesto; debería haber sanción política. Yo quiero aclarar que en el año 2006 el presupuesto para vivienda social era el %5,4 del presupuesto total. Este año le han asignado el %0,9. Entonces, no solo bajó 8 veces el presupuesto asignado, sino que con eso no te alcanza para ninguna obra de infraestructura. Parece que recién ahora, 7 años después de haber gobernado, están lanzando en estos días una propuesta para alquiler de casas; mirá, nosotros decimos que podemos construir 7.000 casas en terrenos propios. ¿Cómo? solo volviendo el presupuesto del %5,4, el de hace siete años, se puede realizar. Además, las sacas a la venta, financiadas veinte años por el Banco Ciudad, a un costo del 40% menos que el del mercado. Eso es política pública, eso es política del Estado, eso es pensar a la vivienda como un derecho. Ahora, si la vivienda no es un derecho, no es que en la ciudad no se construye: construyen los privados y la venden a precio de negocio. Estas son las diferencias profundas que tenemos con el macrismo.
IB24: – ¿Cuál es el mensaje que crees que hay que modificar para que la gente que vota en contra de las políticas pública del actual Modelo Nacional comprenda que se beneficia de ellas?
Mirá, a medida que vos te alejas de la Ciudad de Buenos Aires, crece más el amor por Cristina y el acercamiento al Frente para la Victoria, porque es donde más se ve nuestra obra. De las 450.000 viviendas sociales que construimos, todas están afuera de la Ciudad de Buenos Aires. El Pro.Cre.Ar recién ahora entra, luego de una larga discusión en la Legislatura Porteña para que nos dejaran construir en terrenos propios. No es que estaba prohibido antes, sino que solo eran refacciones; es muy difícil tener un terreno, o tener una casa y construir arriba. Cuando vos ves que la mayoría son en el Gran Buenos Aires y en el interior del país, es porque un terrenito al lado, un terrenito al fondo, o construir arriba, era muy sencillo. Entonces, mucha gente que no nos quiere o que vota en contra, escucha las cifras pero no vio nuestras obras. A la señora que tocaba la cacerola y que ahora le salió el Pro.Cre.Ar, yo le digo: “infórmese, lea un poco, entre en internet y vea que todo esto que decimos es cierto”, porque la gente no nos ha votado por el vaso de vino y el chorizo, sino por las 1.800 escuelas, por las 400.000 viviendas, por los hospitales, y eso está todo el tiempo presente en el resto del país. Recién ahora podemos penetrar, vía Pro.Cre.Ar, en la Ciudad de Buenos Aires y se puede ver cuál es la realidad en el resto de Argentina.
IB24: – Las elecciones de este año te van a tener como protagonista en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cuál es el panorama que tenes desde tu lugar de opositor respecto del macrismo?
Yo creo que el método de selección dentro del Frente para la Victoria deben ser las PASO. Yo no quiero que nadie me ponga con el dedo. Creo que lo mejor que nos puede pasar es que confrontemos entre dos, tres, cuatro compañeros, a legisladores, a comuneros y a Jefe de Gobierno, porque somos parte de un mismo proyecto, un mismo liderazgo, que es el de Cristina. Que sean los ciudadanos de la Ciudad de Buenos Aires quienes decidan quién es el que mejor los puede representar; porque el que gane, que aspiro a ser yo, pero sea quien sea, va a salir fortalecido. Hay que cambiar el método de selección, debe ser siempre la competencia electoral. En segundo lugar, nos vamos a enfrentar al oficialismo que es el PRO, que ha sido un gobierno conservador, pero en un país que creció; entonces, ha disimulado las injusticias, pero en el fondo el sur es más pobre, y el pobre es aún más pobre. Ellos aprovecharon el crecimiento económico de la Argentina y de la Ciudad, para disimular su falta de políticas. El tercero en discordia es el UNEN, que aprovechó muy bien las elecciones pasadas, las internas abiertas, pero que no tiene una opción progresista; sigue siendo una opción conservadora si se ve todo lo que han votado en el Congreso Nacional. Yo sostengo que la única opción progresista, nacional y popular, va a ser el Frente para la Victoria. Y que no hay una ciudad, si no hay un país. Si ellos hubieran ganado el país, hoy tendríamos la misma Argentina que en la crisis del 2001. Hay un país que ha crecido, nosotros queremos que la Ciudad de Buenos Aires tenga el mismo proceso de transformación y sea una ciudad más justa, más equitativa, más integradora, y tenemos con qué. Queremos construir sobre otros valores: el Estado sobre el mercado, la solidaridad sobre el individualismo. Es una cuestión de concepción filosófica; la plata está, hay que usarla para otra cosa.
IB24: – Tu agrupación fue inscripta en varios distritos de la República Argentina ¿Esto es así?
Sí, y hoy somos un partido a nivel nacional. La hemos inscripto en Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, Salta, Córdoba y Tierra del Fuego. Estamos en trámite en la Provincia de Buenos Aires, en la Ciudad de Buenos Aires, en San Luis, en Misiones. Así que hoy somos un partido del Frente para la Victoria y con mucho vigor representamos una parte del radicalismo yrigoyenista y alfonsinista, otra parte que viene del peronismo dentro de FORJA o de la izquierda independiente, y yo creo que lo que pretendo es representar esa heterogeneidad y diversidad de la trasversalidad kirchnerista. Hoy a mi me apoyan sectores del peronismo, “M.I.L.E.S” de Luis D’elía, el “SI” de Carlos Raimundi, FORJA que es mi propio partido, los humanistas, los socialistas. Estamos construyendo una buena trasversalidad para esta competencia electoral.
IB24: – Si se levantara Illia, o el mismísimo Alfonsín ¿Qué crees que opinarían de la conducta política de los principales referentes del radicalismo hoy?
Yo creo que estarían avergonzados porque Alfonsín fue minoría muchos años en su partido para llevar adelante posiciones progresistas, yrigoyenistas. El radicalismo nació para ser mayoría en la Argentina; con Yrigoyen realmente representaba el movimiento nacional y popular. Con su muerte, el rumbo se perdió y fue el peronismo su expresión. Yo creo que Alfonsín tuvo la capacidad de recuperar al radicalismo para el movimiento nacional y popular. Eso hoy lo expresa el kirchnerismo. No digo que el radicalismo tiene que estar afuera; tiene que estar adentro, en un acuerdo de partidos. Yo creo que si Alfonsín viviera, lo que querría es un acuerdo institucional de partidos con la Presidenta de la Nación en un gran frente de partidos políticos. La conducción actual del radicalismo se está comportando como lo hizo luego de la muerte de Yrigoyen en 1933: como un movimiento conservador, neoliberal, declinando todas las banderas. Alfonsín se sentiría fuera de este radicalismo conservador porque él lucho toda la vida para que sea nacional y popular.





