El papa dejó Cuba: «Nuestra revolución pasa por la ternura»

El Papa ofició un acto religioso en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, en las afueras de Santiago y, luego de ser despedido por el presidente Raúl Castro, emprendió viaje hacia Washington, desde donde comenzará su gira de cinco días por distintas ciudades estadounidenses.
Lo dijo en su tercera y última misa en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre: «Nuestra revolución pasa por la ternura. La fe nos hace salir de casa para compartir fe y alegría», manifestó. «Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura. Día tras día, somos invitados a renovar la fe, a salir de casa, a abrir el corazón a los demás”, sostuvo.
Francisco afirmó: «Tengan memoria de los abuelos, a quienes les mando un gran saludo y les pido que no los descuidemos, porque son nuestra memoria viva».
Queremos ser una iglesia que sepa acompañar todas las situaciones embarazosas de nuestra gente, comprometidos con la vida, la cultura, la sociedad, no borrándonos, sino caminando con nuestros hermano.
«Y mirando hacia adelante, a los niños y los jóvenes que son la fuerza de un pueblo», destacó y añadió: «Un pueblo que cuida a sus abuelos, a sus chicas, a sus chicos y a sus jóvenes tiene el triunfo asegurado».
El pontífice se reunió en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Santiago de Cuba con decenas de familias que lo esperaban en lo que fue la última actividad de su gira por la isla antes de partir a Estados Unidos, en el marco del restablecimiento de las negociaciones entre ambos países.
«La familia nos salva de dos fenómenos actuales: la fragmentación y la masificacion; en ambos casos, las personas se transforman en individuos aislados fáciles de manipular y de gobernar», sostuvo Francisco.
Es que «sociedades divididas, rotas, separadas o altamente masificadas son consecuencia de la ruptura de los lazos familiares», planteó previamente, en un discurso que dio dentro del santuario con familias que lo esperaban allí.
El pontífice arribó a la catedral y se mezcló entre decenas de familias con pequeños niños, y luego de unas palabras de recibida de un joven, Francisco pidió a los presentes «darle un gran saludo a nuestro hermano que cumple 36 años».
El Papa ofició un acto religioso en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, en las afueras de Santiago y, luego de ser despedido por el presidente Raúl Castro, emprendió viaje hacia Washington.
En tono coloquial y saliéndose de su discurso, comentó: «Se me viene una imagen de la audiencia de los miércoles (en el Vaticano) cuando me viene a saludar la gente, y hay tantas mujeres que me muestran la panza y me piden si se las bendigo».
«Yo les voy a proponer algo, todas aquellas mujeres que están embarazadas de esperanza -porque un hijo es esperanza-, que en este momento se toquen la panza, las que están escuchando por radio o televisión, y a cada chico que está ahí adentro esperando les doy la bendición y les deseo que salgan sanitos», dijo.
Luego de la emotiva actividad, Francisco salió a las puertas de la Catedral para bendecir la ciudad de Santiago de Cuba, la tercera y última de su visita por ese país caribeño, y les dijo a los presentes que se la dará con «una condición, van a tener que pagar algo: les pido que recen por mí, esa es la condición. Adiós y gracias».





