El «derecho de las víctimas» fue el eje del acto massista en el Astros

Por Agustín Álvarez Rey
Con un discurso anclado en la demagogia punitiva y la «mano dura», Sergio Massa, acompañado de algunas de las organizaciones que nuclean víctimas de hechos delictivos, presentó un proyecto de reforma del Código Procesal Penal que no resiste test de constitucionalidad alguno y con el que busca capitalizar electoralmente –en confrontación con el kirchnerismo, pero también con el resto del arco opositor– el tema más fogoneado por los medios hegemónicos.
Con una desorganización poco usual, la impuntualidad de siempre y con discurso lleno de eslóganes, Massa presentó su iniciativa en el Teatro Astros. «Queremos que las víctimas tengan los mismos derechos que los delincuentes», disparó el diputado y presidenciable del Frente Renovador (FR). Sus dichos arrancaron el aplauso del variopinto público que en su mayoría llegó en micros escolares desde Tigre.
Claro que Massa no se refería a todas las víctimas. La ausencia de los familiares de las víctimas de gatillo fácil entre las organizaciones que el FR convocó para la presentación no dejó lugar a dudas. Tampoco dejó mucho espacio para la interpretación el comentario que el propio diputado les deslizó a sus colaboradores al borde del escenario una vez terminado el acto. «Giramos un poquito a la derecha», admitió entre sonrisas y aclaró: «Es un tema de cuchara», como para que a nadie de los presentes le queden dudas del fin proselitista de la presentación.
El texto que fue repartido entre los presentes plantea en el artículo 144 el «allanamiento sin orden judicial». Pese a que Massa negó que esto estuviera incluido en el proyecto, e incluso señaló que sería «volver a la maldita policía», la codificación «renovadora» otorga expresamente esa posibilidad. La redacción, que desmiente a Massa, es clara: «La policía u otra fuerza de seguridad podrán proceder al allanamiento sin previa orden judicial.»
El proyecto del massismo le otorga a la víctima, desde el primer momento del proceso incluso antes de que actúe la fiscalía, la posibilidad de constituirse como querellante y, a partir de allí, el derecho a pedir la prisión preventiva del imputado en cualquier circunstancia. Además plantea el encierro de todos y cada uno de los imputados por delitos cuyas penas superen los seis años, otorgándole tácitamente el valor de una condena firme a una imputación.
En otro punto de claro conflicto constitucional, plantea la implementación del juicio en ausencia y lo justifica con un eslogan: «Para que no haya más prófugos sin condena.»
Para los extranjeros en situación irregular, el proyecto del FR prevé que en caso de estar imputado por un «delito con pena privativa de la libertad cuyo máximo no fuere superior a tres años de prisión, el Ministerio Público Fiscal podrá disponer de la acción y el archivo ordenando su expulsión» del país.
Luego de hacer un repaso liviano por algunos de los puntos salientes de su iniciativa, Massa apuntó al desamparo de las víctimas: «Hace muchos años que se discuten las garantías del debido proceso para los delincuentes. Pero hay dos situaciones a atender: las que debe tener un delincuente y las que debe tener para reparación de las víctimas», dijo.
El planteo de Massa recibió los aplausos de los representantes de las organizaciones Madres del Paco, la de lucha contra el grooming (NdR: acoso por Internet), mujeres que acompañan mujeres y de la Asociación de Víctimas de Violaciones (Avivi), entre otras que ocupaban el fondo del escenario.
El aparato del FR, de probados recursos económicos, no tuvo problema –pese a que el acto fue al mediodía– en colmar las instalaciones del teatro porteño. Los micros escolares estacionados sobre la Avenida Corrientes abrieron sus puertas para dejar bajar a las huestes massitas que venían desde Tigre. Mujeres con niños en brazos, jóvenes –y no tanto– y algunas señoras mayores con gorritos rojos con la leyenda «Soy Tigre» conformaban la postal de la vieja política que los «renovadores» dicen denostar. Ante ese público Massa proclamó: «Este código apunta a equilibrar la balanza, a terminar con la sobreprotección de los delincuentes y proteger a la sociedad.»
El líder del FR también eligió destacar en su exposición que el proyecto posibilita que las víctimas puedan pedir en cualquier momento del proceso, más allá de la detención, embargo sobre los bienes del imputado.
En la parte final de su discurso Massa no se privó de endulzar el oído de buena parte de la clase media porteña. Afirmó: «No puede ser que la sociedad sienta que el Estado sólo protege a los delincuentes porque el que paga impuesto piensa que está afuera del Estado.» En el mismo tono el precandidato a presidente señaló: «Nos paramos al lado de las víctimas, porque alguien tiene que representar a esa clase media enorme que no tiene amparo de parte de la política y el Estado.»
Si bien el acto ofició de presentación formal, el proyecto aún no fue ingresado por la mesa de entradas de la Cámara Baja. Está claro que la intención del FR no es aportar al debate legislativo en el plenario de comisiones que se llevará a cabo el próximo jueves, sino fijar una posición mediática sin dar una discusión de fondo.





