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¿Dónde está Marita Verón? #Noalatrata

Dos décadas de búsqueda , rescate y pelea contra las redes de prostitución

Hace ya 20 años, secuestraban a María de los Ángeles «Marita» Verón, quien permanece aún desaparecida.A partir de la desaparición de su hija, Susana Trimarco inició una investigación poniendo al descubierto una escalofriante red delictiva de Trata de Personas en la Argentina.

En los primeros años de la búsqueda de su hija, logró recuperar la libertad de más de un centenar de víctimas, a quienes asistió de manera voluntaria.
Fue a raíz de ello que creó la Fundación que lleva su nombre, donde a diario se asiste de forma integral a víctimas y familiares del delito de Trata de Personas, a lo que se suman otras problemáticas conexas como Violencia de Género, Abuso Sexual, Abuso Sexual Infantil y personas en situación de vulnerabilidad socio-económica.
De esta forma, Susana transformó su dolor en lucha, asistiendo desde que comenzó su búsqueda a miles de personas alcanzadas por este aberrante delito.

«Hoy, su madre continúa su inagotable lucha a lo largo del país y alrededor del mundo. Continuamos incansablemente la búsqueda de Marita. Seguimos exigiendo su aparición. No nos rendimos. Por ella y por todxs lxs que no están, alzamos la voz exigiendo una Justicia que responda a tiempo y con perspectiva de género» destacaron desde la Fundación María de los Ángeles.

«Estoy segura de que te voy a encontrar». Las palabras de Susana Trimarco, mamá de Marita Verón, a 20 años de la desaparición de su hija.
El 3 de abril de 2002, María de los Ángeles `Marita´ Verón salió de su casa, en la capital de Tucumán, para ir al médico y nunca más volvió. La lucha de su mamá, Susana Trimarco, permitió rescatar a miles de mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual en la Argentina y el mundo.

Trimarco, tal como la distinguen los medios «se encargó de criar a su nieta junto a su marido, Daniel, que falleció en 2010. “Tenemos una relación como si fuera de madre e hija, porque hoy y hasta que, si en algún momento aparece mi vieja, ella seguirá haciendo el papel de mamá. Es la que me reta y me pone límites”, contó Micaela, que ahora tiene 23 años, la misma edad que tenía su madre cuando desapareció.

La hija de Marita Verón : presente y memoria 

Aunque Susana Trimarco aún no logró salvar a Marita Verón, sí rescató a cientos de mujeres que eran sometidas a la prostitución. A muchas de ellas las alojó en su casa hasta que pudieran recuperarse. En ese ambiente creció Micaela Verón, que aprendió a no indagar en la vida de aquellas chicas. En parte, sus relatos le hacían imaginar las cosas que también sufrió o quizá aún sufre su madre.
“Hay chicas que son rescatadas de redes de trata y me hacen pensar ‘esto le está pasando o le pasó a mi vieja’. Entonces prefiero alejarme un poco. Tampoco les hago preguntas, porque es hacerles recordar ese momento tan terrible de su vida”, explicó.

En paralelo a la investigación, la joven comenzó a recibir mensajes intimidatorios. Llegó a mudarse más de diez veces por las amenazas que recibía. Su abuela, Susana, incluso contó que quisieron secuestrarla, motivo más que suficiente para mantener la custodia personal.
En la primera y polémica sentencia emitida en 2012 por el tribunal tucumano, no pudo estar presente porque una defensora de menores advirtió que sería muy duro. No obstante, se enteró de la absolución de los 13 acusados: “Me preguntaba si me estaban cargando, fue un golpe muy duro”.
Cinco años más tarde, sintió alivio con la nueva sentencia fijada por la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, que condenó a diez acusados con penas de entre diez y 22 años de prisión. Recién entonces comenzaron a cumplir la sentencia tras las rejas.

Estudiar en Córdoba y volver a vivir

Cuando cumplió 18 años, Micaela decidió renunciar a sus guardaespaldas. Recién entonces se subió a un colectivo por primera vez. También experimentó a esa edad la sensación de caminar sola por la calle. Ya no la acompañaban los dos custodios que habían estado con ella durante una década y media.

Como parte del proceso de formar su propia vida y despegarse del Caso Marita Verón, aunque sin abandonar la incansable búsqueda de su madre, viajó a Córdoba, donde empezó a estudiar Antropología.

“Siento que la antropología forense me lleva a pensar en mi historia, en intentar buscar mi identidad y la de mi madre. Tener un acercamiento a la verdad. Llevar a cuestas esa historia, el hecho de que a mi madre la hayan secuestrado, el hecho de que mi abuela haya generado una lucha tan grande en contra de la trata de personas y también la obligación, de alguna manera, de seguir siendo esa persona, la hija de Marita Verón y la nieta de Susana Trimarco”, reflexionó.

A 20 años de la desaparición de su madre, una de las pocas cosas físicas que conserva de ella es una remera, que se pone como cábala cada vez que tiene que rendir un examen en la universidad»

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