Continúa la sangría en el massismo: ¿Se va Giustozzi?

La candidatura presidencial del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, transita su peor momento. Lejos ya del efímero triunfo de las elecciones intermedias del 2013, el éxodo de dirigentes del massismo hacia otros espacios no cesa. El acto del viernes pasado en Vélez no parece haber aquietado las aguas puertas adentro.
Los senadores bonaerenses «Cacho» Álvarez de Olivera, Alfonso Coll Areco y Roberto Costa ya anunciaron su huida a otros partidos políticos, mientras que en Diputados, los legisladores Walter Carusso, Mariano San Pedro y Orlando Yans, también decidieron abandonar el espacio. Todos los dirigentes ven un mejor futuro en el Frente para la Victoria y el PRO, con Daniel Scioli y Mauricio Macri como principales candidatos a disputar los destinos del país.
En este contexto, Massa busca desesperadamente conseguir nuevas adhesiones que le garanticen espacios que el Frente Renovador no puede ganar por su cuenta. Entre ellos se encuentra Francisco De Narváez, quien protagonizará la pelea por la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, el territorio más codiciado por los candidatos presidenciales. La alianza con el cordobés José Manuel de la Sota va en ese mismo camino. Claro está que estos nuevos lazos políticos del massismo se basan fundamentalmente en la estrepitosa caída en intención de voto que anuncian todas las encuestas.
De todas maneras, lejos de solucionar el problema, estos acuerdos causaron un gran malestar en los dirigentes massistas de la primera hora, poniendo en peligro el armado de intendentes que Massa parecía tener consolidado. A la fuga de Gustavo Posse (San Isidro), que decidió jugar con el PRO, y Sandro Guzmán (Escobar), que regresó al Frente para la Victoria, ya está prácticamente decidida la salida del intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, y el persistente rumor que cobra relevancia en estos días: Darío Giustozzi también lo está considerando.
Así lo sugirió Daniel Bolletieri, actual intendente de Almirante Brown, quien en diálogo con Reporte Sur sostuvo que «la figura de Darío Giustozzi dentro del Frente Renovador no se ha respetado como merecía». Los rencores por la ambigüedad de Martín Insaurralde aún no se habían saldado cuando la incorporación de Francisco De Narváez terminó de deteriorar el vínculo: “No tiene experiencia de gestión, llegó solo, y está en las antípodas de nuestro ideario político» sostuvo el intendente. Con respecto a su retorno al Frente para la Victoria, y más precisamente al lado del gobernador bonaerense, Balletieri expresó: «No nos vamos a apartar de nuestra ideología, formamos parte del campo nacional y popular. El gobernador se encargó de abrir no una puerta, sino un portón a este gobierno municipal”. Sin embargo, el precandidato presidencial Daniel Scioli, ya definió a Mariano Cascallares como su candidato preferido para gobernar el distrito.
Por su parte, Daniela Bambill, referente del distrito por la Corriente Nacional de la Militancia –el espacio que conduce Agustín Rossi – se mostró reacia a este regreso, acusando a Daniel Bolletieri de tener “un escaso conocimiento público y poco desarrollo territorial”, al tiempo que enmarcó esta vuelta en “una movida de Giustozzi para mantener el poder en el distrito, ya que él tendría las puertas cerradas al retorno después del oposicionismo acérrimo y violento que ha ejercido estos dos años”. Asimismo, Bambill no dudó en disparar que Giustozzi “jamás fue un hombre del Proyecto Nacional, solo lo mueven los apetitos personales”.





