Entregó el gobierno a su sucesor, Mauricio Macri el Presidente de la Nación, Federico Pinedo

Escribe Nicanor Zambrano especial para Infobairres24
Culmina la exitosa presidencia de Federico Pinedo, con menos conflictos en la historia
Nadie podrá dudar que Federico Pinedo deja el mando presidencial, luego de un período de relativo éxito donde no hubo conflictos gremiales, diferencias entre sectores sociales, reclamos de ningún tipo o diferendos con sectores empresariales y de todo tipo. Pinedo como ningún mandatario, logró aunar los intereses del país logrando que no existieran enfrentamientos o planteos que culminaran, como sucedió en los períodos precedentes, en reclamos sociales o políticos traducidos en marchas o movilizaciones.
Cuando recibió el mando, en el subte A de la Capital Federal, se producía una huelga de policías privados que privaban a más de 200 mil personas de un servicio esencial. Bastó que asumiera Pinedo para que, sin negociación, mediación u otro mecanismo de intervención, los sabuesos privados dejaron si efecto su reclamo. ¿Fue magia? Sin dudas, el mandatario tiene un áurea que le permite estar a distancia del fuego y lograr disiparlo por el raro efecto de sus deseos. ¿Cómo logró que durante todo su mandato de Presidente, no haya habido una sola huelga, un solo conflicto social? Inédito a nivel mundial.
El gurú Pinedo
Sin dudas, como lo señalan diferentes especialistas dedicados durante todos estos años a analizar la realidad nacional con vistas diversos intereses, lo lograron avistar que con Pinedo se produciría un mandato histórico único desligado del término conflictos. Un efecto gurú, que desplaza al máximo del macrismo –Jaime Durán Barba- empuja la existencia del Presidente que abandonó el hábito de hundirse en diferendos para transitar por un sendero apaciguado, casi celestial y así llegar a un tiempo de paz y amor inédito en la historia política del país.
Muchos detractores del Presidente Federico Pinedo, que fue jefe del bloque de diputados del PRO, sacaron a relucir en tiempos recientes, la línea genealógica que apura en su vida. Sus bisabuelo y abuelo, fueron dos conservadores curiosamente llamados, en ambos casos Federico Pinedo, como si avizoraran el destino histórico de este hijo de la paz y la concordia, que no se trata de una alusión a dos ciudades entrerrianas (Concordia y La Paz).
Hay Pinedos para todos los gustos
El primer Federico Pinedo, fue intendente de Buenos Aires en 1893 y ministro de Justicia e Instrucción Pública en 1906, en los años del Centenario y la república conservadora que impedía el voto popular. El segundo, fue un extraño socialista pro británico, ministro de Economía en 1933, 1940 y 1962. Tres presidencias lo tuvieron tutelando la economía: las de Agustín P. Justo, Ramón Castillo y José María Guido. Los tres en períodos de facto.
El general Justo y el conservador Castillo, son figuras centrales de la “década infame” (1930-1943), etapa de fraudes electorales, corrupción política y una inclinación genuflexa al Imperio británico, que se benefició con las exportaciones de carne argentina sin contemplaciones, la concesión del transporte público y la creación de un Banco Central bajo la tutela de pérfida Albión, desde Londres.
Este Pinedo rompió con la tradición de adherirse como una ventosa al círculo irrestricto de los amigos de su majestad británica. Llegó a la política por voto masivo de la sociedad y alcanzó la primera magistratura para, sin estridencias, evitar cada uno de los conflictos y pasar casi desapercibido sin tener, prácticamente, inconvenientes con ningún sector social.
De ahí que a partir de entregar a Mauricio Macri los atributos del mando presidencial, pasará a la historia como el hombre que pasó por el cargo sin haberse enfrentado ni con su esposa. No hay ruido pero tampoco hay hambre puesto que le entrega la banda cuando en el país, la desocupación no llega al 7%, la deuda externa incide sobre aproximadamente un 30 por ciento del Producto Bruto Interno, y hay en estos meses crecimiento industrial. Todos logros que alcanzó a sostener para no arrojar al olvido como ocurrió con muchos mandatarios.
No se sabe a ciencia cierta, si la cautela cautelar de Federico Pinedo, será reconocida por la historia. Si se le reconocerá la inversión del 6% en educación, el haber mantenido las universidades fundadas en estos años, la vigencia de las paritarias y las empresas que recuperó el estado como Aerolíneas Argentinas, YPF o el fin de las AFJP. Raro destino el de este presidente que, por su inclinación a los planos distantes, tal vez no sea reconocido por el hecho de haber cumplido su mandato sin





