Scioli y un horizonte llamado futuro

Escribe Ignacio Campos, director de InfoBaires24
Hay voces del periodismo y la política, que se entretienen analizando a Daniel Scioli a través de un prisma que lleva al pasado. Interpretan así, con ligereza común, momentos, personajes, estilos, y realizan observaciones que según esa mirada, deben considerarse negativos, contrarios a algo que supone el eventual crítico y finalmente, quedan al borde de la mera acusación.
Ahora resulta, que ese camino singular, único, como sucede con cada persona, que en este caso pertenece a Daniel Scioli, no lo lleva adonde estiman los cuestionadores, sino al 2003 de la recuperación del país bajo la conducción de Néstor Kirchner. Resulta que alude a la construcción de un camino transformador que lleva doce años, que condujeron Néstor primero y luego Cristina, y que abre un horizonte promisorio cuando el candidato a conducir el gobierno nacional desde el peronismo y el kirchnerismo, es precisamente Daniel Scioli.
A todas luces, en ese itinerario de observadores que se repiten, hay algo que al menos no es correcto. Scioli fue el vicepresidente de Néstor Kirchner y le tocó lidiar con un país que salía del infierno, y debatió, se extremó en el escuerzo en el Parlamento para luego ir a la provincia y dos veces gobernador, acompañó con lealtad una línea de trabajo que es la que hoy, se resumen en su propuesta como candidato a Presidente de la Nación. De ahí surge una pregunta posible: ¿No será necesario observar a Scioli no desde lo sucedido sino desde “lo que vendrá”? En otras palabras, ¿no será pereza mirarlo hacia atrás cuando él se empecina es mostrar que un marco de análisis posible para su labor, sea hoy el futuro?
¿No será pereza mirarlo hacia atrás cuando él se empecina es mostrar que un marco de análisis posible para su labor, sea hoy el futuro?
Si vamos hacia los años y los meses pasados, ¿quién puede negar que la fertilización asistida que hoy se realiza en hospitales públicos en la provincia de Buenos Aires, no es una política de Estado innovadora? Pero incluso, esa innovación es de carácter futurista, por decirlo de algún modo, ya que su aplicación habla de políticas de carácter científico que se abren hacia adelante, por el valor que compone la investigación y que se expresa en transformaciones sucesivas. Ahí es donde es posible decir: a Scioli, hay que analizarlo hacia adelante. En lo que plantea y en lo que hará. Solo así tendremos una idea de la dimensión de su compromiso en continuidad con la creación de más de 5 millones de empleos, la construcción de miles de viviendas, la innovación en cloacas, en educación, en salud, en infraestructura. Él tiene hoy la tarea de afirmar con más cambios al que lo precede, su mirada entonces es una suerte de creación política que lo tendrá como un hombre de Estado dispuesto a proyectar la base de los logros que reconocen millones de argentinos. Los que seguramente van a afirmarlo en octubre, en el papel que con esfuerzo y decisión va a cumplir.
Si se reflexiona de este modo entonces, el pasado es una pieza de aquello que va a confirmarse en adelante, no un valor en sí mismo, inaccesible, cerrado, al que se acude para hacer una negación. Además, cerrarse en el pasado, riesgo que sufren en la Argentina, no los conductores del Frente para la Victoria sino los restauradores oligárquicos que alucian una vuelta al neoliberalismo, no ha sido jamás un recurso que caracterice a Scioli. Él tiene incluso, un modo de hacer la comunicación sencilla y directa, que guarda una intención casi íntima, de establecer diálogo con un amplio segmento de la sociedad. Eso le atrae el respeto de mucha gente pero también la crítica de otros pero sin duda, ese estilo produce algo: una comunicación con un amplio arco de la ciudadanía.
El pasado es una pieza de aquello que va a confirmarse en adelante, no un valor en sí mismo, inaccesible, cerrado, al que se acude para hacer una negación.
«Yo creo en la Provincia, en la Argentina y en nuestro pueblo, porque lo mejor está por venir. Mejoremos a partir de lo hecho. No se trata de cambiar por cambiar, sino de hacerlo mejor», dijo Scioli al abrir las últimas sesiones de la legislatura. La frase parece ser una peculiar síntesis de su pensamiento. “Mejoremos a partir de lo hecho. No se trata de cambiar por cambiar, sino de hacerlo mejor”. ¿Hay necesidad de complicar el lenguaje para exponer con semejante claridad que a su modo de ver, lo hecho es la guía de la acción a realizar? Por supuesto, es tan sencillo que una pregunta adecuada sería la que lleve a saber cómo alcanza ese punto. La política es eso. Mensaje directo, frases sencillas para que puedan ser comprendidas. Y la palabra precediendo a la acción, ejerciendo la docencia desde el Estado. La justicia social, la soberanía política y aquellas banderas que se resignifican en estos años, precisan de hechos contundentes, algo común a Scioli, y palabras que les sean fieles. El secreto entonces, es descubrir en el próximo paso, la verdad de su propuesta. La del gobernador que se apresta a ser presidente, y naturalmente, necesita de una mirada desde los otros, que se instale en esa huella que testimonie lo que se construirá mañana. Tiene más de diez años en sus alforjas, que permiten sostener que el método que se propone, aviste el futuro y cuando ese futuro se haga presente, exija volver sobre sus pautas para repetirlas. A veces, quedarse en la mera observación de lo sucedido, hace que el hombre termine caminando hacia atrás. Qué es todo lo contrario a los que no tiene acostumbrado ese hombre sencillo, de gesto claro y palabra para compartir, que se llama Daniel Scioli.





