«Gracias Griessa por poner limites a la barbarie populista»

En el último tramo de la carrera hacia el balotaje, la disyuntiva de Cambiemos, y particularmente de su candidato a la presidencia, que es Macri, se centra en si decir o no decir lo que realmente va a hacer de llegar al Poder.
Es así que se fue deslizando camaleónicamente hacia un discurso plagado de contradicciones, prometiendo sostener los logros del oficialismo. (Hasta recibió respuesta en de Cristina en su última aparición: “que nadie se disfrace de lo que no es”).
El axioma de Carlos Menem luego de desplegar sus recetas neoliberales a ultranza fue: si hubiera dicho lo que iba a hacer no me hubieran votado.
Pero quienes pecaron de boca floja fueron los economistas que rodean y asesoran a Mauricio, todos admiradores y deudores de Cavallo, como él.
Fueron Miguel Ángel Broda, Carlos Melconian y José Luis Espert, por mencionar a los estómagos más resfriados, quienes exhibieron delante de auditorios empresariales la verdadera matriz de Cambiemos: ajuste, devaluación, recorte de la inversión pública, pago a los fondos buitres, libre comercio. Es decir: un Estado para pocos, la fiesta de las Corporaciones. Para que “los números cierren”, pero no como dijo Máximo Kirchner “con la gente adentro” sino con la gente afuera.
Miguel Ángel Broda declaró “somos una máquina de decadencia”, “necesitamos un equipo como el de Cavallo, de doscientas personas”.
José Luis Espert (asesor externo de Cavallo durante el gobierno de De La Rua) llegó a decir que “paritaria es un concepto fascista”, que “hay que achicar el Estado, echar empleados públicos” o “Gracias Griesa por poner límites a la barbarie populista!”.
Carlos Melconián (parte del equipo económico de Menem) habló de “achicar el gasto público”, criticó el otorgamiento de jubilaciones a tres millones y medio de personas porque es “gente que nunca pagó”, y que eso sumado a los subsidios “genera irritabilidad social”. Para concluir con: “no es ideología” sino “sentido común”, “reglas de juego”, “el resto lo tiene que hacer el sector privado”. Es claro: profundizar la falacia de la pretendida no intervención del Estado. Cuando en realidad es la arbitraria intervención de un Estado cómplice a favor de los grandes empresarios.
Federico Sturzenegger (Secretario de Política Económica durante el 2001) es también asesor económico de Macri, diputado del PRO e indiscreto profesional: confesó públicamente los consejos que Jaime Durán Barba -asesor político de Cambiemos- le dio en una ocasión para enfrentar un debate. Afirmó que le recomendó que «no proponga nada» y que no «explique nada». «Cuando seas Gobierno hacé lo que vos creas, pero no lo digas ahora en medio del debate.» “ Sólo decí que están mintiendo con la inflación. O decí cualquier cosa, hablá de tus hijos…». Es evidente que no poder decir en un debate público lo que se va a ser cuando se gobierne, implica reconocer que las políticas que se irían a implementar van en contra de los intereses de quienes lo escuchan y votan.
Una experiencia ya vivida en Argentina durante los años `90 y principios de los 2000.
Hablar con la careta puesta tiene estas cosas. ¿Lo digo o no lo digo? Para quien quiere ajuste, devaluación, desempleo, hambre, miseria… mejor que no decir es no hacer.
Este es el equipo económico de Macri, sin mencionar a Alfonso Prat Gay, Rogelio Frigerio o la ex Ministra de Trabajo de Fernando De la Rua, Patricia Bullrich.
El 22 hay balotaje.





