«Existe una mayor preocupación por la desigualdad y la caída de los ingresos laborales en el mundo»

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aseguró en Turquía, que el G-20 está avanzando hacia una «mayor sensibilidad» respecto a la necesidad de «mejorar y fortalecer el empleo» para alcanzar un crecimiento inclusivo, pese a las dificultades que atraviesa la economía mundial.
Durante el encuentro, Tomada advirtió a sus colegas sobre las consecuencias de la desigualdad y señaló que «atenta contra nuestras economías reales, el bienestar de nuestros trabajadores, y la estabilidad misma de nuestras democracias».
También recordó que ante la peor crisis argentina de los años 2001/2002 la recuperación se basó en «el rol proactivo del Estado y haber colocado como ejes centrales al trabajo decente y la inclusión social».
«Existe una mayor preocupación por la desigualdad y la caída de los ingresos laborales en el mundo, y de ahí surgen compromisos de trabajo para abordar estos problemas con políticas fiscales que fomenten economías productivas e inclusivas», destacó Tomada ante Télam tras participar de una reunión conjunta entre los Ministros de Trabajo y Finanzas de los países industrializados y emergentes en Ankara, Turquía.
No hay posibilidad de una sociedad equilibrada y con paz social con ésta desigualdad, con éstos niveles de pérdida de empleo y ésta precarización.
Al término de la reunión, no obstante, el ministro argentino reconoció que, si bien no se ha producido «cambios sustantivos», -en referencia a las políticas de los países desarrollados del G-20- se puede apreciar una «sensibilidad diferente» y una «toma de conciencia» sobre temas centrales como son mejorar y fortalecer el empleo».
«No hay posibilidad de una sociedad equilibrada y con paz social con ésta desigualdad, con éstos niveles de pérdida de empleo y ésta precarización», advirtió Tomada.
El ministro señaló como positivo que «desde la política económica el empleo ya se mire como algo que hay que empezar a recuperar», informó Télam.
En ese sentido, Tomada remarcó como positivo el hecho de escuchar a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, «mencionando con interés y preocupación el tema de la desigualdad, algo que habitualmente no figura en su agenda».
«También vemos cómo el secretario general de la OCDE hace propuestas concretas, sobre medidas y acciones que se pueden tomar en el marco de las políticas públicas para reducir la desigualdad», subrayó Tomada.
«Esta reunión ha sido buena porque tiene la virtud de cruzar a los ministros de Economía con ciertos datos de la realidad que les proporcionamos los ministros de Trabajo», apuntó.
Después de dos días de reuniones, la primera con sus pares y hoy con los ministros de Finanzas del G-20- de la que participó el Secretario de Finanzas argentino Pablo López-, Tomada insistió en «el mundo perdió el vinculo con el trabajo», y esto debería llevar a que los países de la Unión Europea «se replanteen sus políticas neoliberales».
«Hay que decir basta de flexibilidad y rebajas de salarios porque significan deterioro, y cuando se pierden los salarios, la sociedad se divide y se pierde cohesión», enfatizó.
Tras el encuentro de los responsables de Empleo y Finanzas, que tuvo lugar en el lujoso hotel Sheraton de Ankara, el viceprimer ministro turco, Cevdet Yilmaz, afirmó en conferencia de prensa que los países del G-20 siguen comprometidos con la meta de crecer un 2,1% hasta 2018, y de hacerlo de forma «inclusiva».
Para argumentar que es posible alcanzar el objetivo de «crecer y reducir las desigualdades», Yilmaz puso como ejemplos los casos de Argentina, México y Turquía.
No obstante, a la hora de responder a la pregunta de cómo alcanzar ese crecimiento inclusivo, dijo que las estrategias se deben adecuar a cada país, aunque subrayó que los ministros de Finanzas defienden la necesidad de una «estabilidad fiscal».
«Sabemos que debemos dar confianza y credibilidad para disipar las incertidumbres a nivel global», añadió Yilmaz, en referencia a los temores en torno a la desaceleración de la economía mundial, por el «aterrizaje» de China, y otras economías emergentes, y los problemas que persisten en la Unión Europea, sobretodo Grecia.
Por otro lado, la Reserva Federal de Estados Unidos se dispone a elevar las tasas de interés este año, en contraste con los programas de expansión del Banco Central Europeo y los rectores de tasas de otras economías como India y Australia. El efecto secundario de ello sería la valorización del dólar y el desplome de otras grandes divisas, un escenario que podría desatar nuevas turbulencias.
Ante ello, el G-20 busca enviar un mensaje claro de «cooperación» a través del compromiso con ciertas políticas de estabilidad y empleo.
Entre los acuerdos de Empleo alcanzados se proponen fortalecer el «diálogo social», la «negociación colectiva», la «legislación laboral», para garantizar el respeto de los derechos laborales, y la protección social.
En cuanto a la igualdad de salarios, se comprometen a alcanzar acuerdos de salarios mínimos, y la promoción de los acuerdos colectivos. También a mejorar los ingresos de las mujeres y los jóvenes, en los que ponen en el centro de las políticas de reducción de desempleo.
Por otro lado, el G-20 se dispone a invertir en educación y formación para jóvenes y mujeres, especialmente los menos calificados. Y a facilitar apoyo y financiación a las pymes, para crear más empleos de calidad.





