Bolívar tenía razón

Por Sacha Kun Sabó. Los planes de balcanización de Estados Unidos y sus aliados en la invasión a Venezuela. Fragmentar para dominar. Un laboratorio preocupante para toda la Patria grande.
Cuando el ex jefe de analistas de Wikistrat, la consultora de análisis geoestratégico y de negocios más importante del mundo, fundada en Israel en 2010, con senda sede en los Estados Unidos, construyo los conceptos de “núcleo funcional” y la “brecha no integradora” se estaba en las vísperas de la invasión a Irak del 2003.
Este hombre es Thomas Barnett, el estratega más mimado hoy, del grupo de halcones que rodean al presidente Donald Trump.
Un artículo de la revista Esquire y su posterior libro “El nuevo mapa del pentágono” lo potenció como uno de los nuevos pensadores estratégicos del siglo XXI. Es un mentor del intervencionismo imperial y la globalización en todas sus dimensiones, lo que incluye las redes virtuales, la financiarización de la economía y el manejo absoluto de los flujos mediales de reproducción ideológica.
Para él, habría “sine qua non” una división de dos tipos de naciones: por un lado aquellas con gobiernos estables, con estándares de vida en suba, aquellos “donde hay más muertes por suicidio que por asesinato”, que son los llamados gobiernos globalizados, con características que los depositaría dentro del llamado “núcleo funcional” y por otro lado en el lado b aquellas naciones díscolas al ingreso de la globalización que se expondrían a tendencias represivas de la política, a la pobreza, a las enfermedades, a los genocidios, embebidas permanentemente de conflictividad social política y económica, estos últimas conformarían la “brecha no integradora”.
Barnett sostienen que el deber de los Estados Unidos es por tanto exportar seguridad a este segundo grupo para sumar y enlazar esos territorios al núcleo, incluso, si esto significara ir a conflictos bélicos en dichos países y si esto supusiera largos años de reconstrucción de estos. Estas ideas van de la mano del Project for the New American Century o PNAC, el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense, fundado en 1997 y disuelto en el 2006 que fue un think tank neoconservador con sede en Washington. La presidencia fue ejercida por William Kristol, editor del Weekly Standard y partícipe de la cadena conservadora Fox News. Esta fundación fue una invención del New Citizenship Project , Proyecto de Nueva Ciudadanía que es otra estructura , creada a su vez por la asociación de la Sarah Scaife Foundation, la John M. Olin Foundation y la Bradley Foundation todas fundaciones cercanas y herramientas de subvención, capacitación y cooptación de la C.I.A. como la Eisenhower y la Kellogg a la cual pertenece Esteban Bullrich, Margarita Stolbizer, Gabriela Michetti, Paula Bertol, Fernando Yarade, Mónica Fein y Walter Agosto entre otros dirigentes argentinos. El objetivo primordial es fortalecer la hegemonía mundial de los Estados Unidos. Algunos de sus miembros más importantes en su gran mayoría son del partido republicano Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Jeb Bush, Richard Perle, Francis Fukuyama, Richard Armitage, Dick Cheney, Lewis Libby, William J. Bennett, Zalmay Khalilzad y Ellen Bork, esposa de Robert Bork. La lógica del PNAC supone el dominio supremo, militar y económico, de la Tierra, del espacio y del ciberespacio, por parte de Estados Unidos, así como la instauración de una necesaria injerencia en los dilemas globales , una suerte de Pax Americana que permita el mayor desarrollo del mercado global manejado por corporaciones afines. Todo ello desde agencias como la USAID (Agencia Internacional de Cooperación para el Desarrollo de Estados Unidos) o Comando Sur norteamericano y la llamada cultura estratégica como en aquel programa de la era Obama y todavía vigente el Servicio Paz y Justicia para América Latina que compone una escalada militar de la región de forma subrepticia con estrategias multidimensionales de una alta diversidad y complejidad, que consta de ataques a las idiosincrasias locales , como las costumbres de los pueblos, sus decisiones ,sus conductas, sus esquemas de comportamiento, tradiciones, emblemas, logros, modos de adecuarse al entorno, todo ello en correspondencia a políticas violentas a supuestos enemigos internos (como el caso mapuche en Argentina y Chile).
No es otra cosa que el ritual siniestro de las derechas, en el uso de la fuerza disciplinadoras que buscan por otro lado consensos ciudadanos desde el uso neuro – lingüístico dentro de las redes y los medios de comunicación.
Todo el desarrollo de las guerras de Irak, Afganistán, Libia y Siria van en este sentido «Operación Libertad Iraquí», fue una de las primeras acciones en este concepto, la finalidad de todas estas estrategias es la necesidad de construir hegemonía desde la reconfiguración del mundo en tanto sus relaciones de poder. Podríamos decir que si bien el petróleo es un bien fundamental para la cultura occidental queda en segunda instancia como motor de bélicas intentonas, “El petróleo barato, directo, es solo un medio para lograr su verdadero fin», dirá el periodista árabe/francés Thierry Mayssan

Algunas estrategias de Balcanización
La maniobra fue consensuada y dirigida en principio hacia la ex Yugoeslavia como laboratorio o sea la balcanización es la novísima estrategia global del Pentágono, con Inglaterra e Israel como socios comerciales, financieros y militares para penetrar en países hostiles a sus intereses, o sea por definición: » la fragmentación sistemática de un Estado nación en estados más pequeños mutuamente hostiles « Thomas Barnett
La idea central es avivar las contradicciones internas donde haya e inventarlas en donde no las tengan En la actualidad las operaciones de guerra psicológica en el asunto Venezuela van dirigidas a la creación de identificaciones políticas no solo encontradas, sino que además se busca que las mismas adquieran un carácter insalvable desde el punto de vista político para llegar necesariamente al enfrentamiento bélico. Todo ello con novísimas herramientas como la neuro- lingüística medial dirigida para generar consensos en la mass media. Varias son las tácticas derivadas de esta estrategia global
Enclave: posesión y afianzamiento de espacios indispensables, circunstancialmente de poco territorio, pero perfectamente ubicados para fines estratégicos hacia la dominación, básicamente de control, sobre todo de tejidos de circulación, información y tránsito.
Intervención: acción bélica en contra de países.
Secesión: segregación de fracciones territoriales de países.
Regionalismo: fortalecer idiosincrasias fabricadas que ponderan la incompatibilidad de ciertos sectores de la población por sobre la unión del país con la estrategia de fomentar sentimientos de una ruptura necesaria del estado/nación. El fundamento de la idea de separación es por razones absolutamente culturales.
Metástasis: Desarrollo excedido de enclaves opositores radicalizados al interior de un país.
Anexión: ocupación de una porción del territorio de un país por parte de una potencia foránea.
Especialización: Desarrollo exorbitante de una actividad económica específica primaria de un territorio específico con la intención de disminuir la facultad de negociación exportadora y mercantil, generando absoluta dependencia de los mercados internacionales de productos primarios.
Conflictos: desarrollo de conflagraciones bélicas entre naciones vecinas para acabar de asegurar su alejamiento.
El caso venezolano
Vemos como en este proceso la secesión y la metástasis son las estrategias llevadas adelante por las guarimbas, dentro de este pool de formas alternativas de dominación o tomando la categoría de conflicto se llevó adelante una política de distanciamiento con Colombia. La estrategia de enclave también fue llevada adelante en el 2014 y en el 2017, todo como parte de un mismo plan.

Mapa de la estrategia de balcanización de Venezuela donde se muestra los principales focos de las guarimbas en el 2017.
Prestemos atención al triángulo conformado por Barquisimeto, Acarigua y Valencia y como las poblaciones de Cabudare y San Diego se encuentran justo en los centros de dominación de las primordiales sendas de comunicación y tránsito del occidente de Venezuela.
Lo que un simple examen nos muestra claramente en este mapa es que, ante una contingente intrusión armada, alcanzaría con el control del eje Acarigua-Barquisimeto, para alcanzar la segregación efectiva de todo el occidente del país. Con estas regulaciones los intereses norteamericanos pueden desechar una intervención militar clásica con tropas regulares o irregulares por el occidente de Venezuela en sus límites con Colombia si hay un dominio efectivo y rápido de los enclaves urbanos ya señalados.
Es de analizar como en gobiernos anteriores como los grupos concentrados del petróleo acataron las órdenes del país del norte a pie juntillas y se aceptó la decisión de construir las refinerías más grandes del mundo en las regiones estratégicas más endebles y más fáciles de balcanizar.

Ahora bien, esta estrategia de balcanización como decíamos anteriormente no necesita una incursión armada extranjera de las potencias occidentales ni operaciones militares de gran monta, una forma económica para los Estados Unidos de generar la desestabilización es como en la ex Yugoeslavia con la multiplicación del localismo, regionalismos o de la xenofobia de todo grupo faccioso que pretenda el poder. La fomentación y ayuda económica a grupos como, Rumbo Propio, que es un movimiento de corte secesionista en el estado Zulia, va en este sentido.
Estos lineamientos táctico-estratégicos apuntan a fomentar la diversidad y el odio entre múltiples otros que conforman estas identidades locales, los recientes apagones la agresión a los servicios públicos y la incursión en los márgenes con Colombia o Brasil son ya de público conocimiento, si anexamos una dosis de bandolerismo paramilitar obtenemos la mezcla justa para construir un descontento social incendiario que logre implosionar la correspondencia con el estado nacional y exigir la autonomía política y administrativa.
La estrategia guarimbera entra dentro de este contexto, si tomamos como ejemplos los conflictos violentos y sus epicentros del 2014 y el 2017 siempre vemos que se desarrollaron en las zonas que dominaba la oposición y que no por casualidad son zonas de clase media acomodada. Todo esto no es otro concepto que el de fragmentar la sociedad desde la lógica de la ciudad racimo donde los conglomerados urbanos están clausurados sobre sí mismo y la seguridad no está en manos del estado sino de la seguridad privada una suerte de terciarización del monopolio de la represión y la violencia que debiera tener solo el estado. Estas maniobras de toma del espacio de las decisiones del estado por parte de multinacionales de la seguridad están inscriptas dentro del concepto de gobierno corporativo, que ya es pensado a escala planetaria: el llamado World Inc.
Con estas empresas globales de seguridad como la Blackwater, actualmente con llegada directa al gobierno estadounidense, de la mano de John Bolton y Mike Pompeo que representan el ala dura del republicanismo probélico, llega también el conflicto con las propias fuerzas armadas norteamericanas que propugnan el no desmantelamiento de estas. Hay una fuerte tendencia a terciarizaciones con empresas multinacionales de armamento y seguridad en áreas sensibles de la defensa del país del norte. En su momento los alejamientos del General Mc Master como jefe de las fuerzas armadas conjuntas y de Rex Tillerson como director de la C.I.A tuvo mucho que ver con este conflicto interno. Las diferencias radican que dichas empresas contratistas enfocan sus políticas y la política exterior del país del norte a construir conflictos permanentes y eternos que puedan satisfacer las necesidades de mercado de ventas de armas. En el caso argentino la compra de cuatro lanchas artilladas israelíes Shalgag MKII con intermediación del Guillermo Yanco marido de la Ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich es un ejemplo claro. Se hace imprescindible el estado de caos e inseguridad en las naciones. Una de las subsidiarias de la empresa Blackwater con sedes centrales en Inglaterra Israel y los Estados Unidos es la responsable de la seguridad en estos centros urbanos acomodados de Venezuela. En connivencia con estos, cortes de calles, con casetas, automóviles y camionetas de seguridad, las guarimbas lograron controlar por semana amplios espacios de dichos centros urbanos a modo de ensayo de un posible corte del territorio occidental del país. Muy probablemente no sea la invasión directa lo que llevará adelante los Estados Unidos sino que tienda a esta balcanización del territorio venezolano, como etapa intermedia o como etapa final a la interrupción de la Revolución Bolivariana. Entre las fauces del abismo y la resistencia de la Patria Grande al imperio solo se opone la ganada batalla cultural del pueblo venezolano, algo, mucho de lo que los argentinos debiéramos aprender.
+Sacha Kun Sabó es asesor en el honorable Congreso de la Nación Argentina , Rector de la Fundación Universitaria Popular de Escobar (FUPE), escribe en el diario Página 12.





