Sociedad

Con trabajo y asistencia en salud, pudo recuperarse tras ser víctima de violencia

 Cada vez que llega agosto, Mónica Báez siente que renace. «Después de lo que viví decidí modificar mi fecha de cumpleaños”, admite la acuariana de 42 años, oriunda de Berazategui, quien hoy privilegia la memoria de su salida del hospital por encima de su partida de nacimiento, luego de cien días de internación tras ser víctima de violencia de género. Agredida por su ex pareja, debió luchar -y mucho- para sobreponerse de la pesadilla que le tocó atravesar.

 “Hace once años mi ex marido me prendió fuego con kerosene. Eso afectó casi todo mi rostro, tuve dificultades para mover mi brazo derecho y el fuego destruyó mi oído”, relata. Sin embargo, su experiencia le sirvió para acompañar a otras víctimas: después de estudiar enfermería y economía social, Mónica se sumó al programa «Ellas Hacen», desde donde trabaja con mujeres que pasaron por situaciones similares.

Mónica Báez supo rehacerse pensando en sus hijos. “Sentía que debía luchar por ellos. Apenas abrió la Universidad Arturo Jauretche, decidí estudiar”, cuenta. Allí terminó la carrera de Enfermería y tiempo después se formó como orientadora en Economía Social en la Universidad de Quilmes. La reinserción laboral no fue fácil: “Al principio trabajaba en un call center, era mi única opción. Como la gente no veía mi cara, evitaba la frecuente discriminación o el rechazo. Por fin comencé a ascender y tuve la chance de ser convocada por una compañía de seguros con un mejor sueldo. Luego de pasar el psicotécnico, el gerente me citó y me dijo ‘que no daba el perfil’. Ahí me caí, seguí limpiando, yéndome a la feria a vender con una lonita y empezar de nuevo”, recuerda. Sin embargo, su energía y los años de estudio pudieron más. Su preparación le permitió sumarse al programa «Ellas hacen», que da prioridad a quienes atraviesan una situación de mayor vulnerabilidad, como madres con tres o más hijos o mujeres víctimas de violencia de género. Desde ahí, Mónica pudo transmitir su experiencia: “Hoy hay 1.600 chicas de Berazategui que fueron víctimas. Yo les digo que estudien, que no dejen el secundario, que se preparen, ese es el mejor espejo para sus hijos y una opción también para ellas mismas”.

Hoy hay 1.600 chicas de Berazategui que fueron víctimas. Yo les digo que estudien, que no dejen el secundario, que se preparen, ese es el mejor espejo para sus hijos y una opción también para ellas mismas

Aunque hoy haya podido dar vuelta su historia, las marcas de las agresiones no desaparecen fácilmente. Tras una docena de intervenciones quirúrgicas, Mónica se realiza un chequeo para una nueva operación que permitirá la reconstrucción de su oreja derecha. “Como perdí el pabellón auricular, tengo el oído todo tapado y en caso de sufrir una otitis corro riesgos de perder el tímpano. Al no tener audición puedo perder estabilidad”, explica. La intervención no es sencilla y tiene dos etapas: la primera parte se realizó en el Hospital de Alta Complejidad «El Cruce», de Florencio Varela; y la segunda será en Berazategui, tras recibir la prótesis adecuada. La confirmación de la cirugía fue un alivio: “Sabía que la operación era muy costosa, pero desde la dirección del Centro Odontológico Municipal de Berazategui me dijeron que la prótesis la pagaría la cooperadora del Centro”, cuenta Mónica y agrega: “Todavía no sé si la obra social reintegrará algo, pero sí que el Municipio cubrirá los gastos”.

Junto con el cirujano Lucas Pisano, el doctor Juan Pablo Mussi, director del Centro, asistió a la primera intervención en El Cruce. Una vez que esté lista la muestra de la prótesis, el responsable del Centro Odontológico y su equipo médico concluirán el objetivo propuesto. “Luego de los implantes, se agrega la prótesis como un broche”, explica. “De no hacerlo en conjunto, los costos se hubiesen duplicado”, admite el doctor Mussi.

Por su parte, Miguel Piraino, técnico ortopédico y encargado de la elaboración de la nueva oreja, suma: “Diseñamos una prótesis de silicona tratando de que se asemeje lo más que se pueda al color de la paciente y uniéndola a través de implantes, de manera que la oreja quede sujeta dándole armonía al rostro”.

“Con cada intervención se remueve mi pesadilla. Pero también me afecta cuando me entero de que otra chica falleció apuñalada por su ex pareja, y muchas veces sucede aún cuando la Justicia dispone que no pueden acercarse

Seguir adelante no es fácil. “Con cada intervención se remueve mi pesadilla. Pero también me afecta cuando me entero de que otra chica falleció apuñalada por su ex pareja, y muchas veces sucede aún cuando la Justicia dispone que no pueden acercarse”, sostiene Mónica.

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