Opinión

Para Lilita, el Justicialismo gana las elecciones en 2015 en primera vuelta

 

 

 

Por Nicanor Zambrano

 

   La diputada nacional Elisa Carrió, que acaba de fugar de la agrupación FAU UNEN para unirse políticamente a Mauricio Macri, volvió a cargar contra la dirigencia política en la intención casi imposible, de alcanzar un acuerdo electoral. Por eso advirtió, al concurrir al la comilona televisiva que realiza en canal 13 Mirtha Legrand: «o se juntan todas las fuerzas de la oposición o le dan el triunfo al PJ». Sus expresiones, tal vez una sutileza que jamás imaginó, adelantan desde su posición que el justicialismo ganará las elecciones presidenciales de 2015 en la primera vuelta. Una osadía sin duda, tratándose de una dirigente política que si bien no se muestra siempre en sus cabales, suele tener repercusión en los medios de comunicación. Pero, ¿qué querrá decir entre gritos destemplados?

   Luego de plantear sin proponérselo, su calendario electoral como prácticamente un imposible en materia de logros, Carrió instó a los precandidatos a luchar en el calendario electoral 2015 «en el marco de la unidad» y señaló que de lo contrario, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, obtendrá «la mayoría en la primera vuelta». Su crudeza sorprende, tratándose de un referente opositor que habitualmente descalifica a quienes no comparten sus ideas.

«No quiero más la hipocresía», siguió en su monólogo la legisladora, y luego de romper con el FAU UNEN en un verdadero escándalo público, envió un mensaje de unidad –de modo contradictorio- para en realidad enfrentarse al ex vicepresidente, el radical mendocino Julio Cobos, y el socialista rosarino Hermes Binner, que resisten a sus embates y al pedido de unirse al PRO de Mauricio Macri. “Busca la unidad desacreditando a quienes llama, o sea que quiere sumar, restando; no parece muy normal. O no dice lo que busca”, observó un político radical de la Capital Federal, consultado este domingo acerca de las palabras de Carrió.

 

Une, desune, come

   Lilita Carrió agregó, apocalíptica, que «la única forma de disputarle al PJ» el poder «es si el PRO y el Frente Amplio Unen se unen». Sus petardos fueron lanzados en el almuerzo dominical de Canal 13, y dijo a los comensales que en el Frente para la Victoria «tienen por los menos el 40 por ciento de los votos y está a cinco puntos de obtener la mayoría en primera vuelta que sería Scioli», alentando sin dudas, a militantes, afiliados y simpatizantes del PJ. Luego siguió en su prédica contradictoria: «O se juntan todas las fuerzas de la oposición o le dan el triunfo al PJ». Por supuesto, se comentaron las críticas que se le hacen por su proceder sin orden y montado a través de diferentes escándalos públicos: “De mi podrán decir lo que quieran pero nadie me va a poder arrancar mi educación, mi cultura y mis principios», dijo luego dejando de lado al hecho de que ha cambiado sus principios en varias oportunidades recientemente, en un estilo semejante al de Graciela Ocaña. La metodología que utiliza es apelar a denuncias que suenan a escándalo, rupturas conmocionantes como la reciente frente a FAU UNEN; para luego buscar nuevas alianzas corporativas con candidatos mejor posicionados. Entre sus novedades, una de las más recientes fue decir que «hay muchos que quieren perder la elección» y dijo que Ernesto Sanz, titular de la UCR, piensa como ella en esa observación. Si hay que dejar en claro, que la unidad FAU UNEN con Mauricio, pasa por la negación de todo tipo de principios, lo cual no sería nuevo tanto en socialistas de Binner, radicales de Sanz, Lilita o Mauricio. “Un principio puede esperar”, parecen gemir.

   Si se la toma al pie de la letra, podría llegar a afirmarse que Sanz, como Carrió, están convencidos del triunfo peronista kirchnerista en la elección presidencial de 2015. Ella sostiene que el PJ está a cuatro o cinco puntos de alzarse con el triunfo absoluto. Lo cierto es que sus exabruptos y análisis, son en general lanzados contra sus presuntos aliados o ex aliados, ex camaradas de proyectos o actuales aunque en este momento, en el PRO tienen prácticamente terror de abrirle las puertas de la agrupación.

   Sus referencias al PRO son igualmente inquietantes: “Yo no estoy en Unen, ni estoy en el Pro, ambas cosas son mentiras”, subrayó Elisa Carrió, y si algún ciudadano estaba con el voto en la mano siguiendo la comilona, seguramente habrá dudado antes de confirmar lo que hará. “¿Dónde está Lilita?”, se puede preguntar el atribulado ciudadano y solo podrá comprobar que está en las pantallas, que grita ante cámaras y se tira de los pelos contribuyendo tan solo, a la confusión general de las almas que alguna vez le dispensaron su voto.

 

¿Cuál es la candidatura que quiere Lilita?

Lilita reafirmó en cámaras, su intención de ser candidata  “en el marco de una unidad». «Yo no quiero formar parte de una oposición que no quiere ganar la Nación”, afirmó entre bocado y bocado. Luego lanzó la fórmula mágica: “la única forma de disputarle al PJ, es que Unen y el Pro se junten, que decida el pueblo en las PASO qué candidato quiere como presidente de ese grupo, pero de lo que no voy a formar parte es de un engaño colectivo, en el sentido de que uno puede ganar solo, sin el otro”, insistió verborrágica, en su monólogo. Lo cierto es que hay reconocer el atractivo televisivo, la intención no declarada de generar un momento de humor, por parte de la legisladora. Y no es menos cierto, que hoy, nadie la “quiere en casa”.

En el macrismo temen que de ingresar al PRO, dé a conocer “a las patadas y a los gritos”, como señaló un legislador de Macri, su verdadera intención en la fuerza. Suponen que quiere ser candidata a Jefe de Gobierno de la Ciudad con lo que generaría un nuevo escándalo público. Macri quiere desplazar a Gabriela Michetti, llevándosela a pasear a una candidatura a vicepresidenta junto a él. La Michetti no quiere. Sabe que es un camino sin destino; en cambio, puede ser Jefa de Gobierno. Pero tiene a su vez tres problemas: quieren también ser jefes de gobierno Cristian Ritondo, Claudio Santilli y Rodríguez Larreta (el candidato de Mauricio). Si entra Lilita al ruedo, el PRO puede estallar en una sucesión de escándalos sin solución. Macri intenta sacar del juego a la Michetti, que puede traerle un dolor de cabeza, y cuando está a punto de lograrlo –lo que está por verse- aparece Lilita que aún no desnuda su juego. Pretende que un efecto corporativo incida sobre Mauricio para dejar en la estacada a tres hombres claves de su entorno. El horizonte no es de paz en la tierra, y ahora es posible observar adónde va Lilita cuando grita que el PJ es virtual ganador de la elección presidencial 2015: ella quiere ser la garantía del triunfo opositor en la ciudad de Buenos Aires, convencida de que los “negros” de las provincias y el gran Buenos Aires, van por el candidato de Cristina. Ella sería entonces, algo así como “la gran esperanza blanca” y además, no expresa que, en realidad, la elección nacional no le interesa mucho.

 

 

 

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