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Macri contó cómo fugaron los 44 mil millones de dólares

Alejandro C. Tarruella

Mauricio Macri se sacó la careta y una vez que pudo verse que era él sin dejar dudas, reveló ante la CNN, en una entrevista del periodista de Cambiemos, Marcelo Longobardi, cómo realizó la fuga de los u$s 44 mil millones del FMI para “aplicar en la campaña”. Macri deslizó que lo llamaban otros presidentes del mundo para saber cómo tratar a Trump, responsable del préstamo y la fuga. En octubre pasado, Macri fue entrevistado por la misma cadena, por el periodista Andrés Oppenheimer, afín a sus intereses. Horas después de la entrevista, gentil como la de Longobardi, la justicia lo convocaba a declarar por la causa del ARA San Juan, una de las tantas que tiene en estos días.

Escribe Alejandro C. Tarruella

A cara descubierta

Cuando se iniciaba el 2021, pandemia, acción del gobierno en salud en todo el país, Martín Guzmán, el ministro de Economía, sostenía que los u$s 45 mil millones que puso el FMI con base en los Estados Unidos, bien podían haberse aplicado a reconstruir la herida infraestructura que no realizó el gobierno neoliberal que se fue en 2019. Reclamaba Guzmán, que no quedó una moneda de ese préstamo y le quedaba al gobierno de Alberto Fernández, “resolver ese problema”, herencia de la dilapidación del hijo de Franco. La respuesta del macrismo no se hizo esperar, y apareció en cámaras, frente a micrófonos y de inmediato, Hernán Lacunza, ministro de Economía de Mauricio. Dijo entonces, sin ruborizarse, que el dinero «no se fugó”, y que “Se usó para pagar deudas anteriores”, para hacer la conocida jugada de tirarle el muerto a Cristina.

Bien. El domingo pasado, en una nota que le realizó la CNN en el periplo de medios que viene realizado, acaso desembolsando incluso para aparecer una y otra vez en campaña, Mauricio Macri largó una versión novedosa acerca de lo sucedido con los dineros que le envió Donald Trump, el mayor accionista del FMI, y entonces afirmó: “La plata del FMI, que es la plata de los demás países, la usamos para pagar a los bancos comerciales que se querían ir porque tenían miedo de que volviera el kirchnerismo”. Primera mentira, gracias a la Ley de entidades financieras de Martínez de Hoz que sigue inexplicablemente en pie, a la usura convertida en dictadura de los usureros contra el pueblo argentino, al uso irrestricto de los mecanismos de cobro sobre millones de clientes y a las ganancias fabulosas que tienen, los bancos no se van de la Argentina.

La hora del festín

Lo cierto de todos modos, es que Macri, que se afana en hablar, desmintió de plano a Lacunza: no habían deudas anterior que valgan, todo era para la propia caja y la de sus mandantes corporativos. El objetivo consistía en impulsar el principal negocio financiero del país, la fuga de capitales. Unos se van por la hidrovía, incluyendo el tráfico de drogas, y otros a través de bancos, empresas y lo que venga. Luego, sale uno de los mentirosos de turno y anuncia la llegada de una “lluvia de inversiones”. Lo que mentía entonces Hernán Lacunza, “se usó para pagar deudas anteriores”, no era más que una mascarada para tapar operaciones sucias de la usura bancaria que opera unidos en la entrega permanente de los bienes del país. Eso produce la miseria, la desocupación, la desinversión en cultura, vivienda, educación, ciencia.

Al mismo tiempo que el dinero no llegaba para pagarle a nadie, ni para usar un peso para dar de comer a una sola persona, solo aseguraba a los fugadores de toda laya, el libre acceso al mercado de cambio que respondían de inmediato con una feroz fuga de capitales, vía corrida financiera, utilizando para ello una herramienta que facilitaban Macri, Lacunza y otros merodeadores de los miserables, la corrida financiera. Ellos, economía del macrismo, ofertaban en mercado un dólar subsidiado. Es decir, en medio del festín financiero, a la guita que mandaban Trump y el FMI, Macri le agregaba el subsidio al dólar. Recordemos que el FMI no estaba facultado por su carga orgánica, a otorgar un crédito de ese tipo a ningún país de la tierra. Por lo visto, el neoliberalismo en caída, si podía hacerlo aunque fuera ilegal.

Fuga sin misterio

La corrida se inició una vez que en las PASO de agosto de 2019, Macri recibiera una paliza en las urnas. Los 44 mil millones, préstamo mayor en la historia del FMI desde su creación en la posguerra, ya habían sido entregados a espaldas del pueblo. Macri, herido por la derrota, anunció a los medios que se venía la corrida y la hizo junto a la corporación de los usureros de los bancos. Amenazaba el hijo de Franco, con que todo iba a acabar con el default de la deuda pública argentina en medio de un desastre económico social.

Dijo Macri a la CNN que Trump se portó muy bien con su gobierno en caída libre, y además, “colaboró muchísimo” en dar el crédito para la fuga de capitales que iban a beneficiar al sistema financiero internacional, en particular a los buitres. El FMI debería haber interrumpido el financiamiento al comprobar que el dinero era destinado a financiar la fuga de capitales, pero no lo hizo porque Estados Unidos, su principal accionista, decidió respaldar al macrismo con la intención de bloquear cualquier posibilidad de retorno del kirchnerismo. El propio Mauricio Macri lo reconoció este domingo en la entrevista que le concedió a la CNN, cuando aseguró que Trump «se portó muy bien» y «colaboró muchísimo» con su gobierno por el apoyo al crédito del FMI solicitado en 2018.

Hay que recordar, que el gobierno de Alberto Fernández, denunció que los u$s 44.000 millones que el FMI le prestó a Macri, fueron aplicados a financiar la fuga de capitales. Sumaría 45.100 millones de dólares entre abril de 2018 y octubre de 2019, cuando Lacunza recurrió al cepo porque las corporaciones amenazaban llevarse todo. Estos detalles los brindó la auditoría del gobierno de Fernández. Así, el gobierno de Macri pagó en 2018 por deuda bruta una suma que superó los u$s 35.000 millones a los que se agregaron 26.000 millones de pesos del Plan Gas o las Lebacs, que los acreedores hicieron dólares para generar la corrida cambiaria. Para el macrismo, dos de cada tres dólares de deuda de su gobierno, que ronda u$s 90.000 millones si se suma deuda de corto plazo y largo plazo, acabaron yendo al pago de las remanidas “deudas heredadas” (del propio gobierno macrista) y el crédito con el FMI se encontraba en ese encuadre. El total de deuda externa neta en el macrismo, alcanzó los u$s 82.400 millones, todo esto en 2016 y el 2017, en medio de un festín que no podía continuar. Lo difícil de comprender es como el Estado es débil al punto de permitir que todo esto suceda. La pregunta aún no tiene respuesta. Y Macri sigue revelando sus miserias.

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