La mafia detrás de Vidal

Detrás de la inocente sonrisa y las frases de autoayuda de la Gobernadora María Eugenia Vidal, tres hombres que representan lo más oscuro de la política: Espionaje, sobreprecios, aprietes y evasión de dinero.
Aunque el marketing alrededor de la flamante mandataria bonaerense se centra en una supuesta renovación de la política, detrás de María Eugenia Vidal están los verdaderos operadores de Mauricio Macri; los que pretenden anclar al PRO en la provincia de Buenos Aires a través de maniobras y negocios que ya tuvieron éxito en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La caja mayor la maneja el Ministro de Infraestructura, Edgardo Cenzón, uno de los hombres preferidos del presidente y funcionario PRO de la primera hora. Cenzón ingresó de la mano de Carlos Melconian en el año 2008, para iniciar un camino de ascenso que no tendría fin.
Siempre se encargó de áreas sensibles. Tuvo la responsabilidad de organizar las compras del Ministerio de Salud después del escándalo de la falta de medicamentos, se ocupó de las adquisiciones de la Policía Metropolitana y lo oficializaron como «recaudador» dándole las contrataciones de la publicidad oficial.
Durante su paso por la administración porteña como Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires lo acusaron de trasladar a 200 empleados sin su consentimiento, de vaciar la Dirección General de Reciclado y de ningunear a las cooperativas de cartoneros.
Ya como director de Compras y Contrataciones, se levantaron varias sospechas sobre las contrataciones del Gobierno en distintos ámbitos: desde cartuchos para las impresoras hasta cámaras de seguridad para las escuelas; pero su nombre salió a la luz por primera vez cuando se vio involucrado en la causa de sobreprecios y compra de equipos de espionaje para la Policía Metropolitana, en pleno escándalo por las escuchas ilegales que señalaban al ahora presidente.
Cenzón tuvo que responder ante la Comisión Investigadora Especial preguntas sobre los expedientes de compras directas de un software de inteligencia criminal y de equipamiento para esa fuerza realizadas en el 2009.
Lo acompañó su mano derecha, Ignacio Greco, subsecretario de Administración de la Policía Metropolitana, quien fue interrogado sobre compras de 74 patrulleros blindados con tecnología de última generación, 1.000 chalecos antibalas por valor de $ 1.879.000, que finalmente no fueron homologados por el RENAR y otros 400 chalecos antibalas, pistolas y munición de diversos calibres, combustible y equipamiento tales como un analizador de espectro y un generador de radio frecuencia.
Con todas estas sospechas bajo su brazo, hoy Greco se encarga de la parte administrativa del Ministerio de Seguridad de la Provincia. Previamente, amagó con postularse a intendente de Lomas de Zamora y ya suena fuerte para la contienda electoral de 2017.
Pero volvamos a Cenzón. Manejó la distribución de la pauta oficial porteña, fue recaudador de fondos de campaña en la elección de Santa Fé, donde Miguel del Sel salió segundo, para luego continuarlos en Vicente López, con Jorge Macri, y en el Club Boca Juniors, con Daniel Angelici. Lo apodaban «el ordenador».
Finalmente, lo incorporaron al comité de campaña nacional en un momento conflictivo, cuando Vidal y Emilio Monzó se enfrentaron por los fondos para la campaña bonaerense. Cenzón calmó las aguas, «ordenó» nuevamente la caja y fue quien armó la cena con empresarios en La Rural donde se juntaron unos 120 millones de pesos.
Cuando Macri ganó la presidencia, lo premiaron con el mayor botín de la Provincia de Buenos Aires y le encargaron salir de las sombras. Distintas fuentes lo señalan hoy como «el caballito de batalla» del PRO para las legislativas del año que viene. Por eso, se lo puede ver continuamente caminando con los intendentes de Cambiemos e inaugurando distintas obras fantasma a lo largo y a lo ancho del territorio bonaerense.
El dúo dinámico Cenzón – Greco tiene una tercera pata en Mauricio Butera, otro alfil del ministro de Infraestructura. También fue Director de Compras y Contrataciones con graves denuncias en su espalda y hoy se desempeña como Subsecretario Social de Tierras, Vivienda y Urbanismo.
Pero ese no es su mayor atractivo. Butera es del palo del presidente: ladrón de guante blanco. Según se desprende de los Panamá Papers, el hombre tiene una empresa en las Islas Vírgenes que está activa y operando.
Así se conforma el trío que prepara el PRO para consolidar su poder en la provincia más disputada.





