Francisco canonizó a dos monjas palestinas del siglo XIX

El Santo Padre convirtió en santas a la fundadora de las Hermanas del Más Sagrado Rosario de Jerusalén Marie Alphonsine Ghattas y a la fundadora de un convento carmelita en la ciudad cisjordana de Belén, Mariam Bawardy, que vivieron en lo que entonces era territorio palestino bajo mandato otomano, y que forman parte del grupo de cuatro religiosos que fueron proclamados santos.
«La hermana Bawardy, aunque humilde y analfabeta, sabía cómo dar consejos y explicaciones teológicas con gran claridad, fruto del diálogo continuo con el Espíritu Santo. La docilidad al Espíritu Santo la ha hecho instrumento de encuentro y comunión con el mundo musulmán», aseveró el Sumo Pontífice durante la lectura de este domingo ante una Plaza San Pedro llena de fieles.
A la misa asistieron personalidades como el presidente palestino, Mahmud Abbas, que se reunió la víspera con Francisco, y el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve.
En una ceremonia de casi dos horas, hubo una delegación de unas 2.000 personas, principalmente de las iglesias locales, y en particular de los territorios palestinos, Israel y Jordania. El Papa calificó a Ghattas como «un ejemplo de la mansedumbre y de la unidad, al entender la importancia de hacernos responsables de los demás y vivir al servicio de ellos».
En su homilía, ante unos 2000 fieles según cálculos del diario italiano La Repubblica, Francisco invitó a «permanecer en Cristo» para dar frutos de santidad, «siguiendo las huellas de estas cuatro mujeres modelos de santidad, que la Iglesia nos invita a imitar».





