El discurso anti-político de Macri, un consejo de Durán Barba

Los discursos de Mauricio Macri demuestran el indubitable respeto a las instrucciones de su publicista de cabecera, Jaime Durán Barba. La despolitización, la repetición de una misma palabra y el reemplazo de propuestas por slogans, son algunos de los elementos que lo caracterizan.
Hace unos días se dio a conocer el manual práctico macrista que elaboró el publicista del PRO, Jaime Durán Barba, para armar y esquematizar el discurso de los candidatos de la provincia de Córdoba. Pero, al margen del manto amarillo que cubrió la campaña de estos dirigentes, en teoría radicales, las instrucciones del ecuatoriano evidenciaron, con crudeza, el origen de la estructura estática e inmutable que caracteriza al discurso del líder de este espacio político, Mauricio Macri.
El precandidato a presidente parece haberse estudiado de memoria las indicaciones, ya que sus palabras tras el triunfo de Horacio Rodríguez Larreta en las elecciones porteñas confirmaron el fiel seguimiento a las mismas.
Bajo el título “Cuestiones genéricas discursivas”, el publicista propone, en primer lugar, reforzar la idea de cambio. Este es, sin duda, el pilar de las campañas del PRO, y una de las palabras más repetidas por Macri. “En todos los rincones de nuestro país crece esta idea, este sentimiento de que juntos podemos, de que el cambio es posible”, “va más allá de un cambio de modelo económico, es un cambio mucho más profundo que tiene que ver con nuestra forma de convivir”, “los argentinos confían en el cambio”, son algunas de las frases que pronunció el domingo e ilustran este punto.
Luego, Durán Barba aconseja “contar historias (con nombre, apellido y localidad) de gente común que haya conocido durante la campaña”. Por eso Mauricio, como buen alumno, no dudó en presentar los casos de dos supuestas vecinas, en el escenario de Costa Salguero. Fueron furor en las redes sociales las improbables historias de Juana, una jubilada de Escobar y María Marta, una víctima de la inseguridad de Florencio Varela. En su relato eran dos mujeres golpeadas por malos gobiernos, visitadas por el dirigente en sus casas y que tienen que confiar en que, -de nuevo- el cambio es posible.
Mauricio, como buen alumno, no dudó en presentar los casos de dos supuestas vecinas, en el escenario de Costa Salguero
El publicista sostiene, además, que “no importa hablar de propuestas, importa emocionar a la gente que está escuchando, mostrar a los candidatos humanos, cercanos”. Por eso, cuando Macri se refirió a lo que él denomina “su equipazo”, dijo: “Cuando los veo a ustedes, veo gente con buenas intenciones, capaces, dirigentes, con una enorme vocación de servicio, pero ante todo, lo que todos ustedes son, es buena gente”. También cumplió con aparentar un costado humano, enfatizando en que “ustedes supieron comprendernos cuando nos equivocamos y nos dieron la oportunidad de corregir, de aprender”.
El manual dice que siempre hay que “dirigirse a la gente”, en un “tono conciliador”. Como se vio en el punto anterior, el “ustedes” es moneda corriente, acompañado por el “juntos” que aparece en cada uno de los slogans. “Quiero agradecerle de corazón, a todos los que viven o trabajan en esta Ciudad, con los cuales hemos compartido 8 años maravillosos. Siento que hemos construido una relación, nos hemos aprendido a conocer, a entender” sostuvo el domingo, demostrando una vez más la impronta marketinera que tiene su candidatura.
Finalmente, cumplió con incluir los conceptos obligatorios: «gestión», «equipo», “esperanza”, “credibilidad”, “futuro” y “estar mejor”, pero también con el preferido del “gurú” -como lo llaman dentro del PRO- siguiendo la línea del “son los mismos de siempre”: “Podemos ser protagonistas de la Argentina que soñamos y no tenemos por qué volver a confiar en aquellos que han gobernado los últimos 25 años, que han prometido de todo y han cumplido muy poco».
De esta manera, se pone sobre el tapete que el espacio político que promete un futuro mejor sin decir cómo, tiene su origen en la oficina de un publicista que recomienda no hablar de política, no enunciar propuestas concretas, y asemejarse a lo que el ministro de Economía, Axel Kicillof, definió como “un grupo de autoayuda”, con una visión de futuro exitosa y llamando a “desarrollar al máximo las plenitudes personales”.
Sin embargo, el manual de Durán Barba, exitoso en la Capital Federal, no parece traer buenos resultados en el resto del país.
Las aspiraciones nacionales de Macri quedan estancadas cuando, frente a su idea de cambio, las tres provincias que eligieron gobernador votaron oficialismo y de once distritos que ya definieron el rumbo del Ejecutivo para los próximos cuatro años, nueve eligieron al mismo gobierno.
Asimismo, el error estratégico de subestimar a la gente y a todo el proceso de reconstrucción política que se dio en los últimos doce años, le costaron la derrota absoluta en la mayor parte de los territorios donde el macrismo intentó imponerse.





