Carlos Almeida: Ya llegó, ya está acá

Por Carlos Almeida especial para Infobaires24
Hace unos meses terminaba un artículo diciendo que estábamos en las puertas de un estado policial. Ya no está en la puerta, ya se metió en todos lados. Desde la AFIP, que controla hasta lo que gastás con tu tarjeta de débito, hasta profesores denunciados por hablar de Santiago Maldonado. Está ocurriendo es todo el país. En Rosario, en Mar del Plata, en Buenos Aires. Se abrió la temporada de caza.
Lo que hizo visible esta situación fue la desaparición de Santiago Maldonado en Chubut.
En realidad las cosas no son tan improvisadas, el un plan fríamente pensado, calculado, con sus riesgos medidos y que tienen al frente , al menos en su faz operativa a Patricia Bullrich y a su jefe de gabinetes de asesores, el siniestro Noceti, defensor de represores y criminales le lesa humanidad.
La instalación de un estado policial necesita – además de la potencia del Estado, que pone a trabajar todos sus recursos en aras de llevar a una sociedad a la autocensura – de un consenso social. De la misma manera que se aceptó en 1976, con frases como “Algo habrán hecho” o “Por algo será”. Efectivamente, hay una porción de la sociedad argentina que no solo acepta pasivamente una situación como esta, sino que también la avala, la sostiene y piensa que “está bien”. No les cae mal que haya personas que sean reprimidas, que la policía o la gendarmería se meta en las escuelas o apriete a profesores y alumnos por manifestar sus posiciones, no solo políticas, sino sociales. Y aquí no solo hablamos de posiciones partidarias. Es en el sentido más amplio del disenso. El solo hecho de decir “No estoy de acuerdo”, se convierte en un peligro potencial.
El clima se está enrareciendo cada día más. Hasta hace dos años, nadie se preguntaba que podía pasarle a un pibe si militaba, no importa donde, en que partido, agrupación, organización o llámelo como quiera. Lo que están tratando de hacer es despartidizar y despolitizar a la sociedad argentina, sobre todo a los más jóvenes.
Lo que están tratando de hacer es despartidizar y despolitizar a la sociedad argentina, sobre todo a los más jóvenes
Santiago Maldonado no ha sido, lamentablemente, el único desparecido en democracia. Pero hasta ahora si es el único, al menos documentado, en que una persona desaparece en manos del Estado.
Ante la imposibilidad de dar intervención de las FFAA en tareas de inteligencia y represión interna, el gobierno de Cambiemos utiliza las fuerzas de seguridad federales y policías policiales.
Los aparatos de inteligencia se han perfeccionado en estos últimos años y gracias a los avances tecnológicos y científicos han llegado a un alto grado de sofisticación. La intención original era poder ser eficientes ante el crimen organizado, especialmente el narcotráfico. Esas intenciones fueron desviadas hacia el entrecruzamiento de datos del movimiento sindical y social y, algo grave, la creación de un enemigo interno para poder justificar intervenciones y represiones en cualquier ámbito.
De allí a la declaración del Estado de Sitio, no hay mucha distancia.
Lo que llama la atención es que todo esto esté sucediendo en medio de una campaña electoral, que políticamente tiene una importancia vital para el gobierno, si bien en el sentido práctico, su relevancia es, valga el juego de palabras relativa, por la cantidad de bancas a renovar, tanto en el senado como en diputados.
La gran pregunta, o al menos una de ellas, es ¿Porqué el gobierno banca tanto esta situación? Se trata de sostener una ministra, o un grupo de ministros y funcionarios para no quedar mal parados? ¿O hay razones más profundas?
Si nos ponemos a hilar un poco más fino, veremos que las tierras son de Luciano Benetton, y ahí nomás tenemos a Joe Lewis, amigo de Macri con su Lago Escondido confiscado… tan confiscado que hasta le cambió el nombre por Hidden Lake. Y allí podemos empezar a encontrar la madre del borrego – nunca mejor dicho. El origen de todo es el control territorial de una porción importante de una vasta zona de la Argentina.
La gran pregunta, o al menos una de ellas, es ¿Porqué el gobierno banca tanto esta situación? Se trata de sostener una ministra, o un grupo de ministros y funcionarios para no quedar mal parados? ¿O hay razones más profundas?
Benetton posee casi 900.000 hectáreas en la Argentina, de las cuales 324.000 en la Patagonia (Río Negro y Chubut) , que fueron adquiridas en 1991 a sus propietarios , varios de ellos pertenecientes a la corona británica siendo uno de los mayores poseedores de tierras en nuestro país. Es interesante seguir la génesis y el desarrollo de esa explotación, que como veremos, no es solo agropecuaria:
La “Compañía de Tierras del Sud Argentino S. A.”, fue originalmente inglesa y se conformó el 1 de mayo de 1889, fundada en Londres, bajo el nombre “The Argentinian Southern Land Company Ltd”. Fue creada para administrar los campos de varios lores ingleses, terratenientes en el país, que habían recibido esas tierras como parte de pago del Estado Argentino a la Corona Británica, por haber financiado, 10 años antes, la campaña militar conocida como “Conquista del Desierto”, mediante la cual se le arrebató la Patagonia a los Pueblo-Nación Mapuche, Aonikenk y otros, para incorporarlas al territorio de la República Argentina.
El 3 de Julio de 1975, la “Great Western”, (empresa off-shore radicada en el paraíso fiscal de Luxemburgo, que por ese entonces, estaba en manos de la burguesía terrateniente argentina, conformada por los “Menendez Hume, Ochoa & Paz Repetto”), compra el paquete accionario de la “The Argentinian Southern Land Company Ltd”. La “Great Western”, era además accionaria en otra compañía inglesa: “The Patagonian Sheep Farming Company Ltd.”, la dueña de las ovejas que pastaban en esos campos.
El 26 Mayo de 1982, en una reunión de accionistas, se decidió cambiar el nombre por “Compañía de Tierras del Sud Argentino S. A.” (Era la época de la Guerra de Malvinas, y el nuevo nombre “sonaba mas criollo”). En ese entonces, la empresa se radicó en Argentina.
El 21 de Agosto de 1991, el paquete accionario de “Compañía de Tierras del Sud Argentino S. A.” (incluidas todas las tierras y las ovejas) pasa a manos de “Edizione Holding International N.V.”, pantalla financiera del Grupo Benetton, por unos 50 millones de dólares. El intermediario en esa operación es el agente inmobiliario local Nicolás Van Dittmar. Los directivos de la CTSA eran: Carlo Benetton (Presidente), D.E. Perazzo (VP), F. Acoroni (Director) y Ana M. Halassy (Directora.)
El 14 de Agosto de 1996, una reunión de accionistas de CTSA, modifica el propósito de la Compañía (agricultura, ganadería, industrial, comercial, financiero, inmobiliario), para agregar un prometedor propósito: la minería. Posteriormente se crea Minsud, incorporando participación accionaria minoritaria y gerenciamiento por parte de ejecutivos canadienses de otras grandes empresas del rubro a nivel internacional.
Desde que fue adquirida por el Grupo Benetton hasta la actualidad, CTSA ha duplicado su capital, casi exclusivamente con las ganancias generadas por la venta de lana, sin embargo esta empresa representa menos del 4% del conglomerado Benetton en todo el mundo.
En la rama forestal, CTSA ha suscripto un convenio con el INTA y la Universidad del Comahue, para “mejora de la calidad genética” de sus cultivos. Si bien no está explicitado, el objetivo final de estos estudios conjuntos es experimentar y desarrollar variedades de pinos transgénicos.
En el rubro forestal, Benetton lleva invertidos 7 millones de dólares, de los cuales 2,6 millones son subsidios otorgados por el Estado. Es decir los recursos de todos los argentinos.
A este conglomerado se enfrentó la Comunidad Mapuche Santa Rosa de Leleque y le ganó. A esta multinacional se están enfrentando el Pu Lof en Resistencia del Departamento Cushamen. De ese lugar, precisamente, es que despareció Santiago Maldonado.
La concentración de los medios de comunicación, de producción, el control de los recursos naturales, es la estrategia a seguir por estos grupos para lograr imponerse y así alcanzar su objetivo: Un país para pocos
La instalación de ese estado policial, tiene mucho que ver con eso, con la apropiación de tierras – como las 370 hectáreas usurpadas, mediante argucias legales por Luis Miguel Etchevere, presidente de la Sociedad Rural Argentina, donde dejó una escuela agro-técnica amputada de gran parte de su superficie y del acceso al agua. Hay varios ejemplos de este tipo en todo el país. La concentración de los medios de comunicación, de producción, el control de los recursos naturales, es la estrategia a seguir por estos grupos para lograr imponerse y así alcanzar su objetivo: Un país para pocos.
El estado policial, ya llegó, ya está acá, en el living de tu casa, o en la cocina, o en tu habitación… o en todos lados. De nosotros depende que no se quede. Únicamente de nosotros, con la mejor – y única – herramienta eficaz que tenemos: el voto.
Para tener una idea aproximada de la ocupación territorial, se ilustra esta nota con un mapa de las propiedades que posee el Grupo Benetton en la Provincia del Chubut, realizado en base a la plantilla del Sistema de Información Territorial del Gobierno del Chubut.





