Casamiento entre dos externadas del Hospital Moyano


Sin embargo, la sala donde se casaron mostró que debieron pasar muchas otras cosas para que la pareja lograra dar el sí, ya que el acto civil no hubiera sido posible sin los dispositivos de la Defensoría General puso para acompañar este proceso. La decisión de casarse la plantearon ante la Dirección General de Tutores y Curadores Públicos de la Defensoría, donde los abogados María Adelina Navarro, Lahitte Santamaría y Eduardo Corneo actúan como sus curadores, es decir, las representan en actos civiles por tener declaraciones judiciales de inhabilitación o incapacidad.

“Hemos conseguido mucho en todos estos años desde que Viviana y Andrea decidieron ser pareja y casarse”, coincidieron Eduardo Corneo, curador de Andrea, y María Adelina Navarro Lehittede, de Viviana, quienes tienen declaraciones judiciales de incapacidad e inhabilitación, respectivamente.

Corneo explicó que desde que las mujeres plantearon que querían casarse “se las evaluó reiteradamente, debido a que distintos operadores jurídicos tenían objeciones. No obstante, pericia tras pericia quedó confirmado que ambas comprendían perfectamente el acto y sus consecuencias, y que el vínculo entre ellas era sólido”.

El trabajo de ambos abogados, que son titulares de las curadurías 18 y 9, también consiguió que el Ministerio de Desarrollo Social del gobierno porteño les otorgara un subsidio para que las mujeres pueden alojarse en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires, ya que no cuentan con recursos para acceder a una vivienda.

 

Fueron casi dos años de trámites legales y ante las autoridades porteñas “sensibilizando a las personas, porque sólo por la vía de los papeles no sirve, hay que ir, contar la historia, conocerse, llamar”, rescata la curadora.

Así, consiguieron la autorización judicial, el subsidio habitacional y que ambas cobren pensiones no contributivas.

La nueva normativa en Salud Mental consagra y reafirma explícitamente la condición de sujetos de derecho de las personas que conviven con padecimientos mentales, reafirmando su autonomía y su capacidad para tomar decisiones respecto de lo que les sucede, y restringe las internaciones a casos excepcionales.

“Este mes compramos las alianzas, así que no nos alcanza el dinero para hacer una reunión para festejar el casamiento, vamos a ver si podemos hacerlo el mes que viene”, explica Andrea y así deja en claro que hacen una buena administración de sus ingresos.

Hay un tema de conversación que las incomoda: sus familias. Pero enseguida se recomponen, sin ahorrarse la emoción cuando recuerdan que la mamá de Andrea, que falleció hace cinco años, conoció a Viviana y le dijo: “No importa si mi hija se enamora de un hombre o una mujer, importa que sea feliz”.

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