Una encuesta realizada en el metrobus

Una encuesta de la consultora exclusiva Management & Fit realizada para “Clarín” da ventajas a Mauricio Macri, tal cual parecen desearlo hasta los mismos propietarios de la encuestadora. Dicen que se realizó en todo el país, pero no dan mayores detalles: se desconoce cuántos entrevistados hubo, si se hizo trabajo de campo o sencillamente, como lo hacen actualmente muchas consultoras para bajar costos, se mandan algunos llamados telefónicos y hacen los números a piaccere. La cara visible de la empresa es Mariel Fornoni, distinguida señora si las hay, que suele visitar estudios de TV para dar sus opiniones sapientes de rigurosa altura.
Escribe Nicanor Zambrano, especial para InfoBaires24
Cuando faltan dos semanas para el ballotage, el mismo que dirimirá el voto popular (en el que intervendrán incluso provincias del norte argentino y hasta Santiago del Estero, estigmatizadas por el experto en lavado, Alfonso Prat Gay), la señora y su troupe dieron a conocer esa encuesta de la que se desconocen universos, si se trabajo en campo, o aún si se trabajó.
La encuestita da una ventaja de 8 puntos a Mauricio «el alegre», con cifras finales de Management & Fit. En el staff de la empresa figura Guillermo Seita como uno de sus puntales. Seita fue secretario de Medios de Comunicación de Menem, y operador político de Domingo Cavallo. Perfil lo llamó “veterano corsario de la comunicación política”.
En el staff de la empresa figura Guillermo Seita como uno de sus puntales. Seita fue secretario de Medios de Comunicación de Menem, y operador político de Domingo Cavallo. Como se observa, tiene intereses muy específicos
Fue, además, operador político de José Luis Manzano, De la Sota y De Narváez. Del mismo modo, la destacada Fornoni es consultora del BID, de manera que, como se observa, sus principales referentes tienen intereses muy específicos. La información ya circula por el mundo a través de cables de la agente española EFE y otros. En ningún caso aparece indicado – se recuerda- donde se realizó la encuesta, si fue en campo, por teléfono o en el metrobus.
A pedir de Mauri
El trabajo da una ventaja de 8,2% a Macri y señala que un 10,9% está indeciso; lo cual contrasta con los dichos de un referente de la empresa que días pasados mantuvo una reunión con un funcionario del Gobierno y Miguel Bein, en la cual dijeron que la ventaja era del 2%.
Si bien esta última información puede ser juzgada de relativa porque se trata de dichos surgidos en el cotilleo político, lo cierto es que –de todos modos- da lugar a una duda existencial que no contrasta con ciertas prácticas que consisten en modelar la realidad para el lado de quien paga.
Hace unos días, la encuestadora le aseguró a un funcionario del Gobierno y a Miguel Bein, que la ventaja de Macri era del 2%
Cuando señalan que un segmento no identificado podría dar vuelta su voto, la pregunta lógica pasa por buscar definir si ese segmento existe o es un «engaña pichanga» para cubrirse, en caso de que los números disten del trabajo realizado.
Un 8,6% aproximado del total del electorado -sostienen los encuestadores, si es que encuestaron- se encuentra en un limbo de “aparente ambigüedad”: otro subterefugio para encubrir posibles errores. De lo que se trata ahora, parece, es de inclinar la decisión del votante en un sentido. En cierto modo, para la gilada.
¿A boca de urna o a boca de jarro?
La escasa seriedad de estas compulsas, que se han realizado en gran medida para favorecer a candidatos específicos, resalta una vez más. La maneja un grupo de influencia en el electorado y luego de su emisión en el país, sale a recorrer el mundo sin que nadie se pregunte, de modo elemental, en dónde se hizo, con quiénes.
Dos refugios ante errores: el segmento no identificado y el margen de indecisos
De manera que es lógico y natural entrar en dudas sobre los objetivos de la misma y el juego de las consultoras que vagan en busca de un mejor postor. Valdría la pena, desde el Congreso nNcional, replantearse este cuadro de situación y legislar para que el elector sepa -de nuevo- de quién se trata, a quién se pregunta, dónde y cómo.
En estos días han abrumado los teléfonos llamados artificiales -que evitan contratar personas para un trabajo serio- procurando que los vecinos responsan desprevinos. Por eso, sin desconocer que los datos pueden ser certeros (o no), hay que poner un manto de duda en la seriedad metodológica de los numerólogos que en la reciente elección erraron absolutamente.
No le pegaron ni las “boca de urna”, que siempre dan cifras cercanas a las que se recogen luego oficialmente. Vuelta a lo mismo, las boca de urna precisan del servicio de personas que las produzcan en campo. ¿No las habrán hecho esta vez, a boca de jarro? En definitiva, la intuición siempre es más barata que un salario.





