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Un candidato tan sereno como firme

En Córdoba se cuenta que el interés de la ciudadanía va hacia Daniel Scioli.

Alejandro C. Tarruella

 

 

 

Escribe Alejandro C. Tarruella

 

Un asado en Córdoba

Cuentan amigos que en Córdoba, el interés de la ciudadanía crece en favor de Daniel Scioli y que lo reconocen en el entorno de De la Sota, e incluso los parlamentarios del PRO. Sucedió en un asado hace una semana en una ciudad del interior de la provincia que un dirigente del PRO local, advertía que venían cayendo en la intención de voto por el escándalo Niembro y que Scioli levantaba su intención al punto de estar en condiciones de dar una sorpresa.

Scioli aparece ante los ojos de las personas, como un candidato dispuesto a seguir un camino y sobre ese camino, a abrir nuevas perspectivas para una afirmación creativa de lo hecho en el país desde el 25 de Mayo de 2003.

Por cierto, los estallidos del PRO en torno de las denuncias a Niembro, a Eduardo Amadeo y a la propia candidata a gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, desnudó a un gobierno porteño dedicado, posiblemente, a dar cuotas de poder para ejercer la economía personal y de grupo por sobre la ciudadanía y por sobre la ley. Sin dudas, ese modus operandi puesto a la vista de los porteños, incide en la caída de la intención de voto a Macri y produce un corrimiento hacia el Frente para la Victoria y su candidato, Daniel Scioli.

Scioli aparece ante los ojos de las personas, como un candidato dispuesto a seguir un camino y sobre ese camino, a abrir nuevas perspectivas para una afirmación creativa de lo hecho en el país desde el 25 de Mayo de 2003. Y esto no es un hecho aislado, que se expresa y se pierde en el andar del viento. Es una confirmación respecto de la construcción política que ha tenido como resultado de sacar al país “del infierno”, como solía graficar Néstor Kirchner, y ponerlo en el rumbo de un país soberano, capaz de desendeudarse y sorprender al mundo por su propuesta, para luego, hacer de esa actitud, la base de su forja histórica. Suele repetir el gobernador bonaerense, que él conoce los tiempos históricos que vive la Argentina desde el 2003, cuando fue vicepresidente de Néstor Kirchner. Por lo tanto, su conocimiento es un saber de acción, de recibir un país quebrado, sin recursos, con miles de personas en estado de pobreza y un aparato productivo destruido. Él representa al hacer de este tiempo yeste andar. También representa los logros de esta etapa en la que Argentina coloca satélites de comunicación en el espacio, vende energía nuclear con fines pacíficos a otros países y obtiene galardones internacionales por sus películas y por su literatura.

El camino y el mundo

El tramo más cercano de este poner de pie al país, llega de la mano de Cristina Fernández de Kirchner, una presidenta que es reconocida ampliamente por los argentinos, que en el exterior es respetada por su discurso abierto, que cuestiona al neoliberalismo, a los fondos buitres y a las grandes potencias, planteando la necesidad de cambiar el modo de ver al mundo y así arribar a una transformación en la que el hombre, el medio ambiente y los derechos de los pueblos, estén en el centro de escena.

Sin dudas para Scioli esos precedentes constituyen un desafío al que no rehúye. Su propuesta es cada más más clara, se escucha en cada lugar al que arriba incansable, sea Salta, Misiones, La Matanza, Jujuy, Tierra del Fuego, Chubut, Mendoza, Entre Ríos, La Plata o Mar del Plata. Y sobre esa propuesta, que jerarquiza el desarrollo industrial, la generación de más puestos de trabajo, salud, educación (recordemos que acaba de plantear su propuesta de llevar al 8 por ciento del PBI el aporte para la educación) ycultura, tiene la certidumbre en los otros, de que es posible. Y que es posible porque el candidato es él. Esa es su verdad hoy y también es undesafío que no esquiva.

Se lo ve sereno al candidato a presidente del Frente para la Victoria, y esa serenidad está incluso en su firmeza. No se mete en polémicas estériles o en el juego del debate de escenarios tristes que promueven intereses que no son justamente los de las grandes mayorías. ¿A qué se debe que una enorme mayoría de ciudadanos planteen hoy, que la seguridad de la transición presidencial será tranquila y no traerá aparejado cambios que vayan a afectar en lo esencial a la vida cotidiana? Es posible señalar que la construcción política, económica y social de estos años, es la base que permite llegar a esa conclusión de modo colectivo. Scioli representa entonces, a la continuidad de esa base que sostiene al modelo en el que se desenvuelve la Argentina. Él ha sabido interpretar y sumar voluntades de modo suficiente para alcanzar ese punto de equilibrio.

Lo que hay, lo que falta

El país no es el mismo de 2003. Hay ciudades a lo largo de la Nación que han cambiado, crecido en la innovación e incorporación de miles de personas a la producción. Pongamos un ejemplo: en la provincia de Buenos Aires hay más de 20 ciudades con crecimiento, éstas son las bases de un quehacer que se ha extendido al conjunto. Hay problemas, por cierto, incluso el relativo a la concentración de población en el conurbano, tema en el que ha abundado con precisión por ejemplo, Julián Domínguez. Sin embargo, en el conurbano se avanzó en producción, en infraestructura, en salud, en educación. Las universidades fundadas allí son un ejemplo de ello.

San Martín de los Andes tenía 5 mil habitantes en 2003, y hoy tiene unos 50 mil, con nueva infraestructura y capacidad para recepcionar turismo. La capacidad de comprender cómo es el pasado inmediato que lleva al presente en movimiento y que construye el futuro, la tiene resumida en su labor y en su palabra, Daniel Scioli. Serenidad y firmeza pueden sintetizar su actitud. Toda actitud en política es una muestra de la que se puede llegar a expresar los intereses que se ponen en marcha. Tal vez por eso, esta campaña presidencial, a pesar de ciertos ripios, o incluso gritos destemplados de algún candidato no favorecido, sea en realidad un curso sin grandes contratiempos. Tanto que, por momentos, alguna persona pueda llegar a deducir que esos instantes no parecen instantes de una campaña. Pero es una campaña, es un paso en el que se subraya una decisión que Scioli presenta en todo el país, para ratificar su confianza, para ahondar en qué se puede crecer, cambiar y transformar con acuerdos cuya solidez se asiente en tiempo y espacio como un bien común.

Scioli tiene un modo de expresarse singular. Busca siempre la palabra sencilla y un tono en el que se encuentren las voces de los otros. Percibe la palabra del Papa Francisco, un valor adicional al rol de Argentina en el mundo que rescata y comprende que ahí hay un punto de ruptura: el que lleva a producir un giro copernicano en la relación entre los pueblos y los hombres. Ese punto se resume en el gesto. Y Scioli es un hombre de gestos que no va a entrar en falsos contrapuntos que lo muevan de su rumbo. Su gesto hoy es su convicción de que hay que apostar al desarrollo de la Argentina en el camino de lo trazado en estos años. Sumando proyectos, acciones y mirando al otro, escuchándolo para alcanzar una nueva síntesis común y realizarla.

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