SOBREMESA DE ANÁLISIS SEMANAL
ENTRE DEPENDENCIA, RESISTENCIA Y CULTURA POPULAR

Escribe: José “Pepe” Armaleo – Militante, abogado, magíster en Derechos Humanos, integrante del Centro Arturo Sampay y de Primero Vicente López.
En tiempos de crisis y entrega, los históricos comensales vuelven a reunirse en la mesa de los viernes. Política, economía, memoria y cultura se entrelazan en el diálogo colectivo que busca desarmar la semana y proyectar un horizonte de soberanía.
La lluvia seguía golpeando los vidrios, marcando el compás de la noche, cuando de pronto sonó el timbre. Como en esas viejas películas donde la escena se abre de lo íntimo al bullicio, fueron entrando los cuatro compañeros, sacudiéndose los abrigos mojados y dejando charcos en la entrada. La mesa volvió a ser el lugar de siempre: refugio y trinchera. Las copas ya estaban listas, y entre risas alguien dijo: -Bueno, basta de clima, hablemos de lo nuestro. Y así comenzó el análisis colectivo que ahora compartimos.
Anfitrión: Bienvenidos, compañeros. Esta semana nos golpea con fuerza: el viaje de Milei a Nueva York, el endeudamiento que vuelve a hipotecar el futuro, las tensiones con China, la especulación con la soja, la represión y la pobreza que crecen en nuestras calles. En contraste, se levantan otras voces: la contra-agenda de Kicillof en Nueva York, las resistencias de los trabajadores, la militancia, el arte y la organización popular que siguen marcando camino, entre tantos temas. Pero la pregunta es inevitable: ¿estamos otra vez entregando soberanía o todavía hay margen para construir un rumbo propio?
Perón: No lo duden. La historia se repite con otros nombres. En los ’30, nos entregábamos al Imperio Británico para asegurar la venta de carne. Hoy, Milei se arrodilla ante EE.UU. a cambio de dólares que no van al pueblo sino a sostener un régimen. Es el mismo mecanismo de dependencia: Nación subordinada a intereses extranjeros. Y con la soja vimos la copia perfecta del Roca-Runciman: negocios de pocos, hambre de muchos.
Cooke: Y agrego, General: no es sólo economía, es dominación política. El préstamo no es pan para el pueblo, es pan para la reelección. Como dijo Cristina, se hipotecan generaciones enteras para sostener un modelo de hambre. Lo de la soja fue todavía más obsceno: se exprimió a los productores para recaudar rápido, y se vació la caja nacional para mostrar “éxito” a EE UU. Solo ganaron las exportadoras. Esto no es gobernar: es entregar.
Ferla: Lo más cruel es la dimensión social. Nueve de cada diez familias endeudadas para comer. No para progresar, sino para sobrevivir. Y con apertura indiscriminada, como advierte Dvorkin, la industria cae, el empleo se derrumba, el consumo desaparece. El agro fue usado como carnada: retenciones cero de un día, recaudación compulsiva al siguiente. Mientras tanto, la canasta sube y los pequeños chacareros se funden. Es un círculo vicioso de pobreza y concentración.
Cafiero: Y no olvidemos, Salvador, que la década infame fue también la antesala del peronismo. El pueblo aprende de la entrega. Hoy, como entonces, tenemos embajadores que vigilan provincias, FMI que dicta políticas, y un presidente que celebra ser tutelado. Lo de Caputo con la soja fue una traición múltiple: al productor argentino, al consumidor local y hasta al granjero o productor agropecuario en Estados Unidos. Eso muestra la magnitud del despropósito: ni siquiera defienden a sus propios aliados, solo su supervivencia inmediata. Eso, compañeros, es insostenible.
Hipólito: Déjenme intercalar algo: según lo que dice Vaca Narvaja, Milei tiene dependencia política de EE.UU., pero esos dólares terminan en China, que nos inunda con autos, textiles y manufacturas. Es una ironía que el salvataje de Trump termine fortaleciendo a Pekín, mientras se presenta como ayuda financiera.
Fernando: Entonces estamos hablando de un modelo que degrada todo: instituciones, Cancillería, estrategia de comercio. Karina Milei puso a un amigo del teatro en la Agencia de Inversiones. ¿Cómo vamos a exportar más si desarmamos la política exterior y abrimos de par en par la puerta a la importación indiscriminada?
Perón: Lo dije siempre: sin conducción política, los pueblos quedan a merced del que maneja la chequera. No se trata de elegir entre Washington o Pekín. Se trata de construir soberanía nacional.
Cooke: Con lucha, compañeros. La dependencia no se negocia, se combate. El litio, el acero, el petróleo, no son “recursos compartidos”, son la llave de la liberación o de la esclavitud.
Anfitrión: Pero hay un dato nuevo que preocupa: EE.UU. diseñó una ingeniería financiera para Milei que podría sortear el Congreso argentino. Swap de USD 20.000 millones, recompra de bonos en mercados primario y secundario, incluso créditos stand-by. Todo apunta a liberalizar el dólar lo antes posible, sin que el Parlamento pueda frenar. El Tesoro quiere asegurar que, pase lo que pase electoralmente, el Gobierno obtenga asistencia sin límites parlamentarios. Y detrás está la exigencia explícita de flotar la moneda, eliminar retenciones y condicionar recursos a reformas internas.
Ferla: Ahí está el corolario: el modelo Milei no solo genera dependencia, también prepara el terreno para la devaluación, el ajuste y el desgaste político interno. Es una combinación de subordinación financiera, económica y social.
Cafiero: Y eso explica por qué la contra-agenda de Kicillof y la mirada latinoamericana adquieren relevancia estratégica. Frente a la entrega y la inestabilidad, hay que construir proyectos que protejan el empleo, la industria y la soberanía, y eso, claro está, se hace en comunión con los países de la región.
Hipólito: Y otro frente que no podemos ignorar: la pobreza. Según datos oficiales del Indec, una de cada tres personas es pobre en Argentina, y casi 7% está en la indigencia. Pero especialistas como Agustina Haimovich y el CEPA advierten que estos números subestiman la realidad. En el terreno, vemos que la cantidad de personas que dependen de comedores crece, no baja.
Ferla: Exacto. La pobreza estructural, más los jubilados mal cubiertos, hace que la supuesta “mejora” de los indicadores no tenga correlato en la vida cotidiana. Es un espejismo estadístico. Mientras tanto, se consolidan los que sí acceden a los beneficios: grandes exportadores, empresas de servicios y ciertos sectores urbanos.
Perón: Entonces no solo es entrega de soberanía financiera y económica, también hay una entrega simbólica y social. Cada cifra maquillada, cada canasta desactualizada, es una forma de anestesiar la conciencia popular mientras el modelo sigue reproduciendo desigualdad.
Miguel: Y hay otro capítulo social que no podemos ignorar: el triple femicidio en Florencio Varela. Brenda, Morena y Lara fueron asesinadas en un contexto de extrema precariedad y violencia estructural. Las organizaciones territoriales que acompañan a mujeres, travas y diversidades hablan de “lo roto”: cuerpos y vidas empobrecidas, abandonadas por el Estado, obligadas a pelear por lo básico mientras los indicadores maquillados de pobreza maquillan la gravedad real.
Cooke: Exactamente. La violencia del capitalismo y la precarización estructural se combinan con la violencia de género y la ausencia de políticas públicas. Trabajadoras sexuales, madres solteras, personas privadas de libertad, vendedoras ambulantes: todas “rotas” por un modelo que prioriza la acumulación de unos pocos sobre la vida de la mayoría.
Cafiero: Y no es cuestión de moralizar las vidas de las víctimas. Las feministas y organizaciones sociales enfrentan un doble desafío: acompañar a las personas en condiciones extremas y al mismo tiempo disputar simbólicamente la narrativa pública. Lo que vemos en Florencio Varela es el efecto extremo de un gobierno que recorta subsidios, elimina políticas de género y deja sin asistencia a quienes más la necesitan.
Perón: La soberanía no es solo financiera o industrial: también es social, simbólica y ética. Cada femicidio, cada hogar en pobreza extrema, cada trabajador precarizado nos recuerda que, sin justicia social, sin protección real, la subordinación económica se traduce en violencia cotidiana.
Cooke: De acuerdo, General. Y agregaría que la película “Belén” nos recuerda algo central: la militancia organizada. Nada se puede lograr sin el movimiento de mujeres, sin la marea verde, sin la conjunción entre lo jurídico y lo social. El cine aquí no es solo entretenimiento; es un instrumento de lucha que acompaña a la resistencia y denuncia, igual que la visibilización del triple femicidio.
Cafiero: Además, hay una dimensión estructural que no podemos ignorar. Tanto la represión a los jubilados como la criminalización de mujeres y pobres muestran patrones de violencia del sistema. La película trasciende lo individual: denuncia un sistema que falla y somete. El arte nunca es neutral: refleja, denuncia y moviliza.
Ferla: Y en lo cultural hay algo muy potente: se rescata la sororidad, la organización y la memoria colectiva. El arte aquí no se regodea en la victimización, como bien dice Fonzi, sino que construye un relato épico de dignidad y resistencia. Es cine que no solo refleja la realidad, sino que propone un horizonte de esperanza. En tiempos de retrocesos y de represión a los jubilados, cada obra comprometida internacionaliza la lucha y fortalece la conciencia social.
Perón: En suma, compañeros, lo que nos dice Fonzi con esta película y lo que nos enseñan las luchas de jubilados, mujeres y trabajadores es que los pueblos pueden estar sometidos por la injusticia, pero nunca resignados. Mientras haya cultura comprometida, militancia organizada y memoria colectiva, habrá futuro. Lo que sucede con la represión a los jubilados y la precarización extrema no es inevitable; es un desafío que exige acción colectiva y organización popular.
Anfitrión: Además, otro frente estratégico se suma a la resistencia: el sector nuclear. Renuncias masivas, ajuste salarial y amenazas de privatización ponen en riesgo décadas de conocimiento técnico. Carolina Komar Varela explica que el 80% de los trabajadores cobra por debajo de la línea de pobreza y que se va personal altamente calificado. Esto no es un hecho aislado: es parte de la entrega de soberanía tecnológica y energética.
Perón: La energía nuclear es clave para la autonomía del país. Privatizarla o desfinanciarla significa depender de patentes extranjeras y dejar de formar especialistas. Cada renuncia es un golpe a la memoria industrial y científica acumulada por más de 70 años.
Cooke: Y esto se conecta con lo que venimos viendo: desfinanciamiento, fuga de talento, privatización de recursos estratégicos. La resistencia sindical y científica, como la de Komar Varela, es fundamental para frenar la entrega de soberanía.
Ferla: También es social: los salarios bajos afectan familias y comunidades. Privatización y ajuste no solo degradan la industria, sino que golpean directamente sobre la vida cotidiana de trabajadores y población circundante.
Cafiero: Y la dimensión estratégica se amplía si miramos el caso Caputo-Banco Mundial: 300 millones de USD para baterías gigantes fabricadas en China, mientras el país sufre cortes y desfinanciamiento de obras críticas. Aquí no hay desarrollo nacional: hay privilegio privado, doble dependencia y subordinación geopolítica.
Hipólito: Todo esto confirma la doble dependencia: financiera y tecnológica. Los recortes estructurales dejan al país subordinado a capitales y tecnología extranjera. La resistencia política, sindical y social es la única barrera real contra esta entrega.
Miguel: Y otro capítulo que se suma al análisis político y social: Villarruel enfrentó reclamos por despidos en ILVA y Fate y se desligó del Ejecutivo. Su discurso legislativo muestra la desconexión entre quienes gobiernan y la ciudadanía que sufre. El poder se desliga mientras el malestar se acumula.
Perón: Es un ejemplo de cómo la subordinación política y económica se refleja en la vida cotidiana. No alcanza con titular “apoyo a la industria nacional” si las decisiones concretas generan desempleo y cierres de empresas. La soberanía laboral está siendo atacada.
Cooke: Y se conecta con lo que decía Caren Tepp: la política no puede solo administrar, sino reconstruir tejido social, repolitizar malestares y reconectar con la vida cotidiana. Los despidos y cierres industriales son parte de la desmovilización del voto y del aislamiento social que ella denuncia.
Ferla: Exacto. La precarización laboral y la fragmentación social van de la mano. La política que ignora esto profundiza la soledad, el estrés y la desesperanza, y termina por desmovilizar a la ciudadanía, como advierte Tepp. No alcanza con paliativos económicos: hay que reconstruir la trama social y restituir derechos.
Cafiero: Por eso, compañeros, la repolitización no es un lema: es una urgencia. Volver a conectar con los barrios, los trabajadores, los jóvenes y las familias es la única manera de que las decisiones económicas y sociales no sean impuestas desde arriba ni dictadas por intereses extranjeros.
Hipólito: Tepp también recuerda que la baja participación electoral no es casualidad: refleja desconfianza, frustración y resignación. Si no logramos generar esperanzas concretas, los procesos electorales se convierten en rituales vacíos, mientras se consolidan las estructuras de dependencia y desigualdad.
Anfitrión: Queda claro, compañeros: el pacto Milei-Trump, el rescate de Bessent, la ingeniería para sortear el Congreso, la apertura a China, la “novela de la soja”, la inestabilidad cambiaria, la pobreza maquillada, el desguace institucional, la violencia estructural, el ataque al sector nuclear, la adjudicación de créditos a empresas privadas con proveedores chinos, los despidos y la desmovilización social forman un entramado único. Frente a esa Argentina tutelada y hambreadora, cada movilización, cada resistencia sindical y social, cada defensa de la ciencia, de los derechos laborales y de la participación ciudadana no solo es un acto de resistencia, sino también es un acto de construcción de soberanía integral y reconstrucción del tejido social.
Perón: Compañeros, comunidad organizada como norte, unidad como herramienta, resistencia al disciplinamiento como deber, programa soberano frente a la deuda como camino. Con esto enfrentamos al enemigo real: la entrega del país y la subordinación de nuestro pueblo.
Lo que nos dejó la semana:
* Viaje de Milei a Nueva York y rescate financiero de EE.UU.
* Endeudamiento y esquemas para sortear al Congreso
* Comparación histórica con el Tratado Roca-Runciman
* Doble dependencia con EE.UU. y China
* Contra agenda de Kicillof y perspectiva latinoamericana
* Devaluación y especulación con la soja
*Pobreza, violencia estructural y triple femicidio
* Ataques a trabajadores, jubilados y sector nuclear
* Desmovilización social y precarización
* Rol del arte, cine y cultura como instrumento de lucha
* Organización, resistencia y construcción de soberanía
«La historia no se borra, la memoria no se clausura, la justicia no se negocia, la soberanía no se entrega y la apatía es la derrota que ningún pueblo puede permitirse.»





