Opinión

Sergio anunció lo que ya se sabía, sin decir nada nuevo

Escribe Alejandro C. Tarruella, exclusivo para InfoBaires24

 

 

   En las PASO, algunas encuestas no lo suben más allá de los 12 puntos a Sergio Massa, que acaba de dar uno de los discursos menos expresivos de cuantos uno conozca en materia de candidatos. Un escenario despojado, sin presencias visibles, ni personajes del mundo del Frente Renovador a la vista (la gran parte de su armado de base, los intendentes, fluyen hacia afuera, en especial al Frente para la Victoria), más propio de alguien que sale hacia fuera de los propios límites de su propuesta. Un discurso pobre, sin definiciones que fueran más allá de hacer algunas críticas, en particular hacia el kirchnerismo. Partió de recordar que en 2013 su intento nació para evitar la reelección de Cristina (habló de eternidad) cosa que jamás tuvo una iniciativa concreta aunque, hay que reconocerlo, los medios hegemónicos lograron elevarlo en la forma de una alucinación que lleva a zonas cercanas a la locura a algunos dirigentes sin discurso propio. Nunca hubo proyecto alguno de modificar la Constitución para habilitar más mandatos consecutivos para la Presidenta. En cambio, se lo agitó hasta que se esfumó en la niebla.

   Massa parecía tener que salir al paso de una situación que lo angustia. Ser o no ser. Su discurso sin discurso juntó entonces algunos temas de indudable gravitación en el universo social, como la seguridad, el asistencialismo, las jubilaciones. Y lo que venga. Plantear el problema presunto de los jubilados no es un motivador político hoy, cuando se registra una situación favorable en términos históricos para los mayores. Admitió errores, lo dijo incluso dos veces, pero no abordó en profundidad cuáles eran, a qué se debían ni por qué se producían. Su discurso se desflecaba como lo viene haciendo el Frente Renovador mientras caen las figuras como Miguel Peirano, que huía de la fuerza horas antes del meneado discurso. Eso sí, Massa anunció que se presentaría como candidato a Presidente.

   He ahí la verdad de la milanesa. Pero lo anunció desganado, el rostro casi inexpresivo que no alcanzaba la altura de la sonrisa canchera con que suele presentarse ante los flashes y las cámaras. Lo dijo como si no quisiera decirlo, al paso, por las dudas de que alguien fuera a tomarlo en serio. Ya no era el Massa exultante de algunas recorridas por barrios, no en la Cámara de Diputados donde prácticamente no aparece, el que daba información, se abría a considerar candidatos o posiciones. A lo sumo, intentó alguna chicana a Daniel Scioli con un argumento ya gastado. Le reprochó ser manejado por la Presidenta. Lo mismo que decían de Kirchner respecto de Duhalde primero, de Cristina después, etc. ¿Dónde estaban los grandes anuncios, las grandes ideas? Todo era pequeño, previsible dentro de un opaco tono de tristeza. Las cámaras no dejaban ver los rostros de quienes estaban junto a él. Solo se vio a Malena Galmarini al finalizar la exposición mediática. Se dijo que Felipe Solá iba en lugar de De Narváez, que se bajó días atrás, a la gobernación pero no dijo nada. Que Malena era la candidata a vicegobernadora. “Pude ser tu Santos Vega y nunca te dije nada”, canta con frecuencia Omar Moreno Palacios.

El rostro casi inexpresivo que no alcanzaba la altura de la sonrisa canchera con que suele presentarse ante los flashes y las cámaras

   Dijo por ahí que en el Frente creen «Argentina necesita un cambio y por eso vamos a contar nuestras propuestas y debatir cómo encontrar un mejor camino para el futuro». También Macri y Altamira hablan de cambio. Lo hacen los arbolitos en Florida pero en este caso nadie sabe a qué cambio se refiere el candidato que acababa de reafirmar que iba a presentarse para Presidente en las PASO.

   «No busco un cargo, pero tengo la convicción de que la Argentina puede ser un país mejor si dejamos la mezquindad de lado», se lo escuchó sugerir sin una base de sustentación política. También expresó: «Por entrar en el barro de la política nos equivocamos, cometimos errores y perdimos el eje en la gente porque lo importante no son los dirigentes, sino la gente», quiso reflexionar como si ensayara algo que su estado de ánimo le impedía. Un discurso político, porque en realidad salía a confirmar que seguía en una carrera de embolsados, nada más. ¿A quién le hablaba Massa, a la política, a la gente como gusta decir, a los que aportaron los fondos económicos para la campaña o a sus propios fantasmas? Tal vez, a todos ellos.

   Queda claro que Massa ratificó su precandidatura presidencial. Que competirá con el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, dentro de la alianza UNA. Que los votos se dirimen en las PASO el 9 de agosto próximo. Nada más. Massa no tenía ganas de hablar, fluía en una ida hacia la angustia como quien sabe que las cosas están difíciles. Lo más importante tal vez, sea que se acabó el tiempo de las presiones a Macri para que deje entrar a lo que se iba. Durán Barba se lo dijo en la cara: Cristina es imbatible, la economía va bien. Y los candidatos pueden a lo sumo, ganar porotos más, porotos menos, en una Argentina donde hay un proyecto frente al cual hay que oponer ideas, propuestas, para lograr apenas, algún lugar. Como si manoteando en el aire fuera posible quedarse con algo. Por lo visto, Massa hoy no tiene actitud siquiera para elevar los brazos.

Colabora con Infobaires24
Suscribite a nuestro canal de youtube TIERRA DEL FUEGO

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba

Tiene un bloqueador de publicidad Activo

Por favor desactive su bloqueador de anuncios, Infobaires24 se financia casi en su totalidad con los ingresos de lass publicidades