Parando el agua neoliberal

Después de seis movilizaciones multitudinarias en los últimos 24 días de marzo, el conflicto social no se detiene, como tampoco se detiene el ajuste que Macri viene elaborando desde el primer día de su gestión.
Por @EdgardoRovira, especial para InfoBaires24.
El 6 de Abril coincidirán nuevamente estas realidades, por un lado, la CGT realizará el tan postergado y reclamado primer paro general en contra de las políticas de Macri y por el otro, se llevará adelante en el Teatro de la Ribera, a partir de las 9 de la mañana, una nueva audiencia pública “no vinculante” para establecer en esta oportunidad el próximo incremento en el servicio de agua potable que brinda AySa en la Capital y el Gran Buenos Aires. Dicha audiencia se realiza después que el Ejecutivo autorizó en 2016 un aumento unilateralmente y de postergar otro previsto para el 1°de Marzo de este año.
Debemos recordar que durante 2016 el Secretario de Obras Públicas, Daniel Chaín, bajo las órdenes del Ministro del Interior Rogelio Frigerio, sin mediar comunicación ni audiencia pública, violando así el artículo 42 de la Constitución Nacional, llevó adelante un incremento en la tarifa del agua de entre el 217% y el 375% sin que usuarios y asociaciones de consumidores pudieran plantear objeciones, ni discutir alcances y razones del aumento.
En la audiencia pública a realizarse el jueves, podremos enterarnos de cuánto será este nuevo incremento de tarifa. Se dice que rondaría el 25%; de ser así, quedaría muy por arriba de las Metas de Inflación del 17% que plantea el Gobierno Nacional y el Banco Central y que se usa para justificar y fijar el techo de las paritarias que tanto contrae el salario.
Desde el Gobierno justifican la medida al decir que se trata de “un proceso de normalización tarifaria” evitando cualquier discusión sobre el cumplimiento de inversiones, contratos, proyectos y nuevas obras. Pero es un hecho que el incremento en la tarifa del agua es exorbitante, indefendible y desproporcionado, basado sólo en la lógica de mercado del gobierno nacional.
El agua no es un servicio como cualquier otro. El 28 de julio de 2010 se aprobó la Resolución nº 64/292 de la Asamblea General de Naciones Unidas en la que se reconoce que el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos. A través de esta Resolución, Naciones Unidas, reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. Ya en Noviembre de 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales adoptó la Observación General Nº 15 sobre el derecho al agua. El derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna. El agua y los servicios e instalaciones de agua deben estar al alcance de todos. Los costos y cargos directos e indirectos asociados con el abastecimiento de agua no deben comprometer ni poner en peligro el ejercicio de otros derechos reconocido. Desde finales de los 90´ esto quedó claro con un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero con gobiernos conservadores y regresivos como el de Macri, todo eso puede cambiar dramáticamente.
La falta de agua no es legal, moral ni políticamente aceptable. Si contemplamos que entre 2015 y el tercer trimestre de 2016, aumentó la tasa de pobreza del 29% al 32,9% (según datos de la UCA), creándose en apenas 12 meses más de 1.500.000 nuevos pobres y más de 600.000 nuevos indigentes, no es menor preocuparnos por lo que pueda pasar en el futuro con el acceso al sistema de agua y cloacas. Ante esta realidad, el Estado tiene que subvencionar el servicio sin buscar razones para hacerlo, pero eso no ocurre.
El Gobierno Nacional todavía no dio ni una buena noticia para los trabajadores y los humildes, pero es rápido y eficiente para anunciar aumentos de tarifas o quita de retenciones para los que más tienen.
El Gobierno Nacional todavía no dio ni una buena noticia para los trabajadores y los humildes, pero es rápido y eficiente para anunciar aumentos de tarifas o quita de retenciones para los que más tienen. Macri actúa en esas dos velocidades. La primera beneficia a los sectores del poder concentrado, en cambio, la más lenta, corresponde a medidas aisladas que vienen a contener y atenuar en parte, los catastróficos resultados de las políticas económicas y sociales que Cambiemos lleva adelante.
La oposición social en la Argentina demostró estar a la altura de las circunstancias uniéndose en las calles, con sus dificultades, limitaciones y contradicciones, en los ruidazos, en las multisectoriales, en las marchas y manifestaciones. La oposición gremial y política debe dar un paso adelante construyendo las mayorías necesarias para ofrecer un freno a los avances del macrismo, el paro del 6 de Abril podría ser el comienzo de la construcción de ese Gran Frente Antineoliberal. Esperemos así sea. Mal que le pese a muchos, la unidad de la CGT es la única posibilidad real de contar con una estructura de cuadros con conducción centralizada que nos permita hacer frente a la exclusión y el vaciamiento del Estado.





