Nuevos hallazgos en la tumba de Anfípolis

Las investigaciones en Anfípolis se encuentran actualmente en una fase científica: los hallazgos están siendo estudiados en laboratorios, especialmente los restos óseos del difunto, descubiertos en el subsuelo de la tercera cámara. El cadáver no fue incinerado en la Antigüedad, como sí ocurrió con los restos de otros macedonios prominentes, por lo que las pruebas de ADN podrían determinar el sexo y la edad aproximada del difunto. Por otro lado, el Ministerio de Cultura de Grecia anunció el pasado sábado que se han descubierto unas presuntas representaciones humanas en un epistilo o dintel localizado en el tercer espacio funerario. Los restos pictóricos están siendo tratados con láser y otras técnicas modernas.
¿Tumba individual o necrópolis?
La segunda fase de excavaciones se ha extendido a otros puntos del inmenso túmulo funerario y a los terrenos aledaños, en busca de nuevas tumbas u otros indicios que puedan esclarecer la investigación. El estudio geofísico, a cargo de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, pretende dilucidar si se trata de una enorme tumba individual o una vasta necrópolis. En relación a la tierra que cubría el interior de las cámaras, el ministro Constantinos Tasoulas ha explicado que durante años cumplió la función de apuntalar el monumento evitando su hundimiento. La nueva fase en la investigación se presenta como una gran promesa
y podría deparar nuevos descubrimientos significativos
, expresa el último comunicado.

Misterio en torno al cuerpo encontrado
Es posible que nunca se averigüe la identidad del esqueleto localizado en la antigua tumba de Anfípolis, admitieron arqueólogos griegos, después de que el descubrimiento del mismo alentase las especulaciones sobre el lugar donde podrían descansar los restos de Alejandro Magno.
«Puede que nunca sepamos quien es», afirmó la secretaria general del Ministerio de Cultura, Lina Mendoni. «Podremos realizar pruebas que determinen si los restos eran de un hombre o de una mujer, la edad de la persona y lo que comía, pero puede que nunca sepamos la verdadera identidad del ocupante de la tumba», agregó.
Fuentes oficiales habían asegurado que la tumba localizada en el nnorte de Grecia pertenecía seguramente a una figura pública masculina, o a un general, haciendo que se desataran las especulaciones respecto a la posibilidad de que se tratase del enterramiento de Alejandro el Grande, cuya ubicación es uno de los grandes misterios de la arqueología.
El rey de Macedonia falleció en Babilonia el año 323 antes de Cristo, cuando tenía 32 años. Algunos expertos opinan que probablemente fue enterrado en Alejandría, Egipto, pero tanto su mujer, Roxana, como su hijo, Alejandro, se exiliaron en Anfípolis, donde fueron asesinados junto con otros miembros de la familia.
Según Mendonia, la mayor parte del trabajo de campo en la tumba de Anfípolis ya concluyó, aunque ahora los arqueólogos necesitarán meses para llevar a cabo análisis de los hallazgos.
Los análisis «determinarán si los expertos serán capaces de tomar muestras de ADN del esqueleto encontrado en Anfípolis y compararlo con las muestras de ADN de la tumba en Vergina de Filipo II de Macedonia para determinar si hay algún nexo familiar directo», apuntó la funcionaria en referencia al padre de Alejandro Magno.
«Aunque el esqueleto que acabamos de encontrar está en buen estado, el esqueleto encontrado en Vergina data de 1975 y lo más probable es que desafortunadamente cualquier prueba de AND que se haga ahora recoja el ADN de la últma persona que lo tocó», agregó.
Según el ministro de Cultura griego, Konstantinos Tasoulas, todavía no se decidió qué universidad u organización realizará los análisis al esqueleto, aunque se tratará de especialistas griegos.
«Se encontraron dibujos de figuras humanas en las paredes y columnas de la tumba y esperemos que eso nos ayude a arrojar luz apra saber a quien perteneció», afirmó Tasoulas.
El esqueleto fue localizado en un ataúd de madera rectangular en la tercera cámara de una enorme tumba, a unos 1,6 metros bajo la superficie abovedada. Las evidencias halladas apuntan a que la tumba fue saqueada en la antigedad.
En la excavación también se descubrieron esculturas con forma de mujer, estatuas de esfinges y un gran mosaico en el suelo que data de entre los años 356 y 323 antes de Cristo.
Según el Ministerio de Cultura, es poco probable que la tumba pertenezca al propio Alejandro Magno, pero no obstante se trata de la más importante de su clase jamás descubierta en Grecia.





