Opinión

Magia, veneno

 

 

Por Lucas di Benedetto, especial para InfoBaires24

 

 

Macri. Massa. Sanz. Carrió. Binner. Morales. Cobos. Lousteau. Alfonsín Jr. Solanas.

Nombres afines en el ejercicio de oposición, que, casi patológicamente, reiteran los mismos mecanismos estratégicos del Waterloo político del 2011.

Resulta ciertamente notable que un ejército de (carísimos) asesores de imagen, encuestadores, publicistas y demás Buscas Cool, no puedan advertir (a excepción de algunos leves maquillajes discursivos, que a esta altura de la soirée es más lo que restan por contradictorios que lo que suman por aperturistas) lo improcedente e improductivo que a la fecha es, en la construcción de poder político, manejarse sólo desde el spot, el latiguillo de moda, la visita serial a sus jefes en los estudios de TV y el enojo como método de captura de votos. Tamaña crisis estratégica, amerita ser descripta.

 

Veo en partes no sé si ves, entre lo dicho y lo hecho

 

A un año del fin del mandato constitucional de Cristina Fernández de Kirchner, la foto política del país expone muchos más conflictos tácticos y orfandad de respuestas en los antagonistas al gobierno, que en las filas del FPV, que pareciera contar con un paño mucho más concreto y sintetizado para examinar, buscando en las urnas una continuidad como oficialismo, superadora incluso de su propio récord: sería el cuarto mandato consecutivo con un mismo color político. Sin sobrarle nada, desde luego.

No le sobró tampoco a Dilma Rousseff en Brasil, por caso, quien de todas maneras se llevó puestos los sueños de Aécio Neves, Marina Silva, de la medidora Ibope y fundamentalmente, de la Red O Globo. Pero de casi no se murió nadie, y el Buque Insignia regional, se ha garantizado un nuevo período con esquemas de progresía.

En nuestro terruño, la capacidad aglutinante de la figura Presidencial (en tanto estructura partidaria y apoyaturas transversales) es indiscutida (y ciertamente angustiante) incluso hasta para los sectores asumidos en el más ácido rechazo.

Las propias empresas de comunicación audiovisual, de génesis y causa oposicionista, aún en su agitado raid noventoso, han abandonado el slogan-cliché del fin de ciclo para mejor ocasión, y le han cantado (no en balde, cooptando algún término de sus shows radiales) cuatro docenas de frescas a sus extensiones institucionales en la política, Congreso o Ciudad Autónoma mediante, debido cierta intranquilidad que pierde su cauce en desbordes de desesperación.

 

Lo que pides, lo que puedo, lo que queda en intentos

 

No hubo devaluación volcánica, no parece la inflación venir a cargarse entera a la clase media (supuesta franja social a seducir por cualquier Peronismo), la Fragata volvió gallarda, los últimos caceroleos convocaron menos que una fiesta de 15 en un pelotero, no parece haber RUFO de game over, Arsat 1 no explotó en mil pedazos de ineficiencia como el estadounidense Antares, el abuso mediático del tema del delito en calle lo licuó mucho como estandarte argumental, no trascendió el denuncismo mágico, no fructificó en términos de encuesta los pataleos por cambiar el Código Civil de Vélez Sarsfield, tampoco los abrazos tigrenses en la tragedia de las inundaciones, Sabsay y Cutzarida -dos libregritadores de efímera eficacia- pasaron al olvido con la misma velocidad que lleva razonar sus discursos rupestres, y la actividad amatoria del cesanteado ex Presidente del BCRA pueda tal vez haber movido el amperímetro en la prensa rosa, pero tiene gusto a poco si lo que se pretende es convencer mayorías sobre quienes deben gobernar la Argentina desde el 2015.

 

Respirar, emborrachar, morir y seguir viviendo.

 

No contando con los favores de una crisis terminal cada semana, hay que apelar a la producción propia.

A crear agenda. A trabajar.

La derecha, el conservadurismo, el librecambismo, el Neoliberalismo (moderado o fanático conforme la capacidad de pasteurización del mismo mensaje original) o como quiérase definir al arco opositor (llamarlo “oposición” efectiviza un error de concepto, en tanto pasa a comprenderlo como una unidad a este puchero variopinto de voluntades, métodos y protagonismos), ha perdido un tiempo precioso, cardinal, probablemente irrecuperable en términos logísiticos.

No ha logrado articular fuerzas reales atrás de un líder de representación puntual -al estilo Capriles- que gerencie intenciones corporativas bajo el pelaje del respeto institucional. Generar una cara, un nombre, una gran esperanza blanca.

Sería –probablemente- el mecanismo razonable para alcanzar esa meca del 30% de votos, que condicionaría al oficialismo como para obligarlo a llegar a un 50% y un voto si pretendiese evitar un ballotage: número alto, casi de techo. Casi un posterior mano a mano entre mitades.

Pero las fanfarrias personalistas, la egolatría sistémica, el individualismo y cierta miopía política, ha dividido y finalmente parece haber restado credibilidad y fuerzas.

La manera elegida en pos de la construcción de poder en las filas opositoras generó su propia grieta.

Alianzas electorales a las apuradas, distritales, cupulares, sin discusión interna desde las bases, sospechas, acuerdos desprolijos, discursos ideológicamente confusos, galimatías programáticos, pasadas de facturas, articulaciones incomprensibles, ristras de ofendidos, competencia de intolerantes, endeblez organizativa, negación matemática como línea de acción, enhebradas por el rechazo al oficialismo pero acéfalas de concepto estratégico, y una infinita hoguera de vanidades e individualismo.

El Teorema de la Alianza contra Equis (me junto con vos en contra de él, ganamos y después vemos), tuvo tal vez su episodio de paradigma -en tanto rasgo y efecto hiper perecedero- en las elecciones Legislativas del 2013, cuando los diputados Soledad Martinez, Christian Gribaudo y Gladys Gonzalez, integrantes de Frente Renovador, el lunes siguiente a los comicios se pasaron pública y definitivamente a las filas del PRO. Así arrancó el ciclo hacia el 2015. Pero habría más.

El lanzamiento mudo y colorido de FAUNEN en abril de este año (sin discursos, con muchas luces y show, una suerte de presentación de boxeadores ante una pelea de campanillas), desembocó pasado el tiempo en una diáspora sazonada con acusaciones cruzadas, insultos y nuevas búsquedas de alianzas pa` quien guste mandar.

Una fotito en Jujuy con Massa por aquí, una conexión potencial con Macri por allá. Y como cereza de este postre cuasi circense e iconoclasta, la firma en los estudios del canal TN de un “compromiso de debate político”, que por caso firmaron Carrió (acusada de orate por Massa) y Massa (acusado de narco por Carrió), uno a medio metro del otro, con sonrisas de ocasión. “Sonreí que está el trompa, lo arreglamos a la salida, ya vas a ver…”

 

De la luz hacia lo oscuro, magia veneno

 

Francisco De Narvaez, tal vez en un rapto de sincericidio, solicitó a viva voz la urgente creación de una suerte de “Unión Democrática” (aquella fusión política de los años 50 sólo concebida a los fines de confrontar al Peronismo) entre Sergio y Mauricio, porque a este paso resultaría posible –y hasta lógico- un triunfo en primera vuelta del FPV en 2015.

Y no le falta razón, más allá de lo decadente de la conclusión, que lo que expone es que doce años después de pisar el FPV la Casa Rosada, no hay oferta electoral que por sí misma arrastre un caudal de votos mínimo, para sentarse en la mesa del poder formal.

Todo esto puede y debe decirse, después de lo que fue una elección Legislativa en 2013, que si bien fue sobrevaluada en sus resultados por la diestra política (finalmente el oficialismo siguió siendo primera fuerza Nacional con el 33% de los electores, sacando 12 puntos de ventaja sobre el primer seguidor), justo también se hace mencionar que hubieron 21 puntos porcentuales Kirchneristas de menos respecto de las elecciones Presidenciales del 2011 (cuestión que por cierto debe ser interpretada como un fenómeno multifacético: hay un voto legislativo que intenta repartir el poder, y no vota lo mismo para Casa Rosada que para el Congreso Nacional; hay liderazgos locales, hay otra ingeniería electoral).

Entonces, se hace factible pensar en que los sectores opositores, al igual que en el 2009, cuando el tablero Legislativo quedó en manos del Grupo A, aparenta haber replicado el mismo despilfarro del poder coyuntural que les cayó en las manos.

Y aquel apogeo narcotizante, terminó en la derrota más escandalosa que la democracia moderna recuerde del 83 a esta parte.

Recorrido que permite establecer la conclusión que en la proyección potencial opositora, de seguir estos procederes fellinescos, lo que era magia, parece, será veneno.

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