
Cae en imagen pero el gobierno promete. Nerviosos y sin respuestas.
En ámbitos del gobierno, se cuenta que en la noche del miércoles 7, Marcos Peña Braun llegó a casa de uno de los hombres de su equipo y, poco antes del encuentro cumbre de Chapadmalal, habló de la situación del gobierno, el país y Cambiemos. En general, se sostiene que hay un nerviosismo creciente porque dicen que la caída en la imagen del presidente y el gobierno, obedece a dificultades en el vínculo de Macri y entre el gobierno y la sociedad.
Escribe Alejandro C. Tarruella
Tal era el clima de preocupación, que Peña quiso afirmar que el gobierno realizará, únicamente, iniciativas estrictamente necesarias y que, para ello, tienen en carpeta crear nuevos conflictos para revertir ese estado de cosas y afirmarse en la gobernabilidad. Ese método rindió frutos en las primeras etapas del gobierno porque permitió ahondar las consignas. Tal es el caso de la corrupción. Se agitaba el tema, se detenía a alguien o aparecía un José López, y el conflicto los fortalecía. Ahora, las cosas son diferentes con un dólar a más de 20 pesos, Triaca apurando el deterioro de aquellas consignas, la transparencia, y la situación económico social en caída. La depresión que se adjudica a Triaca en estos días en gobierno, expone ese estado de cosas.
Peña admitió que el rumbo no era el esperado o planificado por Macri y sus equipos pero, el que manda es el que manda, aseguró a sus subordinados que el camino del gobierno es el correcto. En cierto modo, «menemizó» la respuesta a una problemática que no la tiene: estamos mal pero vamos bien. Y para demostrar sin datos sino con el puro ejercicio del poder, remató señalando que es imposible que el gobierno pierda las elecciones de 2019. Una estratagema clásica a la que recurren en Cambiemos, cuando no hay una receta para el presente, anuncia el bienestar pero en el porvenir.
Lo que preocupa a gran parte del gabinete es que Macri realiza un ajuste feroz en momentos en que su imagen cae, tal vez, más de lo que anuncian las consultoras amigas y las asistidas. Cuando hablaban de 40 por ciento de imagen positiva “en el país”, una generalidad acaso inabordable, resulta que en provincia de Buenos Aires se habla del 32%. Así, el ajuste es tan amplio que llega incluso a las encuestas que recibe el gobierno.
Peña hizo el intento de unir las voluntades de su equipo, días antes del encuentro en Chapadmalal, debido a que los climas de incertidumbre se instalan en el ámbito interno del gobierno de Macri. Caída de la imagen, descreimiento general en las consignas que se agitaron hasta el cansancio, caso “lluvia de inversiones”, los casos Triaca y el presunto fin de la inclusión de los familiares en gabinetes de gobierno (que cesó sin pena ni gloria con apenas algunas renuncias que pueden superar las diez), la cadena de retiros que no termina, hieren la propia capacidad de creer de la propia tropa.
El gobierno no arranca
Macri sale de Chapadmalal urgido de dar señales económicas al grueso de la sociedad, y su gestión no arranca en tanto las expectativas van en caída libre. El salto del dólar hiere, pese a que González Fraga, acostumbrado a decir cualquier cosa sobre cualquier cosa, salga a decir que el salto no incomoda al gobierno. Cuando los ciudadanos compran artículos de primera necesidad, saben que pierden porque los formadores de precios, como un ejército que va a la masacre, no creen en lágrimas. Y en ese punto, Macri no hace nada ni puede hacer nada porque son sus socios en el poder los que manipulan los aumentos, incluido el tarifazo Aranguren de febrero.
A todo esto, la búsqueda de la unidad del peronismo, a la que se suman sectores populares progresistas y de la izquierda, es una nueva preocupación del gobierno
En gobierno, observan en reserva que Macri no tiene capacidad de aplicar un retroceso. No sabe dar un paso atrás y todo lo concibe, como lo saben consultoras económicas internacionales, en avanzar. De ahí que quebró su vínculo con Moyano, en lugar de recomponer o retroceder, y va contra los sindicatos agitando las consignas de 2016 qué perdieron el efecto “mágico” que pregonaba Durán Barba. Dicen en su entorno que el Presidente “pretende captar a quienes no lo votaron y no se da cuenta que resigna el apoyo de quienes lo hicieron”. El cacerolazo de Olivos dio cuenta de ello. Se van los que estaban pero no se sabe quiénes llegan. Y acaso, si llegan.
Eso explica en parte, por qué Peña se adelante a asegurar que el 2019 ya está en caja. Esto se debe a que tienen que mostrar resultados de gestión que no aparecen mientras las variables económicas se disparan sin medida ni dirección. En tanto, regresó Durán Barba, que el jueves almorzó con Macri. Un hombre cercano al ecuatoriano, Guillermo Garat, se prepara en Mar del Plata para imaginar lo que vendrá y sacar del juego a Carlos Arroyo, el intendente.
A todo esto, la búsqueda de la unidad del peronismo, a la que se suman sectores populares progresistas y de la izquierda, es una nueva preocupación del gobierno: hay datos que dejan ver que es posible cuando un grupo de dirigentes que aparecían distanciados se acercan a posiciones de unidad.
María Eugenia Vidal no es ajena a la caída de la imagen de Cambiemos y prepara un retiro espiritual con sus equipos. La preocupa el conflicto con los docentes y estaría dispuesta a hacer algunas concesiones aunque tiene diferencias entre los propios y gente del gobierno nacional. Su llamado a debatir la paritaria indica que tomó nota del asunto. Otro hombre del macrismo, el ministro Nicolás Dujovne, inauguró hace poco en José Ignacio, adyacente a Punta del Este, una casa valuada en 1,2 millones de dólares, toda una apuesta a lo espectacular de la vida de los poderosos.
Luego, al trascender que Sergio Maguiña, alto funcionario de la AFIP y cuñado del titular de Boca, operador de la justicia, Daniel Angelici, fue expulsado por amenazar de muerte a un superior que investiga venta de secretos fiscales del blanqueo que impulsó el Gobierno y favoreció a la familia Macri, es posible sugerir que hoy el poder político no gana para sustos y tampoco puede con el espíritu de los ricos y los nuevos ricos. Y sobre eso no hay paso atrás que valga más que un puñado de dólares.





