Lina Avellaneda presenta el libro sobre su hermana Graciela Pane, desaparecida en 1975

Escribe Alejandro C. Tarruella
Este viernes 25 de marzo a las 14 horas, en el Auditorio principal del Parque Municipal Multipropósito La Estación, calle Güemes al 700, de Avellaneda, la cantante Lina Avellaneda, presentará su libro “Cartas a Gracielita: Mi Hermana, Víctima del Terrorismo de Estado”.
En Avellaneda, un libro
El libro recuerda la memoria de su hermana Graciela Carmen Pane, estudiante de ingeniería química en la Universidad Tecnológica Nacional de Avellaneda. Afiliada a la Federación Juvenil Comunista, fue secuestrada por Triple A el 2 de octubre de 1975, y asesinada luego de someterla a tormentos, cuando llevaba un embarazo de tres meses. El hecho conmocionó en su momento cuando el país estaba en Estado de Derecho, y hubo incontables actos y reclamos por la vida de Graciela. Participarán de la presentación entre otros, Evangelina Pizzi, profesora de la Escuela Nº 28 de Villa Dominico, que lucho durante años para ponerle a la misma el nombre de Graciela Pane; Luis Garaventa, decano de la UTN de Avellaneda y Claudio Yacoy, secretario de DDHH del municipio de Avellaneda, cuyo Concejo Deliberante, declaró al libro de Interés Legislativo y Municipal.
El libro lleva prólogo de Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo línea fundadora, y cuenta con fotos, poemas, y aspectos de la vida de su familia. Y cuenta los hechos desde una trascendente intimidad que por momentos estremece: “Un día antes del que sería tu cumpleaños 68, empiezo, por fin, a escribir los recuerdos que como hermana tengo de vos, Gracielita. Los recuerdos reales, los fotográficos, los transmitidos por la Vieja, los nítidos y los borrosos, todo lo que pueda servir para hablar de vos y que no seas un número dentro del fatídico número 30.000. Mis vivencias son todo lo que tengo ahora. Soy el único familiar de sangre vivo…”, narra con ardor singular y profundidad en su libro, Lina Avellaneda, cuyo nombre original es Liliana Lucía Pane.
Lina trabajó con hondo sentimiento, las vivencias familiares que resume en fotos, poemas que hacen a la vida de Graciela Pane, llamada Gracielita en la intimidad, y en particular por su mamá. Artista que lleva una vida de entrega al canto y otras disciplinas, Lina logra momentos de singular resonancia que sacuden al lector por una mixtura de realismo y dolor que se desarrolla a lo largo de un trabajo que, sin lugar a dudas, va a conmover y por momentos, estremecer a los lectores. Notable cantante de canciones de repertorio de creación nacional, Lina se entrega en esta obra al riesgo de lo que significa internarse en los dolores de intimidad que hacen además, a un reencontrarse con un drama propio que jamás se pierde.
“Cartas a Gracielita: mi hermana, víctima del terrorismo de Estado”, es un homenaje, como se explica en las presentaciones periodísticas, pero también es un libro que rehace historias que de otro modo, pueden perderse en el olvido. Y que hacen a la vida de una joven entusiasta que militaba con responsabilidad por la suerte de su país, trabaja y estudiaba al tiempo que esperaba un hijo. La brutalidad de los esbirros de la dictadura, que anticipaban en ese hecho cruel, fue un indicio brutal de los tiempos que se aproximaban a fines de 1975. El libro se presentó también en la Feria del Libro que acaba de terminar en Buenos Aires.

Recuerdos del dolor
En su relato, Lina cuenta con rara sensibilidad: “Siempre fue muy delgada y tenía un pelo negro rizado de una belleza increíble. Se paraba con los piecitos como en semi cruz, como se paran las bailarinas. Eso lo tengo como una imagen fotográfica. Después de haber terminado el libro me pasó algo raro y curioso: se me desbloquearon muchísimas otras cosas que también escribí, pero no están publicadas. Me las guardé para mí, para no olvidarlas cuando sea vieja. Son recuerdos que me ayudan en mi vida cotidiana”, detalló Lina ante “El destape.
Las consecuencias de la desaparición de Graciela fueron dramáticas para su familia y su padre enfermo y murió sin conocer la justicia. Lina contó un episodio de singular relevancia en el tema. “Cuando tenía 17 años, la CIA me siguió porque me tenían como asesor cultural del asesor comunista Pascual Romano, que era el que tenía un espacio cultural donde llevaba a mis amigos a clubes y juegos. El clima vivido fue de locura total, las fuerzas de choque estaban imbuidas de una enorme brutalidad. Se supone que fueron ellos los que la hicieron desaparecer (Graciela Pane), pero tengo que decir que se supone porque el juicio nunca podría terminar”, expuso a Euro News.
La presentación en Avellaneda este viernes, será sin duda parte de un hecho de justicia sostenido en un trabajo artístico que hará de la memoria, parte de su arte de decir y proclamar que no hay olvido para el oprobio.





