Política

Leopoldo Moreau: «los medios y la justicia son oposición»

 

 

 

Por Ignacio Campos

 

Fondos buitres, personeros nacionales de intereses corporativos internacionales, constituyen un campo de acción temible. El papel histórico de Raúl Alfonsín y la “unión opositora” de los medios y la justicia en favor de intereses corporativos. Moreau tiene en ese camino, su propuesta. Esta es la parte final de la entrevista.

 

¿Cuál es, a tu criterio, la frase que describiría el actual proceso político?

La tensión entre la democracia y las corporaciones que en definitiva encubre la puja distributiva. Yo creo que hoy el centro del debate político en la Argentina se visualice o no se visualice, es la distribución del ingreso. Así como en los primeros años de la democracia la puja era entre la cultura democrática y la cultura autoritaria, hoy es la puja por el ingreso en la Argentina

 

¿No ocurre con la oposición qué está en una etapa post dictatorial y no asimila el proceso de cambio?

Yo no diría ni siquiera post dictatorial, yo diría predictatorial, porque quieren recrear la antinomia peronismo – antiperonismo. Y esa parte de la historia, fue superada en el 83, cuando Alfonsín leyó y comprendió que había concluido en la Argentina. Por eso ganó la elección y la antinomia era democracia o autoritarismo. Y en esos términos planteó la campaña electoral, no retomando las consignas del antiperonismo. Hoy tenemos que ser una opción no peronista y. al contrario la salida de la dictadura y la experiencia que vivimos durante la dictadura, nos enseñaron que el peronismo antiperonismo era un falsa confrontación, que en todo caso la confrontación era pueblo o antipueblo, a la que nos llevaban los grupos concentrados para mantener divido al pueblo argentino y de esa manera tener más volumen y poder.

 

Cuándo hablás del  Tercer Movimiento Histórico, ¿que pueden conformar dos partidos fuertes desde posiciones nacionales confrontando con matices respecto de toda esta problemática que vos planteabas respecto de lo que era la construcción del presente y el futuro, te referís a dos partidos fundiéndose en uno?

El sistema político argentino, tal como lo conocimos ya no existe más. Se ha reformulado por múltiples razones. Ni el radicalismo ni el partido justicialista son lo que conocimos al inicio del proceso democrático porque hay un nuevo mapa político en Argentina, y esa experiencia de 30 años, presenta una paradoja, porque por un lado nos enseña que cuando los movimiento populares están conducidos por sus sectores más progresistas, se amplía el espacio político, que es lo que ocurrió con Alfonsín y con Kirchner, pero también nos enseña, paradójicamente, que cuando esos movimientos populares están conducidos por sus sectores más retrógrados el proceso democrático se estanca. Así, volvemos a tener subordinación a los poderes fácticos de los países centrales, que es la experiencia de Menem y De la Rúa. Los dos salidos como Alfonsín y Kirchner, uno del radicalismo, otro del peronismo. Llegamos entonces, a varias conclusiones, la antinomia peronismo – antiperonismo no define nada. En segundo lugar, hemos perdido mucha energía peleando desde esa falsa antinomia cuando los sectores progresistas de ambos movimientos populares, deberíamos encontrar un camino de convergencia y dejarnos de pelear al interior de nuestras fuerzas con los sectores de derecha de nuestra fuerza, porque perdemos energía. Es más: están dadas las condiciones de gestar un nuevo espacio nacional, progresista, desde las experiencias que inauguró Alfonsín en el 83 y el Kirschnerismo en el 2003.

 

¿Cómo pensás ese movimiento, insisto, como un frente único o como dos partidos que deben alternarse?

Tenemos que ir hacia un gran frente nacional y social que capitalice todas estas experiencias que hicimos en estos 30 años, con sus nuevos ejes agregadores, la línea divisoria que ha establecido los ataques especulativos contra a la Argentina y contra América latina, y particularmente en el caso   de los fondos buitres, son líneas muy gruesas que han divido aguas en Argentina, la integración latinoamericana, nuestra opinión sobre ese proceso de integración ,el Mercosur primero ,Unasur, CELAC , yo creo que es una agenda que permite esa confluencia desde distintos lugares, desde la cultura peronista , desde la cultura radical, desde la cultura de izquierda, me parece que la idea es avanzar hacia un gran frente nacional y social.

 

Hablemos de Alfonsín. ¿Cómo lo definirías por su papel en la historia y en la síntesis entre el Alfonsín histórico y Alfonsín que está diciéndonos algo aun no estando entre nosotros?

Hay que enmarcarlo en esta experiencia que nunca tuvimos al contar hoy con  30 años ininterrumpidos de democracia, y eso lo que explica la reivindicación de la figura de Alfonsín. No solo porque él fue en términos simbólicos, el padre de la democracia o el fundador de esta etapa democrática. También, debemos considerara su experiencia de gobierno que en el 89 fue calificada aún por los sectores progresistas de manera negativa. Muchos de estos sectores hoy han cambiado sus miradas sobre lo que le sucedió a Alfonsín Por eso yo muchas veces en broma cuando me dicen vos te hiciste kirschnerista. no en realidad lo que pasa es que yo estoy colonizando con alfonsinismo al kirschnerismo y a su vez el kirschnerismo nos ha colonizado a nosotros. Es una experiencia que surge de este proceso, porqué de repente en el 2003 se inicia una etapa dónde también estaba Alfonsín y tuvo actitudes de acompañamiento en lo estratégico. Alfonsín por lo único que se molestó en esa etapa es porque creyó que Kirchner le desarmaba el partido, y como político de raza que era quería cuidar su espacio. Pero en las cuestiones estratégicas centrales siempre estuvo presente. Estuvo presente físicamente el día que se anunció la reestructuración de deuda, sentado al lado de Kirchner, de Cristina, de Lavagna estuvo presente cuando hubo que denunciar intentos golpistas y desestabilizadores contra el gobierno de Kirchner, pero bueno el kirschnerismo termina enfrentando los mismos poderes fácticos, que llevaron al golpe de estado económico. Este capítulo arrancó con las campañas contra Yrigoyen, ya el diario “Crítica” que, al día siguiente del golpe de estado contra Yrigoyen, presenta un artículo que dice: “La revolución se gestó en nuestra redacción”. Yrigoyen fue denostado por corrupto, se le imputaba la corruptela porque decían que acosaba maestras. Tres años después, moría y lo despedían miles de personas. La agenda es siempre más o menos la misma. En ese proceso de aprendizaje, todos aprendimos, en ese marco es revalorizado Alfonsín, porque también hay algunos que quieren presentarlo a Alfonsín, simplemente como un republicano, y Alfonsín tenía muy en claro que no existía República sin Pueblo, que es lo que los sectores conservadores de la Argentina, pretenden imponer. Han fracasado, felizmente, en el intento de nuevos golpes de estado, no solamente en Argentina sino en América Latina, vienen con el objetivo de condicionar la democracia, tutelarla, y si es posible hacerla fracasar para desembocar en la república sin pueblo y nosotros somos republicanos pero queremos una república con pueblo.

 

Las únicas voces que se manifiestan como reales opositores a este proceso político, son los medios de comunicación y sus personajes en la pantalla. Esto amerita una lectura muy profunda desde el punto de vista de la lucha que plantea esa oposición.

Eso ocurre porque la oposición política le cedió ese rol a los medios de comunicación, lo que ha llevado a la destrucción de la oposición política, han dejado ellos de hacer ellos política, no tienen agenda propia. Y la agenda se la ponen estos poderes hegemónicos y además porque, en esto no hay nada nuevo, ya que ocurre en Argentina, en América latina, en la cadena O ‘Globo en Brasil, con el Mercurio en Chile; ese rol protagónico que tienen los medios hegemónicos en términos comunicaciones, en el ejercicio de la verdadera oposición, es una decisión de los poderes fácticos de Estados Unidos. Han llegado a la conclusión que no pueden producir golpes de estado, felizmente. Así, pretenden tutelar y condicionar la democracia con nuevas herramientas. Ya no con las fuerzas armadas, sino con los medios de comunicación concentrados y sectores del poder judicial de esos países. Hace unos años atrás se hace un encuentro en Miami donde convocan a todos los grandes editores de medios de América Latina y jueces, no fue una mezcla inocente Fue la secretaria de justicia de Estados Unidos quien en una conferencia en un encuentro de periodistas y jueces, le dice a esos jueces y propietarios de medios, de manera franca y contundente: “La única manera de frenar los gobiernos populistas en América Latina es a través de los medios de comunicación y la justicia”. Observemos con cuidado: eso es lo que está ocurriendo en este momento y en nuestro país.

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