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La Vidal, lo clandestino y el riesgo ilegal

Escribe Alejandro C. Tarruella

Alejandro C. Tarruella

Espías, fuga y misterio

María Eugenia Vidal presenta en estos días ante la sociedad, sus nuevos rostros. Se desconocía que en el imaginario de sus pasos cargaba una máscara de espía. Señalar que una persona lleva una máscara, se suele sugerir, es también saber que el paso de su rostro hasta convertirse en una máscara puede llegar a reflejar una nueva identidad en un tiempo ambiguo, al enmascarar el hecho de no querer hacerse cargo de una identidad propia. Esa que puede tener a la perversión como uno de sus rasgos. Si el rostro humano es una incógnita, la (su) máscara puede ser una revelación. No dejemos de reconocer que la Vidal nos exige, al menos detenernos a pensar.

Si habitualmente se define al espionaje como una actividad que se hace en lo oculto, vamos bien. De eso se trató la Gestapo que urdió con el apoyo de Macri, obsesionado con espías y secretos en la mentada reunión del BAPRO. Se dice que la actividad tiene la misión de obtener información de personas o instituciones de un país accediendo a datos privados y confidenciales. Vamos bien. Se estima además, que un gobierno puede realizar tareas de ese tipo para garantizar la seguridad de la Nación, proteger a su pueblo y resguardar la Constitución.

Vidal no buscaba eso y con los auspicios del hijo de Franco, destruir estructuras sindicales establecidas en el derecho, utilizar de modo privado, en favor de empresas y corporaciones, las estructuras del Estado, intervenir en la justicia creando causas y condenas falsas amparados en la clandestinidad. Esto lo dicen los datos que surgen de la operación Gestapro con el sindicalismo y lo que resultaría de esa acción de armado de causas que comenzó en el BAPRO. Es decir, en la metodología de la represión parapolicial, se trataba de crear ámbitos no declarados para romper el Estado de Derecho en favor de intereses marginales al Estado y la Sociedad. Y todo eso, amparado en ámbitos del Estado, aparentemente el mismo presidente, la Justicia y gobiernos provinciales y municipales. Todos los responsables, por supuesto, se declararán inocentes.

¿Cómo se explica que la empresa Axis proveedora de elementos para la filmación opere en Vicente López, ámbito del intendente Jorge Macri? ¿No hubo además espionaje empresarial y corporativo, lo cual es un delito?

La alusión del ministro de Trabajo de la Vidal, Marcelo Villegas, a la Gestapo como aspiración de la gobernadora y el conjunto de los espías, que llega a la AFI y la Rosada, no es sino una reformulación del nazismo a escala local. La presencia del director de Legales de la AFI de Juan Sebastián De Stéfano, dejaba en claro las intenciones de los presentes.

Por lo que surge de la investigación, las cámaras que filmaron la reunión en el BAPRO, enfocaban de modo directo a las mesas y a los participantes lo cual indica que el objetivo era espionaje y no seguridad. Su instalación señala a la AFI por la empresa que realizó la tarea en la clandestinidad. Participaban para más datos, tres directores de la AFI y el ministro de Trabajo de Vidal. El juez Ernesto Kreplak y Leopoldo Moreau, a cargo de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia, revelarán muy pronto aspectos sorprendentes del caso. La ex gobernadora sigue mirando para otro lado.

Un estado paralelo

La actitud de la oposición macrista, que toma un asunto que hace a la justicia como una discusión callejera, revela que como los complotados del BAPRO, estiman salir de los límites del Estado de Derecho para establecer una suerte de estado corporativo por fuera al que sostienen con sus actitudes. En cierto modo, así como aluden a la Gestapo en la parte más violenta de su intento, buscan modos de acción semejantes a los que se utilizaron a partir de 1976. Y este aspecto es muy peligroso porque muchas veces, ese “estado paralelo” comienza a imperar de modo subrepticio amparado en “condiciones de la realidad” que lo requieren. Parte del “estado paralelo”, que siempre favorece a lo corporativo globalizador, son renglones regresivos como transformar los derechos laborales, conquistas históricas, en estructuras como las del monotributo que destruye el trabajo, la educación, la cultura, la salud, la vivienda, la educación, etc. Se favorecen con ese régimen el Estado, que recauda desde la precarización y las corporaciones, que pasan sus obligaciones a los trabajadores y la depredación de las condiciones de la democracia.

De ahí que el intento de Vidal, Macri y la corporación que los reúne, es parte de un trabajo a largo plazo que se inició en 2015. El espionaje que iba a conformar la Gestapo de la Vidal, era una parte y habría que profundizar las investigaciones para dar con el conjunto del plan que alude al nazismo, y así poder revertir sus efectos. Ahora, es imposible acabar con sus efectos, si las corporaciones que sostienen a los aprendices de tiranos, no resultan recortadas en su poder fuera de la ley. Con empresas privadas de salud que tienen aumentos mensuales, recortan la atención como se les ocurre y aumentan su prestación mes a mes, con formadores de precios que promueven una inflación destinada a congelar la acción de gobierno, saquear y acumular, con empresas de energía que no invierten pero cobran, que no dan servicios y con entes estatales que no dan servicios a las quejas de los usuarios, lo natural es que se profundice la injusticia y la desigualdad. Qué es la marca que nos deja la pandemia. La respuesta debe surgir del país federal, integrado, con decisiones que vayan de Ushuaia a La Quiaca y no queden dormidas en el puerto. Y es hora de retomar el camino luego de la gran acción del Estado en la pandemia, que dejó algunos flancos débiles.

El mundo  del   cuento de espías   está,  por definición, fundado   en  la decepción, la

traición y la duplicidad.

El mundo  del   cuento de espías   está,  por definición, fundado   en  la decepción, la

traición y la duplicidad.

Dicen que los cuentos de espías están sostenidos en la decepción y la traición. Muchas veces, alcanzan la dimensión de una metáfora filosófica. En este caso, la operación que llevó a la clandestinidad a aspectos de la gestión de la ex gobernadora Vidal, parece contar con esos ingredientes. Lo que intentamos fue ir un poco más allá a través de la decepción y nos encontramos ahora, con que no tenemos que desconocer que esos relatos también tienen un aspecto perverso en el plan de someter a un país a través de una acción ilegal que intenta legalizarse, como un régimen fuera de la ley que se va gestando en el mismo campo de lo que es un Estado de Derecho. No es una certeza, es una advertencia en el sentido de lo que decía el poeta Luis Rosales: “ten cuidado, la vida es una advertencia”.

El mundo  del   cuento de espías   está,  por definición, fundado   en  la decepción, la

traición y la duplicidad.

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