«La inflación está bajando», dijo Macri, y el INDEC anunció que está subiendo

El gobierno del hijo de Franco hace agua por todas partes. No solo en las inundaciones del litoral, el centro norte y noroeste. El miércoles, haciendo alarde de su estilo de mentir con anuncios, anunció que “La inflación está bajando”, y el jueves, Todesca, dibujando milimétricamente los números para no dar 3 puntos o más, cerró en 2,9% para enero cuando en diciembre había sido 2,6%.
Escribe Alejandro C. Tarruella
La mentira oficial. Es decir que Macri, una vez más, dijo cualquier cosa, demostrando que a esta altura del desequilibrado gobierno de los poderosos que preside, ya no está en condiciones de dar la temperatura. Lo grave de la falta de seriedad del presidente es que lo desmiente con contundencia su propio equipo. El INDEC de Mauricio anunciaba a su vez que los alimentos en enero crecieron un 3,4%, o sea que la inflación está “dibujada” porque el eje principal de su trazado son precisamente los productos de la canasta básica. A su vez, su socio en la CABA, Rodríguez Larreta, anunciaba la inflación en la republiqueta porteña: 3,9%.
Lo grave de la falta de seriedad del presidente es que lo desmiente con contundencia su propio equipo
De ese modo, en el año, la inflación estaba cerca de un récord que la acerca a 50 puntos a poco de que los padres tengan que observar los precios de los productos escolares y los que envían a sus hijos a escuelas privadas, reciban la información de los aumentos de la cuota. En tanto, aumentarán los servicios de agua, luz, gas, alumbrado, barrido y limpieza, y ya aumentó el transporte. El despojo del gobierno y sus corporaciones (recordemos que Macri es dueño de las empresas de energía), que no tiene control de ningún tipo, será récord en marzo próximo.
Ayer, para salir del paso, poco antes de partir a la India a vender vino, Macri hizo otro anuncio: la rebaja de aportes patronales para destruir el sistema jubilatorio y favorecer a los patrones y al FMI. “Yo diría además que hay mucha gente angustiada porque cuesta más llegar a fin de mes”, ensayó con crueldad Mauricio, cuando está visto que a casi ningún funcionario del gobierno le interesa la situación de los sectores más afectados de la sociedad.

Sus amigos de la prensa dicen que se prepara para mejorar el consumo (¿será el propio?) a mediados de año cuando haya necesidad de apelar a la demagogia para salir del paso de unas elecciones que no le vienen nada bien. Esos amigos del poder recuerdan que habrá aumento a los jubilados en marzo, un poco más de 11 por ciento cuando la inflación anual bordea el 50%.
La usura precede a la mentira
Macri prevé inauguraciones con “cadena nacional” de TV adicta y prometen un regreso de los créditos Argenta, a jubilados, que llegarán con tasas altísimas como corresponde a la etapa usuraria de los bancos en la Argentina sin ley. En tanto, mientras el fiscal Carlos Stornelli no se caiga pese a las extorsiones denunciadas por el abogado DEA, Marcelo D’Alessio, el gobierno promete que su justicia proseguirá con el show de causas contra la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Si no hay pruebas, no será problema alguno para el gobierno, cuyos jueces afiliados parecen dispuestos a todo. Bonadío, sin embargo, está preocupado; precisa un festival de anuncios ante los medios y el caso Stornelli le da vuelta el guión. Además, sufre el desgaste del gobierno que pierde la credibilidad de modo acelerado. ¿Quién puede creerle a Mauricio que sale a anunciar que baja la inflación y resulta que un día después se informa que la inflación se dispara?
Bonadío está preocupado; precisa un festival de anuncios ante los medios y el caso Stornelli le da vuelta el guión
Su viaje a la India, a Vietnam y a los Emiratos, tiene varias razones. Dicen a nivel oficial que quiere vender vinos como celebró alguna vez la venta de limones. Bromean incluso en su entorno que podría no viajar y vender los malbec en el ámbito del Ministerio de Seguridad. Una razón central de sus desplazamientos sería que Mauricio no soporta más la gestión oficial. Se fue más de 20 días en enero, volvió a salir un fin de semana, y ahora se va a cualquier parte, una semana luego de un paseo al Uruguay.
Su ánimo gubernamental no pasa por sus mejores momentos y acusa el deseo de partir a donde sea. Hace algunas semanas, un reconocido informador oficial que escribe en diarios y se hace ver en la televisión, anunciaba que de salir del gobierno (posibilidad que por cierto sus amigos comienzan a estudiar), tiene la idea de irse a vivir a Italia y alejarse, si no tiene algún inconveniente en el camino, del país para disfrutar de sus bienes. “… piensa vivir un tiempo en un pueblito de Italia y en escribir un libro para reivindicar a su padre Franco y contar cómo se hizo millonario por su astucia y no por corrupción”, deletreó el informador amigo del presidente, sin ruborizarse por sus afirmaciones.
El ánimo de Macri no pasa por sus mejores momentos y acusa el deseo de partir a donde sea
Marzo será otra prueba para el gobierno. Se han iniciado con un importante grado de movilización las marchas contra el tarifazo y las políticas oficiales. El FMI, que llegó al país, encuentra que las metas previstas y ordenadas no se cumplen. El gobierno, a su vez, espera con vistas a las elecciones que el FMI haga su aporte a la campaña con una andanada de miles de dólares que pasarán a ser deuda del pueblo argentino.
Eso sí, el FMI pidió hablar con Kiciloff porque es prudente pensar que ya no creen en el interlocutor único. Seguro que alguien le pasó alguna encuesta. El ánimo popular, en tanto, no es el mejor cuando se acaba de verificar que los formadores de precios continúan, sin normas de ningún tipo, aumentando los productos de primera necesidad a piaccere, tal como le agrada a Mauricio. El tema es que, como decía Fierro, no hay tiempo que no se acabe y tiento que no se corte.





