La industria del Mercosur cuestionó el acuerdo con la Unión Europea

Las centrales industriales de los cuatro países miembros del Mercosur elevaron ante las autoridades negociadoras del acuerdo con la Unión Europea una dura declaración en la que exigen “transparencia” en las negociaciones, plazos y condiciones para que los sectores afectados negativamente por el tratado de libre comercio “puedan transformarse y continuar activos en el nuevo escenario”.
También exigen un acuerdo equilibrado “reconociendo las diferencias en el nivel de desarrollo entre las partes”. Reclaman, además, la inclusión de una “cláusula de desarrollo industrial” y la preservación de diversos instrumentos de protección a la producción y el empleo “fundamentales para el funcionamiento actual y futuro del Mercosur”.
La reacción de las entidades industriales (por la Argentina suscribe la UIA, y por Brasil la CNI, las dos centrales que redactaron la declaración) es el resultado de “un análisis del estado actual de las negociaciones” del cual se concluyó que la propuesta de la Unión Europea de octubre de 2017 –que el Mercosur aceptó salvo en el capítulo referido a las exportaciones de carnes al Viejo Continente– “es mucho peor a la del año 2004 que se rechazó; la actual es un certificado de defunción para muchos sectores industriales”.
La declaración que la Unión Industrial Argentina y la Confederación Nacional de la Industria de Brasil (con la firma de sus presidentes, Miguel Acevedo y Robson Braga de Andrade) compartieron con sus pares de la Unión Industrial Paraguaya y la Cámara de Industrias del Uruguay, pone el acento justamente sobre puntos en los que, se sostiene, los negociadores del Mercosur fueron cediendo en 2016 y 2017.
En contraposición a lo que ya estaría acordado, las dirigencias empresarias de los cuatro países reclaman:
- Extensión del período de desgravación de las canastas de bienes, ampliación satisfactoria de cuotas de importación por parte de la Unión Europea para bienes agroindustriales y la remoción de tarifas intracuotas para tales bienes, como parte de un “trato especial y diferenciado” a favor de la parte firmante menos desarrollada.
- Eliminación de subsidios europeos a la producción de bienes agrícolas.
- Aplicación de reglas y mecanismos de certificación de origen que impidan la triangulación.
- Mantenimiento de límites al acceso al mercado de compras y contrataciones públicas como herramienta de desarrollo industrial nacional.
- Rechazo a la extensión de las patentes y a la protección de los datos de prueba.





