La fórmula Scioli – Zannini afirma la coherencia de un proyecto político

Escribe Ignacio Campos, Director de InfoBaires24
Tiene razón Daniel Scioli al disponer que Carlos Zannini sea su precandidato a Presidente de la Nación en la fórmula que ganará con seguridad las elecciones de octubre.
Si tomamos las repercusiones que tuvo la noticia que comenzó a danzar en los medios de comunicación el martes, en medio de la jornada futbolística en la que la selección iba a ganar su partido con Uruguay, tenemos que reafirmar esta primera impresión. En las redes sociales, donde la militancia confronta y debate, la sensación era de acompañamiento a la candidatura de Zannini.
Si se toma en cuenta que Zannini no es un hombre conocido con amplitud por la sociedad, partimos de algo incuestionable, no tiene en la sociedad opiniones previas, ni formulaciones negativas respecto de su trayectoria. Como dirigente político de peso, es uno de los hombres de consulta histórico, primero de Néstor Kirchner desde siempre, y luego, de Cristina Fernández de Kirchner. Es un hombre de ideas con sólida formación política que militó en la izquierda en los setenta, sufrió cuatro años de cárcel, y se hizo peronista en el sur, en Río Gallegos, de la mano de Néstor Kirchner. No es un improvisado. Genera ideas, trabaja en acuerdos, y es incluso, un consumado orador que sabe cómo transmitir sus ideas.
Desde la oposición, que estigmatiza a las ideas, lo acusarán como a Kicillof de ser marxista, de tener ideas populistas y cuanto argumento se les ocurra (en realidad son la repetición de otros, los mismos), pero jamás se aventurarán a investigar cómo un hombre de provincia, es cordobés, llega a este lugar en la historia luego de cruzar la adversidad y atravesar el desierto de la dictadura.
La decisión podría afirmarse, es el producto de un camino común entre Cristina y Scioli. Es la coherencia de un proyecto político que se sustenta en un apoyo mayoritario del pueblo argentino y que, por lo visto, no tiene marcha atrás. Que puede presentar cambios, matices en las opiniones, pero que no cambia en lo esencial, lo inclusivo, la creación de nuevos derechos, la apuesta a la educación, la salud, la cultura y la industria.
La decisión podría afirmarse, es el producto de un camino común entre Cristina y Scioli
Quedan algunas incógnitas por resolver. Una de ellas es la provincia de Buenos Aires. Todo da a indicar que se buscará contar con una fórmula a la hora de las PASO. Lejos de pensarlo como un momento traumático, la decisión de llegar a ese punto es en cierto modo un acuerdo basado en que en este espacio político, la conducción está muy clara. Y esa conducción es también la convicción colectiva de un modo de llevar adelante un proyecto político.
De La Matanza, tenemos hoy como precandidato a gobernador, al intendente Fernando Espinoza, cuya gestión es continuidad de lo realizado por Alberto Ballestrini, en la línea de lo construido desde el 25 de Mayo de 2003. De no ser el candidato, apostamos a su continuidad en el espacio más importante de la provincia de Buenos Aires. La Matanza ha incorporado obras en infraestructura que van resolviendo sus grandes problemas sociales, al tiempo que hay aportes en salud, en educación y otras áreas. La Universidad de La Matanza es uno de los logros más importantes que ha habilitado a llegar a la universidad a hijos del pueblo que tenía hasta entonces. Espinoza es quien gestionó políticamente esa transformación.
Los argumentos de la oposición, como llamar a un paro de transportes el mismo día en que se consolida el anuncio de la fórmula presidencial, no van a modificar la toma del pueblo respecto de lo que va a ocurrir en las urnas. Eso indica en todo caso, que es necesario revisar conductas, y observar lo que sucede hoy en la Argentina. Las paritarias, que reinstaló Néstor Kirchner en 2004, y son prácticamente únicas en el planeta, han permitido defender y sostener el salario de los trabajadores. Por lo tanto, no parece atinado enfrentar al gobierno que ha permitido ese paso histórico. Así lo comprenden masivamente los trabajadores.
En un año político, cada anuncio en la medida en que se acerca la hora de las urnas, tiene el sentido de profundizar y asegurar el camino de la transformación del país. Nada ni nadie, podrá hoy por más piedras que se lancen, cambiarlo. Hay una disposición popular masiva para asegurarlo. Ese es el capital político más importante que ha logrado el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y que tomará en sus manos el próximo gobierno liderado por Daniel Scioli.





