Opinión

Imperialismo, globalizacion y política a través de la historia contemporánea

 

 

 

Por Carlos Marín, especial para InfoBaires24*

 

 

El imperialismo

A través de la historia el imperialismo se ha mostrado con diferentes facetas, no es un fenómeno, meramente, capitalista o una creación de este sistema.

El imperialismo ha existido en la llamada antigüedad, en la edad media, en la edad moderna y, por supuesto en la era contemporánea.
El imperialismo consiste en el sojuzgamiento o sometimiento a la dependencia por parte de un pueblo sobre otro u otros, en términos políticos, sociales, económicos y culturales.

Tanto en la antigüedad como en la modernidad la vía imperial era, mayormente, impuesta por las armas para después introducir los valores religiosos, políticos, culturales y económicos a la «nueva» sociedad.

Sin embargo con el advenimiento del capitalismo, lo que se denomina imperialismo cobra una dinámica mas compleja, en la que si bien en algunos casos no se deja de lado la intervención armada, se crea un sistema mas sofisticado de sometimiento y de dependencia sobre la base del capital.

Para Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) el imperialismo es la etapa superior del capitalismo. ¿Es ello así?

Para Lenin el imperialismo es producto del capitalismo monopolista o sea que se salta de un capital en libre competencia a un capital monopólico y en esa raíz esta el razonamiento sobre que el imperialismo es la fase superior del capitalismo.

En realidad podríamos decir que el imperialismo esta en la base del sistema capitalista y ha actuado, en una etapa previa, como procreador del sistema en la acumulación originaria del capital, así como sustento del mismo. En definitiva el imperialismo es consustancial al capitalismo y, por lo tanto mas abarcativo que una fase de dicho sistema.

Sin embargo, es importante analizar ciertas categorías que Lenin utiliza en dicha obra.

En este sentido para el autor marxista, a principios del siglo xx había tres tipos fundamentales de países atrasados, los dependientes, las colonias y las semicolonias.

Esta claro que el concepto de países atrasados, se da en comparación con los países capitalistas desarrollados, en una visión muy eurocentrista sobre progreso y atraso, en una idea bastante liberal del concepto de atraso, quizá imbuido del «etapismo marxista», lo que seria una contradicción puesto que la Revolución Rusa no deviene de una etapa de desarrollo capitalista burgués, pero ello seria parte de otra discusión.
En este sentido los primeros, son países que si bien son «independientes» políticamente, dependían de los países avanzados en términos económicos, así como del capital financiero.

Las colonias son pueblos sometidos militar y políticamente – a «la vieja usanza» – este sojuzgamiento, en principio de tipo no económico da como resultado la extracción del excedente mediante la fuerza y la violencia realizada mediante un gobierno impuesto por el país imperialista y que responde, indefectiblemente, al mismo.

Así según Hobson, una vez producido el avance militar, la ocupación de las colonias era llevada a cabo por una minoría de funcionarios, comerciantes, organizadores industriales, asentada en ese poder militar y ejercía su poder económico y político sobre grandes masas de la población a las que consideraba inferiores e incapaces de autogobernarse, política o económicamente.

Esta categoría que Lenin traslada en base al influjo del capital monopolista, también estuvo en la base y creación del sistema capitalista.

El primigenio sistema colonial, fundo las bases de la acumulación de capital. Así el Imperio Español, el Portugués en América Latina sometieron a los pueblos originarios en expediciones militares primero con el objetivo de enviar materias prima a Europa, así como metales preciosos como el oro y la plata. Este en parte fue el origen de la acumulación de capital que, posteriormente, iba a dar paso al sistema capitalista.

Por eso decimos que si bien el imperialismo no es exclusivo del sistema capitalista, si es inherente al mismo, no se puede concebir al sistema capitalista sin imperialismo.

Por ultimo, siguiendo a Lenin, este discrimina una tercera categoria que era la semi colonia, esta es una especie de forma transitoria de pasaje hacia la colonia.

La semicolonia, como forma transicional es una especie de mixtura entre un país dependiente y un país colonial, puesto que era «independiente» formalmente, pero en los cuales las potencias capitalistas ejercen una intervención directa de tipo colonial. En este sentido Gran Bretaña en su momento – 1842 – obligo a China a firmar el tratado de Nankim por el cual se obligaba a liberar los puertos, fijar un tope de derechos aduaneros de importación, permitir que los extranjeros tuvieran áreas residenciales y comerciales fuera de la jurisdicción local, por ejemplo.

Estas caracterizaciones llevadas a cabo por el teórico marxista también nos lleva a la conclusión que imperialismo, colonialidad y capitalismo son consustanciales.

La llamada libre competencia y la mano invisible del mercado, se ven sobrepasadas por la tendencia a la concentración que tiene el capital, porque de esa forma maximiza ganancias, beneficios y excedentes.

Esa transformación del capital, en capital monopolista «…surge de la concentración de la producción en un grado muy elevado…»; asimismo «…los monopolios estimulan la apropiación de las mas importantes fuentes de materias primas, en particular para las industrias fundamentales de la sociedad capitalista…».

El monopolio ademas surge de los bancos, quienes de ser merosintermediarios «…se han convertido en monopolizadores del capital financiero…». Estos ponen de manifiesto una unión indisoluble entre capital industrial y capital financiero. Esta unión concentra «…en sus manos el control de miles de millones que constituyen la mayor parte del capital y de las rentas de países enteros…».

El desarrollo industrial y la idea de progreso que trajo aparejada la denominada revolución industrial fue diseñada sobre la explotación de los trabajadores o de los asalariados y a través del excedente acumulado a través de siglos de sistemas coloniales, en ambos casos supone claramente, la explotación.

Ahora bien, este marco definido por Lenin, que no pierde en si mismo actualidad en los sustancial se va volviendo mas complejo en la medida que el capital o el sistema capitalista busca salidas a sus distintas crisis. Crisis que si bien para algunos teóricos marxistas eran terminales, la historia – por lo menos hasta el momento – nos ha demostrado su capacidad para reconvertirse.

Las transformaciones del capitalismo van desde el capital industrial competitivo al capital monopolista e imperialista, al capital industrial financiero, al predominio – no excluyente del capital industrial – del capital financiero.

Estas modificaciones en el tiempo se materializan en distintas formas, métodos e instituciones que complejizan la dependencia, la colonialidad (neocolonialidad) y semicolonialidad.

Es así que en estos aspectos podemos mencionar la denominada División Internacional del Trabajo con la cual, en definitiva el mundo se dividirá en países productores de manufacturas y países proveedores de materias. Lo que en cierta medida y a modo de paralelo, reproduciría a nivel internacional la lógica capital – trabajo, donde el capital serian los países industrializados (manufactureros) y el trabajo estaría representado por los países proveedores de materias, donde la relación entre unos y otros es una relación desigual y se explica en una «relación de dependencia».

Por otra parte esa complejidad se traduce también, en que la dependencia en algunos casos se efectiviza a través de organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y sin dejar de lado la banca privada de los denominados países centrales.

Esta dependencia del capital financiero, en principio no es neutra, puesto que por un lado quienes tienen la toma de decisión en tales organismos, son precisamente, los países centrales y ante la toma de «créditos» hay una intervención directa en la política local estableciendo claras lineas de acción política y económica que debe seguir el país deudor.

Estas políticas se traducen en una receta única consistente en la apertura de los «mercados», la liberalizacion del tipo de cambio, la privatizacion de bienes y servicios en manos del Estado, así como de actividades productivas indispensables, la apertura de las importaciones, las rebajas arancelarias a las importaciones, cuando no la supresión de esta en base a la «reciprocidad», el privilegio sobre las «inversiones» de capital extranjero.

Esta claro que ello tiende a crear una evidente dependencia del capital extranjero, con la consecuencia del traslado de excedentes de la periferia al centro. La misma es una modalidad un tanto mas sofisticada del imperialismo basada en la dependencia.

Esta modalidad, no implica que las categoría de colonia o semi colonia no sigan vigente, o que la intervención imperialista directa no subsista.
Ejemplo de ello es la invasión a Irak por parte de los EE.UU, entre otros o por intermedio de operaciones subrepticias, financiando oposiciones desde el punto de vista económico y/o económico militar, por dentro o por fuera del sistema democrático formal, ya sea promoviendo golpes de estado tradicionales, guerras civiles y/o los denominados golpes blandos con salida, aparentemente, «democrática».

Ello implica que el imperialismo en la etapa contemporánea tiene múltiples caras y métodos para llevar a cabo la acumulación y concentración del capital en pos de los países centrales, en detrimento de la periferia consolidando la dependencia.

 

La Globalizacion

Podemos definir a la globalizacion como un proceso económico, tecnológico, social y cultural a escala planetaria que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo, uniendo sus mercados, sociedades y culturas a través de transformaciones sociales, económicas y políticas, cuyas principales características son: Apertura de los mercados nacionales; Fusiones entre empresas Multinacionales (concentración del capital agudizando su carácter monopólico a escala planetaria); Eliminación de Empresas Publicas (privatizaciones); Desregulación financiera internacional; Tendencia a la implantación definitiva de la sociedad de consumo; diversificación en términos tecnológicos de los medios de comunicación y concentración de los mismos en términos funcionales con raíces en el capital financiero, de servicios e industrial conformando un complejo ideológico de raigambre liberal, monopolizando el imperio de la información.

En tales términos y parafraseando a Lenin, diríamos que la globalizacion es la fase superior del imperialismo, puesto que alcanza una masividad tan importante que supera los limites de este, dando paso a una cultura de características liberales en cuanto a la exacervacion del individualismo, la falta de interés en la política, la ponderación del consumo, el auge desmedido del capital financiero como instrumento de acumulación de capital en detrimento del capital industrial; aumento de desequilibrios económicos sociales y territoriales, lo que profundiza – sobre todo en este ultimo ítem, la dependencia de los países de la periferia hacia los países centrales.

La denominada revolución tecnológica, parte integrante de este proceso de globalizacion, no solo aporta elementos de ¿progreso?, sino que también se transforma en un arma de dominación. Ello queda demostrado en los «adelantos» armamentísticos; en la robotizacion de elementos espías y en clave mas sofisticada los aparatos de información.

Si el imperialismo tendía a la imposición de un capitalismo dependiente para la consagración del sistema en el capital monopólico manejado por las grandes potencias, la globalizacion es la consolidación del capitalismo a nivel mundial, sin contrapartida.

La experiencias socialistas solamente subsisten en Cuba, Vietnam, Corea del Norte, todas con distintas características y a modo de excepción.
La globalizacion impone un discurso hegemonico basado en que el único sistema posible es el capitalista en donde la politica se encuentra subordinada a la economía.

Ese visión única no desfallece a pesar de ciertas inconsistencias del sistema, pero que abonan cada vez mas el avance de la economía sobre la política.

El avance del capital financiero parasitario en donde el dinero es productor de dinero, resquebraja los cimientos del capitalismo industrial, por lo que en determinados momentos existe una pugna entre ambos.

A veces esta alianza (capital industrial y capital financiero) se rompe y el capital financiero cobra supremacía por sobre el capital industrial y por sobre la política, esto se ha puesto de manifiesto en la ultima crisis europea en la cual ese capital financiero se ha puesto por sobre encima de las conducciones políticas de los estados centrales de Europa y, que ha afectado en menor medida a los Estados Unidos.

Una de las soluciones que encontró la potencia norteamericana, para palear la crisis ha sido su carrera armamentística y la emisión indiscriminada de su moneda original, ninguna de ellas soluciones liberales por cierto, en lo interno.

La carrera armamentista lo encumbra como país imperialista y como adalid de la globalizacion por la fuerza, cuya consecuencia en la estructura laboral interna es la creación de puestos de trabajo, desarrollados al calor de la muerte imperial. Como toda fase de dominación la globalizacion crea causas objetivas para contraponerse.

Esa estructura de dominación, donde el discurso único impregna la cultura de los países en un determinismo «imposible» de superar en su estadio capitalista liberal y capitalista liberal dependiente, encuentra su pata intelectual en los medios de comunicación de unidireccionalidad ideológica creadores de «sentido común». Lo que para Jauretche seria la gran zoncera cultural.

Ello esconde o trata de esconder la irresponsabilidad y a veces irracionalidad de las empresas multinacionales; los aumentos de los desequilibrios económicos, sociales y territoriales; las imposibilidades homogéneas de desarrollo humano y el aumento de la pobreza; desequilibrios laborales, desocupación, flexibilizacion y precariedad laboral.

Estos problemas que en cierta medida están maximizados en el proceso de globalizacion, son inherentes al sistema capitalista.
¿Ante esta perspectiva existe alguna solución? ¿el antimperialismo se encuentra perimido?

 

La Política

Como hemos ya manifestado una de las claves del «triunfo» del capitalismo a nivel mundial es haber instaurado el razonamiento que la política debe estar subordinada a la economía y, mas precisamente, al capital concentrado.

Este ha sido un gran triunfo social, político y cultural, el que impone en el imaginario colectivo ese determinismo capitalista asociado al fin de las ideologías.

O sea, encarama a los dueños del capital, no importa ya si industrial o financiero o ambos entrelazados por sobre aquellos que solo detentan la fuerza de trabajo y estira la brecha dependiente con el capital internacional.

Las notas fundamentales del imperialismo en cuanto a estructura político, social y económica se encuentran vigentes. En el concierto de las naciones vamos a encontrar países dependientes, colonias y semicolonias. Ello implica que aquella consigna que aparece como añeja, se encuentra aun presente. Liberación o Dependencia sigue formando parte de la agenda de la matriz de pensamiento nacional y popular y en ciertos sectores de matriz de pensamiento marxista, con ciertas diferencias.

La existencia de estas matrices de pensamiento, nos ponen en el lugar de romper con la «zoncera» de que las ideologías han muerto. Por otro lado ambas matrices, con matices, recuperan la idea de que la política debe estar adelante de la economía, la política debe conducir el camino económico. Ambas matrices tienen raíces combativas contra el capitalismo, así como ambas tienen un contenido antimperialista. Para la matriz de pensamiento nacional y popular donde vamos a encontrar nacionalismos y antimperialismos mas radicalizados y mas atenuados, se componen de movimientos nacionales con una amplia base obrera, pero pluriclasista. La lucha contra el imperialismo forma parte de encontrar la verdadera independencia política y económica, en clave nacional.

Forma parte de un programa antimperialista la nacionalización de los depósitos, la nacionalización de las áreas y actividades estratégicas como la energía, el agua, las telecomunicaciones, una reforma agraria, la distribución equitativa de la riqueza y una profunda intervención estatal protectora de los estamentos mas humildes de la población.

Si bien es cierto que esta es una visión distinta de la alternativa liberal conservadora, no es menos cierto que en principio esta es una solución, con todas esas reformas que se mantiene dentro del sistema capitalista.

Sin perjuicio de ello, esto no implica tampoco un determinismo de la matriz, sino que a veces, por el contexto en que se desarrolla la política antimperialista puede derivar en una solución de tipo marxista – socialista, como lo fue el proceso cubano o el vietnamita, que comenzaron como guerras de liberación y terminaron en procesos socialistas o comunistas.

Las actual coyuntura y las impiadosas condiciones que impuso el neoliberalismo en América Latina en las ultimas tres décadas, derivaron en distintos procesos nacionales y populares de mayor o menor intensidad.

Asi el Chavismo en Venezuela, La incursión de Rafael Correa en Ecuador, El dominio del PT en Brasil, La aparición «originaria» de Evo Morales en Bolivia, El Frente Amplio en Uruguay y El Kirchnerismo como cabeza del peronismo en la Argentina, dan un panorama sobre las aplicaciones de distintas políticas nacionales en clave de soberanía política y económica.

Así podemos destacar distintas nacionalizaciones realizadas en Venezuela como por ejemplo la del Banco de Santander, las estatizacion de los fondos de jubilaciones y pensiones en la Argentina, volviendo el sistema de seguridad social al Estado, acciones de este tipo llevadas a cabo por Evo Morales que quizá es la expresión mas radicalizada de estos movimientos, conjuntamente, con el venezolano. Siendo la brasilera, la uruguaya y la Argentina versiones un poco mas atenuadas.

Pero en este derrotero es dable destacar que existe una grieta por donde se pueden filtrar alternativas de origen nacional y popular, que combatan la dependencia, el imperialismo y que demuestran, claramente, que no existe un determinismo capitalista donde existen países que alimentan a otros.

Estos procesos tienen la limitación que están expuestos a la democracia burguesa y al aparato cultural y comunicacional del capitalismo globalizante, estigmatizando las acciones de gobierno que llevan estos Estados en dirección de una matriz de pensamiento nacional y popular que pretende llevar a cabo, lo que podríamos denominar, una profundización de la democracia formal para ir a una democracia sustantiva.
Quien suscribe la presente entiende que para lograr esa democracia sustantiva la matriz de pensamiento nacional y popular debe instaurarse de forma hegemonica y en el camino del socialismo nacional.

Todo ello demuestra que existen alternativas al capitalismo, que no hay un determinismo capitalista fatal y que, con todas las contras y contradicciones otra sociedad es posible.

Carlos Marín es abogado, docente, asesor sindical y especialista en Derecho Sindical. Desde 2011 es columnista de la sección sindical en el programa 7.0 que se emite por Radio Cooperativa. Además es autor del blog «Política y Sindicalismo»

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