Histórica movilización docente en Tucumán

Por la corresponsalía de IB24 desde Tucumán.
Muchas cosas pasaron y pasan en Tucumán que no se pueden negar en el marco de la negociación que el gobierno lleva adelante con los Sindicatos.
La punta del hilo de esta historia se remonta al inicio del año cuando en los primeros días de enero, el gobernador Juan Manzur, antes de iniciar sus vacaciones, firmó un decreto por el cual daba marcha atrás con el pago del último tramo de la “cláusula gatillo”, lo que representaba el pago de un porcentaje cercano al 15% del salario que perciben los estatales.
Eso genero un rechazo en todos los ámbitos de la administración pública que llevaron movilizaciones y cortes de rutas en distintos puntos de la provincia norteña. Al regreso de sus vacaciones el primer mandatario provincial reiteró la decisión de no pagar, dejando poco o nada de espacio al diálogo con los representantes gremiales.
La cercanía del inicio del ciclo lectivo y los anuncios desde los gremios integrantes del Frente Gremial Docente (ATEP-APEM-AMET) de no iniciar el ciclo lectivo sino había un arreglo de lo adeudado en 2019, ni siquiera podía hacer pensar al Poder Ejecutivo local en hablar de paritarias 2020.
Es entonces que en la última semana de febrero el gobierno convoca al dialogo a los gremios, quienes rechazan las propuestas económicas planteadas por considerarlas insuficiente.
Así llega el fin de semana, y antes de su discurso en la apertura de un nuevo periodo legislativo, el gobernador decide pagar la cláusula gatillo, pero como suma no remunerativa y sin mayores detalles de cómo sería el pago, además conociendo el rechazo gremial dicta la conciliación obligatoria, asegurándose así el inicio formal del ciclo lectivo y tirando por tierra la convocatoria a un paro de 48 Hs, dispuesto por los gremios.
La gota que rebalsó el vaso de los docentes “autoconvocados” de la provincia fue que los gremios encargados de llevar adelante la negociación, rápidamente acataron la conciliación, temerosos de sanciones económicas y hasta la pérdida de la personería gremial.
Eso hizo que las bases se movilizaran desoyendo a sus representantes y por miles acudieran al principal paseo público de la provincia, plaza Independencia, a rechazar la medida gubernamental y la decisión gremial.
En su mayoría las escuelas y colegios abrieron sus puertas, pero no dictaron clases, sumándose así al pedido de la bases de concretar un paro de 48 horas.
El desatino de los gremios de no escuchar a sus bases, sumado al mensaje del ministro de educación, Juan Pablo Lichtmajer, que salió a aclarar “que docente que no trabaja, no cobra”, convirtió al microcentro capitalino, en un caos, donde por miles los educadores bajo el lema “docente luchando, también está enseñando”, hicieron sentir su malestar.
Si bien el gobierno siente que con la conciliación obligatoria gano 15 días para negociar con los gremios integrantes del Frente Gremial Docente, la presión de una marcha multitudinaria, deberá hacer pensar a quienes se sienten en la mesa negociación, que hay una importante masa de educadores que buscan se cumplan con lo que se prometió en 2019 y a sus “representados” que no se puede acordar con el gobierno, sin un consenso total de la población educativa.
Pero la historia aún no termina, ya que de haber acuerdo por la “cláusula gatillo”, aún resta la discusión de las paritarias 2020.





