Francisco un papa cercano

Por Diego Molinas
Hay diferentes elementos qué hacen que podamos decir qué Francisco es un Papa cercano, es argentino, le gusta el fútbol, toma mate y otros tantos rasgos culturales de nuestra identidad nacional, sin embargo, lo que más lo arrima a nosotros es su profundo conocimiento de la realidad social de nuestra patria, de sus periferias, sus pasiones y sus dolores.
El pasado domingo de pascuas, fecha muy especial para los cristianos y gran parte de los sectores populares de nuestro país, se hizo pública una carta que el pontífice dirigió a los movimientos sociales, en la cual con calidez y proximidad reafirmo su admiración por el trabajo que cotidianamente realizan las diferentes organizaciones en los diferentes territorios.
“Ustedes son para mí, como les dije en nuestros encuentros, verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos”
La poesía tiene la magia de nombrar la realidad desde la belleza, permitiéndonos tramitar desde la palabra dolores y alegrías, desafiando lo estático, lo quieto, lo pre establecido para darle más vida la vida. En esta carta el papa tiene mucho de poeta y nos permiten mirar una perspectiva muchas veces negada de la militancia social y barrial.
En el trajín de lo cotidiano, los emergentes del barrio y lo terrible de la injusticia es muy difícil poder hacer un alto en la huella para caer en la cuenta que la militancia es poesía, para ver poemas en las manos tiznadas de hombres y mujeres que a diario solidariamente tienen la capacidad de intervenir en la realidad, de modificarla; de embellecer vida y al decir de Peteco Carabajal hacer “que lo cotidiano se vuelva mágico”
A estas mujeres y hombres se refiere el obispo de Roma cuando habla de “poetas sociales”, nombrando belleza donde muchos aun pretenden sembrar exclusión, aumentando precios y echando trabajadores.
En otro tramo de la epístola papal el autor hace referencia a las asimetrías que genera el poder económico y sus privilegios
“Muchas veces mastican bronca e impotencia al ver las desigualdades que persisten incluso en momentos donde se acaban todas las excusas para sostener privilegios”.
En estos tiempos de corona virus algunos parecen no poder dejar de lado sus privilegios y en sus ganas de ir a hacer surff o irse a disfrutar de la casa de campo en el sur desafían el sentido de lo colectivo y ponen en riesgo a otros, a todos. Mientras tanto en los barrios donde la cuarentena hizo crecer el hambre, suena cada vez más fuerte eso de“tu casa es tu barrio”, no solo como un criterio de movilidad sino también como un sentido comunitario de pertenencia y cuidado de la vida.
“Espero que este momento de peligro nos saque del piloto automático, sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro”
El coronavirus va a pasar, nos quedaran aprendizajes y dolores o como dice Silvio Rodríguez “estrellas y cicatrices”, esta carta del papa es una estrella que nos orienta en medio de lo que a veces sentimos como un naufragio, y nos lleva a mirar más de cerca a los que el nombra como “los invisivilizados” , esos y esas que saben mucho de cicatrices y cotidianamente desde su militancia hacen andar la rueda de la historia enseñándonos que la solidaridad es el rumbo seguro.





