¿Es posible ajustar sin desemplear?

Por Norberto Colominas
Los planes de ajuste tienen un sentido radicalmente opuesto al desarrollo, ya que suponen frenar el consumo, ralentizar la demanda, “enfriar” la economía, y de paso volver a endeudar al país. Nada de esto se puede hacer sin disminuir el nivel de actividad de las empresas nacionales y extranjeras que actúan en la Argentina. En otras palabras, sin producir desempleo.
Aunque es una verdad de Perogrullo, ninguno de los líderes políticos de la oposición se hace cargo de ella, ni la asume como propuesta ni la levanta como bandera. Y no lo hacen por la sencilla razón de que eso sería “piantavotos”. Piantavotos mal. Por eso los arrebatos ajustistas fueron frenados por los asesores de los candidatos, ya que no resultan ni un poquito populares.
Ya el rosarino Binner había ido demasiado lejos con su declaración a favor del libre mercado, propia de un liberal consumado pero impropio de un socialista. Ya el cordobés Ernesto Sanz había empezado a difundir su debilidad por la derogación compulsiva.
Pero Lilita Carrió confronta a sus socios de UNEN con una pregunta decisiva: ¿Ustedes solamente quieren voltear al kirchnerismo o pretenden –como yo– desalojar al peronismo del poder? Porque para lo primero quizá podamos ir a las elecciones de 2015 divididos y luego ganar en segunda vuelta. Pero lo segundo sólo se puede lograr uniendo a toda la oposición. Es evidente que ella, desde el fondo de su gorilismo, quiere lo segundo; de ahí su acercamiento al PRO.
Dios los cría y el ajuste los amontona.





