Entonces, ¿Massa es peronista?

«Vamos a volver» es la consigna que se oye con fuerza casi desgarradora en las nutridas marchas, que vienen desarrollándose cada día y en diversos puntos del país en rechazo a las políticas de Macri.
Las redes sociales se han convertido en la caja que hace resonar esas voces de manera estridente, por veces conmovedora; también algunas radios sirven hoy como lugar de encuentro y han llevado a esas emisoras a lugares destacadísimos en las mediciones de audiencia.
Pero allí se agrupan los militantes y simpatizantes del gobierno que dejara el poder en diciembre pasado, sin contacto alguno con los dirigentes políticos, de quienes esperan señales que los alienten a seguir soñando que, efectivamente, «vamos a volver»; más la realidad política no da señales alentadoras para esos sectores que sueñan con volver a instaurar el Proyecto Nacional.
La cosa pasa por otros costados. Allí sí vemos claras señales día a día, y todo apunta a Sergio Tomás Massa, ese personaje devenido en peronista desde las huestes de la Ucede adicta al menemismo en los años noventa, cuando el riojano enamoraba a los sectores de la derecha que hoy, casi con la mayoría de los mismos protagonistas, gobiernan los destinos de la patria.
En la cumbre de Davos, Macri, sin ponerse colorado, presentó a Massa como el futuro presidente del Partido Justicialista. A modo de devolución de gentilezas, el Frente Renovador viene, de manera disciplinada, votando cada una de las iniciativas de Cambiemos en las diferentes legislaturas, junto con los sectores escindidos del Frente para la Victoria. Claro que ante los medios se plantan como opositores a Macri, ocultando que co-gobiernan la provincia de Buenos Aires y ocupan muchos cargos en el gobierno central.
Desde el debate presidencial en adelante, la característica sobresaliente de la política de Cambiemos es la mentira, el engaño permanente, el ocultamiento y el cinismo mayúsculo, con funcionarios procesados, un presidente qu, esegún la propia Oficina Anticorrupción acaba de confirmar, es parte de la empresa off shore que sistemáticamente ha negado.
Massa sigue el mismo camino y libreto, hasta pareciera que Durán Barba los ha guionado a ambos por igual.
El latiguillo «hay que armar con todos, incluido Massa para ganarle a Macri en 2017», se parece más a una excusa que a una necesidad real del armado opositor
En estos días lo vemos pasearse, en una suerte de rally mediático por todos los canales de televisión, aún en los programas que uno supone no le serían demasiado “amables”; allí, de manera sorprendente. no se ha usado el recurso más elemental del periodismo: la repregunta. ¿Nadie quiere incomodarlo acaso?.
Sergio Massa no es peronista. Massa es un liberal como Macri, y el peronismo no es liberal por concepción y por historia. Massa arma a partir de un evidente poder económico, pues de otra manera no hay explicación posible a las alianzas y apoyos que está cosechando.
El latiguillo «hay que armar con todos, incluido Massa para ganarle a Macri en 2017», se parece más a una excusa que a una necesidad real del armado opositor, ya que el peronismo, en todas sus variantes, cuenta con hombres y nombres más que de peso, para lograr dicho armado con posibilidades ciertas de triunfo, máxime teniendo en cuenta los desastres que está llevando adelante Macri y sus secuaces empresariales y que se ve de manera palmaria cuando no pueden presentarse en actos públicos libremente, sin ser blanco de los más variados insultos y demostraciones de repudio.
Massa habla y no dice, hace y oculta, arregla y miente, vota leyes contra el pueblo, pero sale en los medios a decir que están mal dichas leyes. Y todo esto porque también él cuenta con el gran paraguas mediático que le brinda el macrismo y Magnetto.
Entonces, ¿qué queda para los que se emocionan cuando claman que vamos a volver?
Al parecer estaremos asistiendo a los que tantos “leales” vienen declamando: el kirchnerismo deberá armarse sólo desde abajo, con el único apoyo de los que sostienen, a pesar de los atropellos de la derecha sobre el peronismo, que el sueño de volver al país para todos aún es posible.





