En el escándalo de la FIFA no podían faltar los buitres

Escribe Alejandro C. Tarruella, especial para Infobaires24
A fines de enero de este año, ll litigio de Caesars Entertainment con los fondos buitre amenazaba la vida de Atlantic City, como si Burt Lancaster y Susan Saradón, que protagonizaron el mítico film de Louis Malle, “Atlantic City”, regresaran a la ciudad y pronto tuvieran que vérselas con Paul Singer. Ahora, sin Burt, Apollo Global Management buscaba dividir la empresa de juego en dos unidades, para salvar a una. Una, creían que quedaría fuera de las garras de los buitres pero la ciudad, como ocurrió con Lancaster y Sarandon, no sería nunca más la misma. Los fondos Elliott Management y Appaloosa podrían herir la vida turística de esa ciudad y quebrar empresas locales. Esos fondos, llegaron ahora al caso FIFA.
Las autoridades de la justicia de Estados Unidos, entidades financieras europeas, bajo la mirada de los que combaten la usura internacional y la corrupción, no están dispuestos a que el fútbol siga siendo una fiesta de especuladores financieros, que han convertido al deporte en un campo de operaciones sucias. Hace poco, la FIFA había iniciado, al menos era un gesto, lo que significaba el comienzo del fin de los operadores financieros que intervenían en la compra venta de jugadores, una suerte de venta de humo. No fue mucho más que eso.
A todo esto, Diego Armando Maradona dio en abril pasado, su apoyo público al príncipe Jordania, Al Bin Al Hussein para que sea el nuevo titular de la FIFA y, de paso, sacudió al suizo Blatter. «Se murió el operador, ahora no sé quién le está juntando votos», bromeó aludiendo a Julio Grondona, vicepresidente de la FIFA, mano derecha de Blatter y entonces hombre fuerte del fútbol argentino. Da la impresión de que Diego podría haber conocido algunos de los pasos que tomaría la iniciativa internacional y que iría por las cabezas de varios de los jeques del fútbol, luego de que amañaran dos campeonatos mundiales al hilo, transformándolos en una oportunidad para la caja maffiosa de la entidad.
Por su parte, el abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten fue a la Justicia argentina en 2010 y denunció que se habían pagado millonarias coimas en la elección de Qatar como organizador del Mundial 2022. Acusó al entonces presidente de la AFA, Julio Grondona, y la justicia miró para otro lado. Se asegura hoy, que parte de las pruebas que tiene la justicia norteamericana, son aportes de Kalbermatten. Por lo visto, lo que se avecinaba era grande.
Ahora, para la Fiscal General de Estados Unidos, Loretta E. Lynch, que asumió el cargo en abril, los siete pájaros ahora presos, tienen mucho que contar sobre la corrupción en la FIFA. Acusa al uruguayo Eugenio Figueredo, vicepresidente del comité ejecutivo y hasta hace poco jefe de la Asociación de Fútbol en Sudamérica (Conmebol), el paraguayo Nicolás Leoz, ex presidente de Conmebol, el brasileño José María Marín, ex presidente de la Confederación local,Jack Warner, de Tirinidad TobagoyJeffrey Webb de las islas Cayman. La fiscal pidió también, la captura de Alejandro y Hugo Burzaco, de Torneos y Competencias, y Mariano Jinkis, deFutPlay.
Todo contra los buitres
No es lejana a todo esto, la ofensiva internacional que viene encarando Argentina, con decisión política de su presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, contra los fondos buitres. El tratamiento en Naciones Unidas de una nueva normativa que regule el tratamiento de las deudas soberanas, el apoyo incluso de Inglaterra en ese camino, y la apertura del secreto sobre cuentas ilegales de empresarios y empresas argentinos en Suiza, justamente Suiza, va en un mismo sentido que la acción internacional que hoy cuestiona al sistema futbolístico mundial.
La aparición de Jorge Anzorreguy, como defensor de los dos dirigentes argentinos no hace sino retrotraer las imágenes hacia los años de oro del neoliberalismo y da razón a la apuesta oficial. Por lo pronto, el juez Marcelo Martínez de Giorgi, rechazó el pedido de eximición de prisión que presentó Anzorreguy. Nadie se alista en un equipo que no es el de sus convicciones o, como en este caso, de sus intereses.
No es para menos, si The New York Times ha revelado que la operación, que se produjo para extraditar a los sospechosos a Estados Unidos por cargos federales de corrupción, va a fondo. Blatter ahora busca posponer su reelección, y Michel Platini, le ha pedido que renuncie, sin tener eco en el suizo, que quiere aferrarse a los barrotes que sostienen al edificio de la FIFA.
Es bueno recordar que los cargos contra los dirigentes detenidos, incluyen fraude electrónico, crimen organizado, blanqueo de capitales, adjudicaciones de sedes para la Copa Mundial, acuerdos de marketing y derechos de explotación televisiva. Y se señala que autoridades de la FIFA, realizaban las prácticas en secreto.
La vinculación del fútbol con fondos buitres, aparece al momento en que Jeffrey Webb, presidente de la asociación de fútbol de las Islas Caimán (paraíso fiscal), vicepresidente de FIFA y presidente de la Concacaf, detenido en Suiza junto a los 13 dirigentes, trató de inmediato su situación con abogados del estudio de David Rivkin, de Nueva York. El profesional, de alto costo en el mercado local, especialista en casos de lavado de dinero y blanqueo de capitales, es el representante legal del magnate Kenneth Dart, propietario del fondo buitre ML Dart Limited. Dart fue el primero en comprar deuda argentina en noviembre y diciembre de 2001 y Rivkin es el abogado que atiende sus intereses. Dart y Web tienen en común que son vecinos en las Islas Caimán, donde el primero tiene registrado su fondo de inversión.
Es decir que fondos buitres y escándalo de FIFA son hecho comunes y responden a la corporación internacional de la usura financiera. De ahí, que Argentina, donde hay tres personajes buscados por la causa, vuelve a estar en el centro de escena internacional. Y una vez más, el gobierno acierta en su rechazo a la acción de los fondos buitres y realiza un esfuerzo internacional, que va dando sus frutos.
En estas últimas horas, se reveló que hasta en Los Simpson se había anticipado el escándalo de la FIFA. Los dibujos amarillos de Springfield lo hicieron cuando en un capítulo, un dirigente de la FIFA le ofrecía a Homero presidir el ente regulador del fútbol. Homero aceptaba la propuesta en momentos en que el vicepresidente ejecutivo de FIFA, en la ficción, caía preso por corrupción. Era lo que faltaba, aunque Blatter, que no cree en episodios cómicos, se encerró en una imagen lejana, la suya propia, con la que pretende alejarse de un imposible. Hay instantes en la vida de un hombre, en los que la única fuga posible es hacia adentro. Para el país, en cambio, es una demostración cabal de que está en el camino correcto.





