Opinión

El último manotazo de Malena

 

 

 

Escribe Ignacio Campos, director de InfoBaires24

 

Malena no canta

 

   No fue Sergio Massa sino su esposa, Malena Galmarini, a quien le tocó ahora salir a la calle a pedir clemencia a otras fracciones opositoras para que armen una presunta unidad. Sin embargo, hay que tomar en cuenta lo que anuncia Malena cuando clama desgarrada, que se amontonen: “el kirchnerismo está cada vez más cerca de ganar en primera vuelta”. Es decir que no hay principios, ni ideas, es únicamente a partir del kirchnerismo, de Cristina, de De Vido, de Recalde, de Scioli, de Domínguez o Aníbal o Randazzo, desde donde pide la juntada. A todo esto, Macri, de paseo por Entre Ríos para apoyar a Alfredo de Angeli para que juegue un rato a imaginarse gobernador, dijo al menos dos cosas. El PRO es “un partido nuevo” y a partir de ahí, según el Manual del Alumno Bonaerense amarillo macrista de Durán Barba, descartó acuerdos con Sergio y Malena. Los ladridos se escuchan hasta en la Patagonia y en el fondo se preguntan si es cierto que piden lo que exponen.

   En una radio, una vez que se decidió que salga a hablar, Malena dijo que “Desde nuestro espacio planteamos que la oposición debe unirse para que se termine el kirchnerismo representado por Scioli. Pero juntos no significa amontonados o todos mezclados. Significa que hay dos proyectos, ambos de oposición. Queremos que los argentinos sean quienes elijan cuál de esos proyectos es mejor”. Y sigue: “Hoy la oposición tiene dos proyectos. Para ganarle al kirchnerismo, la gente tiene que elegir cuál es el mejor”, reflexionó la señora de Massa, y cuestionó de inmediato a Mauricio Macri por no sumarse a una gran primaria opositora para elegir el candidato a presidente, una salida elegante para Sergio porque, como va a perder, es mejor que lo haga en una interna de fuerzas políticas y no en las paso como fracción propia. Así, Malena nos dice sin decirlo, que Massa no puede. Su táctica consiste ahora, en reclamar “ser parte” del colectivo que eventualmente triunfe, si la oposición se une y el imaginario que sustentan se produce, estar en un presunto juego de ganadores. ¿Será así?

   Hay que contar con que las fuerzas políticas de la oposición, han tenido y aguardan inversiones privadas corporativas para la elección y para guardar algo en caja. Si Massa viene en caída y huyen los fantasmas que pasaban de un lado a otro con la fragilidad de los irresponsables, es posible imaginar que el flujo de caja, estridente al principio, ya no mueva el amperímetro. Para seguir en carrera entonces, hay que meterse en la ola más grande y seguir desgastando, si se puede, al gobierno. Ella plantea, por boca de Sergio y tal vez su mamá (que a la hora de unir a la oposición echó a Gustavo Posse hacia el PRO, luego de apabullarlo con operaciones en San Isidro) que tienen ante sí a un panorama angustiante con la posibilidad de que el kirchnerismo gane en primera vuelta la elección presidencial de octubre. Ese anuncio lo hizo días atrás, Roberto Lavagna porque, vaya contradicción, cree en las posibilidades del kirchnerismo. Eso explicaría que anhele “una gran interna opositora”, mientras insiste en que no bajará su candidatura presidencial. Analistas massistas sostienen que si no se alcanza el acuerdo con Mauricio “pagará el costo político de privilegiar sus aspiraciones personales y favorecer al oficialismo”. Otro dato: toda afirmación que se realiza desde el entrevero massista, se referencia en el kirchnerismo. Hay que unirse contra el kirchnerismo. Si no se unen, favorecen al kirchnerismo. Si no hay interna, el kirchnerismo va a ganar las presidenciales en primera vuelta. Es decir, que desde un discurso con una sola referencia, a lo sumo dos, para alcanzar a ser binarios, pretenden abarcar el escenario de un cambio político.

   Este es un modo de explicar por qué sale Malena a galopar la arena política. Creen que es sensible, aunque su expresión es de una dura que a veces sonríe. Sin embargo, lo que vale para los comunicólogos, es que es la esposa que lucha junto a su compañero. Hoy ya no es suficiente, porque llega a los propios, nada más. Y por lo visto, Massa busca meterse en otros campos para convencer “al otro” al que no llega. Es una organizadora con orden, como lo demostró en Vélez, donde estuvo a cargo de la ceremonia imaginada desde la publicidad.

   “Sergio es el candidato más incómodo para el poder porque no responde a ningún interés y el único compromiso que tiene es con la gente. Los otros candidatos vienen del mundo empresarial, tienen muchos intereses cruzados”, dijo en estos días Malena. Sostienen los hombres que analizan los números de la elección, que se pretende colocarlo como lejano al “círculo rojo” y mientras le piden a Macri que abra la puerta, lo critican como perteneciente al mundo de los hombres de negocios. Es paradójico o tal vez, la intención finalmente, no sea unirse, sino presentarse como los que quieren unir y no los dejan. De ser así, hay un pensamiento infantil que los ronda: creen que pueden crecer amenazando con lo que no están dispuestos a hacer y no apuestan ya a desgastar al kirchnerismo, que para ellos gana en primera vuelta, sino a Macri. Por lo tanto, estamos otra vez ante una estrategia para quien huye. Se dé cuenta o no, lo sepan o no lo sepan. Por eso mismo, juegan a Roberto Lavagna sobre la base de considerar que es creíble. No es descabellado, pero desnuda una falencia evidente, ninguno de ellos tienen votos al menos suficientes para hacer girar el tablero, aunque pueden, sería ese el objetivo, reposicionarse en la ilusión de los otros. Y así convencer al “pagador”.

   Y a no confundirse, los eventuales acuerdos del Frente Renovador con el PRO en provincias, son asuntos estrictamente locales sin incidencia en la Nación. El PRO siguiendo a Durán Barba, cree que diferenciar a Macri es parte de su capacidad de seducción. Y creen que la seducción es de ellos hacia afuera, no de Malena hacia adentro. María Eugenia Vidal, que aspira a la gobernación bonaerense desechó acuerdos con De Narváez, que pide pista en ese campo y ya se dirime quien acompañará a Macri en la fórmula presidencial, y será un PRO. De manera que lo que agita Massa es poco menos que espejitos de colores en la idea de que pueden salir a escamotear votos. En el fondo, ellos tampoco creen en lágrimas, ni en gente del PRO integrando sus propias listas. Por eso, alguien del Frente Renovador, un día cansado, se puso a ladrar.

 

 

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