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Edgardo Rovira: Imágenes del pasado

Edgardo Rovira

¿Qué insinúan las imágenes que dejaron la represión ordenada por la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el viernes por la noche? Una tras otra muestran un presente oscuro para todos los argentinos, una afirmación compartida e imposible del que Nunca más, no fue nunca más, apenas fue, un hasta luego. Hoy la Argentina cuenta con presos políticos y una desaparición forzada de persona según causa judicial.

Donde es más claro el papel reaccionario y PROneoliberal de Macri es en la represión. Porque el gobierno de Cambiemos entiende que el proyecto nacional y popular tiene en la movilización social su herramienta fundamental de defensa. Por eso, el macrismo busca desde el aparato del Estado, desmovilizar y desorganizar a la sociedad.

La represión en la marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado se encuadra dentro de la escalada represiva y de persecusión ideológica que comenzó con la asunción de Macri en diciembre de 2015. Hasta la propia desaparición forzada de Santiago y la cobertura mediática de esa noticia demuestran el modelo a utilizar para imponer el ajuste en la Argentina. No sería extraño que en cualquier momento el presidente Macri anuncie la creación por decreto de un “Consejo de Seguridad anti crisis”que permita enfrentar la amenaza “terrorista” que vive la Argentina por parte de la RAM o de algún otro “monstruo” internacional como el ISIS . De esa manera, con ese Consejo, más algún que otro decreto de necesidad y urgencia que amplíe facultades y autonomía a las Fuerzas Armadas, lograr que las mismas vuelvan a estar en la primera línea de represión. Hay un acuerdo total entre el macrismo y las Fuerzas Armadas sobre alcanzar ese objetivo cuanto antes.

El viernes a la noche comprobamos que para el macrismo el “orden y la seguridad”es lo único que importa, sobre todo en esta época de campaña. En su afán de sobreactuar el “control” de la situación claramente operada por los servicios de inteligencia, se dieron oportunos destrozos y enfrentamientos con las fuerzas del orden que justificaron la “cazería” por el microcentro porteño pasada las 20:00 hs. El operativo ejecutado cinematográficamente por cientos de policías de civil de la Ciudad, por fuerzas especiales de choque, guardias de infantería, camiones hidrantes, drones, patrulleros, carros de asalto, nos devuelve a diciembre de 2001 o los primeros meses del gobierno de Duhalde, no al futuro de “alegría” que prometió Macri durante la campaña de 2015. Esas fuerzas de seguridad actuaron más allá de sus órdenes de trabajo, cebados quizás por los rumores y operaciones de días anteriores a la marcha que hablaban de secuestros de miembros de las fuerzas de seguridad por parte “células anarquistas” operando en CABA. Mientras en los medios masivos de comunicación, se comenzó a hablar de “extremistas” y el gobierno Nacional potenció esa retórica desde Casa Rosada y las redes sociales. Hasta se planteó que “estamos en guerra”, una hipótesis que el periodista Leuco reafirmó el domingo por la noche en el canal de noticias TN.

Mientras en los medios masivos de comunicación, se comenzó a hablar de “extremistas” y el gobierno Nacional potenció esa retórica desde Casa Rosada y las redes sociales. Hasta se planteó que “estamos en guerra”, una hipótesis que el periodista Leuco reafirmó el domingo por la noche en el canal de noticias TN

Los blancos de la cazería no fueron aquellos que estaban causando destrozos, fueron periodistas y fotógrafos, circustanciales caminantes, manifestantes que desconcentraban sin ser parte de ningún enfrentamiento. Carmen Verdú, titular de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), “la rerpesión fue una clara acción política ejemplificadora y una clara acción política contra la prensa”. Por su parte, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa) denunció que “la brutal cacería que desplegó la Policía de la Ciudad incluyó graves atentados contra la libertad de prensa”. El CELS señaló que los detenidos estuvieron “incomunicados sin justificación”. A los detenidos se les “imputaron delitos ´intimidación pública´, figura penal que agrava la criminalización: se usa de manera extensiva un tipo penal que no aplica y expone a las personas a mayores penas. La privación de la libertad y los procesos penales posteriores son mensajes que buscan desalentar el ejercicio del derecho a la protesta social”. Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo, denunció una “represión brutal” al término del acto y advirtió “esto nos presagia días por venir que no son nada buenos. El Gobierno se ha propuesto que retrocedamos en todo lo que habíamos avanzado en lo social y en derechos humanos para imponer un nuevo estilo que parecería va a ser con represión”.

La represión no es sólo la acción directa de los organismos policiales y afines, sino el conjunto de medios políticos, económicos, legales y policiales que utiliza este gobierno para desmovilizar y paralizar las luchas del pueblo. Son muestras claras de la represión los allanamientos simultáneos de la Policía a distintos espacios y centros culturales de organizaciones sociales y políticas el jueves pasado en Córdoba. La intención del operativo, según argumentaban las fuerzas de seguridad fue “identificar a los encapuchados que provocaron destrozos” en el centro de Córdoba Capital, durante la 3° Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil. En esos procedimientos se detuvieron a tres personas, y hubo órdenes de detención contra organizadores de la mencionada marcha.

Las organizaciones sociales y políticas que sufrieron el operativo denuncian que “se profundiza la persecución y criminalización de la portesta social en Córdoba” y solicitan urgente la más amplia solidaridad de organizaciones de DDHH, sociales y políticas

El Partido de la Victora, una de las organizaciones allanadas, en un comunicado expresa que “fueron secuestradas banderas y celulares personales de los compañeros presentes, sin aportar información ni exhibir orden alguna emitida por el fiscal que ordenó dichos operativos. Asimismo, desde las distintas organizaciones se ha denunciado la detención de compañeros,  la incautación de pancartas y carteles con el rostro de Santiago Maldonado. Entendemos que estos operativos de persecución y criminalización de los sectores populares, se encuadran en una avanzada represiva impulsada por el Gobierno Nacional de Mauricio Macri”. En el mismo sentido, el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), emitió un comunicado denunciando que “este accionar de la policía deja en claro la decisión del gobierno de avanzar en la persecución política y el amedrentamiento hacia los que luchan … Todas estas medidas se enmarcan en la política represiva que está impulsando el gobierno a nivel nacional para obstaculizar e impedir la movilización”.

Hay que sumar atentados aislados contra militantes de partidos políticos. Uno de esos, el atentado con bomba molotov en el frente de la casa del miembro del PCCE Eusebio Canalis. Según el comunicado de ese partido, “Lejos de ser casual, es parte de un intento del gobierno nacional por generar un clima de violencia y temor en la población”.

El país, después de los múltiples avances en materia de DD.HH. que habíamos vivido entre 2003 y 2015 dieron paso a un retroceso acelerado y peligroso

En todo tiempo y lugar, la represión fue siempre un punto de inflexión, una línea que no se debe cruzar. Macri el viernes cruzó esa línea, y lo hizo para profundizar el modelo extractivo, la dependencia creciente del mercado capitalista global, lo que requiere un reposicionamiento autoritario del Estado y de los modos de gobernar.

Las imágenes que quedaron del viernes, están animadas por el terror del pasado, entre las sombras de las fuerzas de choque y los gases, hay una sospecha que intranquiliza. El país, después de los múltiples avances en materia de DD.HH. que habíamos vivido entre 2003 y 2015 dieron paso a un retroceso acelerado y peligroso. Nada hay de acogedor en las escenas que muestran una Ciudad que durante largas horas perdió todo atisbo de ser parte de un Estado de Derecho. Ni los periodistas, ni los fotógrafos, ni los camarógrafos, ni los gráficos, ni los manifestantes, ni los vecinos, ni los turistas estaban a salvo. Las bestias de las Fuerzas de Seguridad tuvieron permiso de liberar su furia sobre la Av. de Mayo. Si así se comportan en pleno microcentro porteño, ¿cómo se comportaran los resentidos gendarmes en medio de la nada y con orden de reprimir a un grupo de “animales”, según los Comandantes de esa fuerza?

 

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