Crisis en el Gobierno: Caputo amenaza con renunciar

Caputo abre la interna en el gobierno.
Caputo clama en la soledad del arquero frente al penal. No hubo solidaridad con su “logro” de un bono de endeudamiento para el país por cien años. Los funcionarios amigotes y los otros respondieron con el silencio ante el reclamo que surgió de la dirigencia política propia y ajena. Hay un dato central que no tomaron en cuenta ni siquiera los dirigentes políticos de la oposición que cuestionaron la movida en la timba que realizó Caputo: la negociación de endeudamiento por cien años no está comprendida en el endeudamiento que el Congreso autorizó y que es la letra de la Constitución. Es decir, que en el propio mundo del gobierno, de Cambiemos y del PRO, nadie quiere aprobar o defender a un ministro que está violando de hecho la letra de la Constitución. Y ahora Caputo sale a reclamar algo así como un paraguas de protección para que Macri “ordene” que lo apoyen. En tanto, es tan extraña la operación de los cien años que aún hoy no ha salido refrendada en el Boletín Oficial. Como si eso fuera poco, el art. 56 de la Ley de Administración Financiera, prohíbe realizar operaciones de ese carácter que tienen el objetivo de financiar gasto corriente del gobierno. Es ahí donde hacer kapput lo realizado por Caputo.
Los nervios de Caputo son lógicos: el fondo Marathon Asset Management, sabe que Argentina pagará un cupón anual a una tasa del 7,125% anual, lo que representa un pago de 196 millones de dólares al año en los próximos cien años. ¿Cuál será la comisión a cobrar por los entregadores si es que esta existe? como se supone. Nadie corre un riesgo semejante ante la justicia si se trata de un especulador de mercado de reconocida marca. Nadie a su vez, en el gobierno, va a defender aquello en lo que no participó. Ese es el drama del ministro.
Hasta ahora, cada vez que el ministro de Finanzas, socio y amigo del Presidente, había recibido solo elogios cada vez que apretaba la soga al cuello de su país y su gente. Los acuerdos internacionales suelen devengar en muchas ocasiones, ¡si lo sabrá Gustavo Arribas!, comisiones “por izquierda” y eso al parecer ocurrió en una medida muy alta, en el caso de los “arreglos” con los buitres. Recuérdese (Sturzenegger podría dar fe de ello) que en el megacanje entregado en el gobierno de de la Rúa, se pagaron 200 millones de dólares de “comisiones”. Por supuesto, como en las coimas “de arriba”, la justicia acompañó a la timba. Ahora, en el gobierno y la estructura partidaria, que celebraron sus entregas del país a intereses interminables, no hay nadie que se presente a dar dos centavos por su continuidad. Y eso lo tiene mal y parece que lo está expresando a viva voz una vez que va sumando causa tras causa en la justicia y se tensan sus nervios.
Quintana no cree en discapacidades
Para el gobierno, se inicia un tiempo de internas graves y la que provocó Caputo, le sigue a la que se generó en el gabinete en donde señalan al vicejefe de gabinete, Mario Quintana, (Farmacity, Pegasus, Musimundo, dólares a futuro), como uno de los hombres que impulsó la caída de miles de pensiones a discapacitados, a quien está cuestionando hoy la propia vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti. Era a Quintana a quien respondía Guillermo Badino, funcionario que mandaba a trabajar a los discapacitados para quedarse con sus fondos, autor de la frase: «Una persona con síndrome de Down no es sujeto de derecho de esta pensión, puede trabajar». También influye a Matías Kelly, secretario de Economía Social que tiene manejo sobre los planes Trabajar. Por su parte, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, está reclamando la reposición de esos beneficios lo que no será posible porque, en la estructura del Estado, lo que prevalece hoy es provocar a discapacitados, viudas y necesitados, que serán obligados a volver a realizar los trámites de inscripción. El maravilloso film de Ken Loach, “Yo, Daniel Blake”, expone el estilo utilizado para hostigar a los más necesitados desde el Estado, semejante al que está utilizando el gobierno de Macri. Es en cierto modo, el retorno de la pesadilla kafkiana en los términos del Estado al despojar al ciudadano de nombre, voz, derechos para hacerlo víctima de trámites que lo llevan a los laberintos sin retorno del absurdo. Es la pesadilla que traza el FMI para gobiernos de entrega.
Mercedes Marcó del Pont escribió en La Paco Urondo que el FMI presentó un documento cuya misión “gira en torno al objetivo de reducir el déficit fiscal recurriendo a la fallida receta ortodoxa de bajar impuestos y achicar el gasto público. El informe se detiene especialmente en el análisis del gasto en salarios, subsidios a la energía y en las erogaciones en educación y salud, definiendo un orden de prioridades que involucra el recorte de los planteles de empleo público nacional y provincial, la remoción de los subsidios a la energía y la reducción del gasto en salud”. Qué es lo que hace Macri.
De este modo, hay dos frentes entre tantos en el gobierno, que plantean quiebres en la propia interna. Uno es que presenta Luis Caputo, el hombre de los cien años, el otro, el de las pensiones que apenas está abierto y divide a propios y ajenos. Si es por la historia, Caputo puede estar sereno y recordar aquello que es una verdad sostenida en el tiempo: no hay mal que dure cien años.





