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Con el Fondo, sin aprietes ni pagos de entrega hasta 2026

Escribe Alejandro C. Tarruella

Alejandro C. Tarruella

¿Por qué creer al neoliberalismo?

El acuerdo con el FMI que lograron Martín Guzmán y el gobierno, es justo en las condiciones que tiene el país en la actualidad, dentro de la realidad mundial y las condiciones de entrega a las que sometió al país el gobierno de Mauricio Macri. “En comparación con otros anteriores que la Argentina firmó, este acuerdo no contempla restricciones que posterguen nuestro desarrollo”, explicó Alberto Fernández en apretada síntesis. No es el acuerdo deseado porque no existen desde el momento en que se llega a él en condiciones muy difíciles, sobre la base de la entrega, el saqueo y la fuga del macrismo. Se trata de un tenor que resume una puja, un trámite largo y difícil en el que la Argentina, logró evitar el pago inmediato según las exigencias del Fondo y el ajuste basado en pagos permanentes de sumas imposibles, que es lo que se evitó.

La oposición, el trotskismo que se autodenomina izquierda, ciertas izquierdas de extraños movimientos (como algunos exponentes del Frente Grande), aventuras la “ventajita” o el efecto melancólico que traiga al presente ciertas ilusiones perdidas, juegan a la política en círculos cerrados. El trotskismo de inspiración eurocéntrica siempre guarda sin mostrar, una postura que niega la realidad americana, asediada y menospreciada desde su punto de mira. Lula, desde la América profunda, dijo: “me alegró mucho que el gobierno argentino, bajo el liderazgo de mi amigo Alberto Fernández, lograra negociar un acuerdo sobre la deuda del país que preserva la soberanía y la posibilidad de velar por el desarrollo y la justicia social del pueblo argentino”. ¿Por qué no se expresa desde el puerto esa izquierdita culta y cuestiona con acusaciones al líder brasileño? No. Hacen la vista gorda.

No resulta convincente creerle a Patricia Bullrich o a Nicolás del Caño por el tema del acuerdo con el FMI. Cristian Ritondo adelantó que apoyarán “un acuerdo razonable que no hipoteque el futuro del país”. Para hipotecar están ellos. La izquierda del Frente Grande (Chacho Álvarez-de la Rúa) en el Frente de Todos se abstendrá en la votación. No es lo más adecuado y hay que dejar de utilizar la política para las internas. Se trata apenas de que dejen de lado su visión centralista de tono mitrista, y hagan el esfuerzo de comprender que la Argentina es un todo regional con una problemática que precisa de ellos, un esfuerzo político e intelectual más serio y profundo.

Stella Calloni, periodista de “La Jornada” de México, escritora, ha señalado: “No pagar el préstamo de la estafa con designios geopolíticos, extendiendo las negociaciones el tiempo que sea necesario, mientras entonces si fortalecemos los frentes interno y externo, no sólo es factible sino imprescindible. Y cuanto falta para eso no es masa crítica o concientización en la población, sino una dirigencia que la incentive y se proponga dirigir la nave a puerto y no directamente al iceberg, representado por una segura derrota electoral en 2023 y largos años de dependencia extrema”. Y acordar hoy, significa no pagar aún el préstamo de la estafa y ganar tiempo para ir a La Haya con el reclamo internacional por la estafa del macrismo, e insistir ante la justicia argentina para que lo investigue y deje de apañarla.

Guzmán y el acuerdo

“Lo que buscamos hacer, dado que no podíamos pagar, era que siguiésemos el camino en el que tuviéramos las mejores condiciones dentro de lo posible, que para nosotros era refinanciar las deudas. No refinanciar las deudas y no pagar, también hubiese significado un faltante de dólares en el país, y eso hubiese alterado las posibilidades de continuar el crecimiento, generar empleo”, expresó Martín Guzmán a “Página 12”, luego de su enorme trabajo y de sostener que se evita así, el ajuste. Y agregó: “Fuimos por el lado que nos permitiera ir por un camino transitable, donde tuviéramos refinanciamiento para hacer frente a esas deudas y tener más tiempo, para mientras tanto crecer. Y sobre la base del crecimiento, ir construyendo las condiciones para pagar. Y claro, siempre con el horizonte de buscar en un momento ya no tener más deuda con el FMI”. Recordemos que hasta el Papa Francisco, intervino para pedir un acuerdo digno para el país.

El acuerdo no prevé recortes en el gasto en una etapa de crecimiento. El Estado podrá expandir recursos hacia la economía en el marco de una reasignación de sus recursos. El ministro de Economía, subrayó que el gobierno de Alberto Fernández, no fue al Fondo porque ese paso lo dio el gobierno de Cambiemos que utilizó los fondos para atender deudas privadas, los bancos en primer lugar, fuga de capitales y comisiones encubiertas por el acuerdo.

Nadie impide que se siga cuestionando el acuerdo de Macri, que se pida a la justicia nacional e internacional, que se expida respecto de las irregularidades del FMI. Toda negociación y todo acuerdo, es un documento abierto que puede ser motivo de nuevos reclamos y exigencias. Lo importante es poner un punto final a una demanda compulsiva, que llevaba a tener que pagar en los próximos meses sumas imposibles. ¿Es incorrecto haber llegado a ese punto? ¿Se pretendía acaso pagar esas sumas para derrumbar al gobierno; a ese punto se quería llegar? Guzmán dijo:  “seguiremos negociando por mucho tiempo, por la cantidad de la deuda, es porque lo trajo al país el gobierno anterior. Y porque no tenemos esos dólares. Esos dólares se malgastaron. Más de la mitad de ese préstamo récord se usó para financiar una salida de capitales. Se fueron los dólares. Y casi la otra mitad se usó para pagar deuda insostenible, deuda externa pública a acreedores privados, en lugar de hacer lo que hicimos nosotros luego, que era reestructurar”.

Días antes de la firma del acuerdo, varios ex presidentes, firmaron una carta en favor de las gestiones del presidente Alberto Fernández. ¿Hay que criticarlos, decir que expresan a la entrega? Reclamaron “la eliminación inmediata de los sobrecargos del préstamo” y que el organismo de a la Argentina plazos que no obstaculicen “un crecimiento económico sin ajustes brutales ni restricciones fiscales” que lleven a empobrecer al país. Firmaban el documento, Lula, Zapatero, Fernando Lugo (Paraguay), Evo Morales (Bolivia), Ernesto Samper (Colombia), Dilma Rousseff (Brasil), Rafael Correa (Ecuador), Manuel Zelaya (Honduras) y Leonel Fernández (República Dominicana) más excancilleres y dirigentes de la región. ¿Hay que exigirles ahora que cuestionen los términos del acuerdo? Lula no lo hizo. ¿A qué se debe la actitud de esos dirigentes o expresiones inteligentes de pequeños grupos que alcanzan muchas veces un cargo por astucia, que cuestionan para ganar espacio en los medios? Lo cierto es que el gobierno obtuvo un logro muy sufrido, complejo, que llevará a profundizar aspectos del gobierno como vigilar las diferentes evasiones, cambiar la actual estructura de ámbitos como los de la hidrovía y la fuga de divisas por el contrabando de algunos exportadores de granos. Ese camino se está realizando y precisa una profundización. En tanto, el acuerdo con el Fondo es un paso adelante positivo y meritorio. Hay que trabajar sobre ese logro para afirmar los postulados sobre los que se realizó y hay que ensanchar la unidad. Hay que acordarse y nombrar al conjunto del país, a las provincias, que no aparecen en los discursos centralistas. El movimiento obrero a través de la CGT en un comunicado no deja lugar a dudas. La unidad que el pueblo aprueba en las marchas, en su lucha diaria por una vida mejor, es lo que se necesita pero más amplia, fortalecida con nuevas adhesiones. Y recordemos siempre que la unidad es superior al cacareo.

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