Cinismo y ciencia ficción: el diario La Nación vive en la Argentina de fantasía que promociona Macri

Al igual que Mauricio Macri, el diario de la familia Mitre también se empeña en negar la realidad. «¿Gobierno de ricos y para ricos?», se pregunta La Nación desde el título de su editorial de hoy. Para agregar luego: «Numerosas políticas del oficialismo y datos irrefutables como la reducción de la pobreza indican sin lugar a dudas a qué sector benefician las autoridades». Hace referencia, aunque parezca mentira, a los sectores «más necesitados».
Achicamiento del Estado con despidos masivos; cierre de miles de empresas y comercios; escandalosos aumentos en los alimentos, los medicamentos y los servicios públicos; aumento de la deuda externa; avalancha de importaciones; persecución de dirigentes opositores; ataque a la educación pública; corrupción; ninguna de estas cuestiones afecta al país de fantasía en el que viven el Gobierno y sus aliados.
«No como pregunta sino como afirmación, el título de este editorial suele utilizarse como descalificación moral hacia el gobierno del presidente Mauricio Macri», arranca el editorial de La Nación de hoy.
Más adelante añade: «Debe decirse en primer lugar que si algo ha demostrado este gobierno es que ha destinado importantísimos recursos en programas que procuran enfrentar la pobreza y atender a los sectores más necesitados».
La Nación no da números, pero en un país como la Argentina, en el que la administración pública nacional gasta cerca de 3 billones de pesos, cualquier partida presupuestaria podría ser considerada como «importantísimos recursos».
Luego de mencionar que se mantuvieron los planes sociales y de elogiar la «Reparación Histórica» para los jubilados, entre otras medidas que según el diario de la familia Mitre benefician a los sectores populares, el editorial subraya que «todas estas iniciativas tuvieron lugar en un contexto de grave estrechez fiscal heredado del gobierno precedente. En otras palabras, se ha dado prioridad a la cuestión social sobre la alternativa de corregir más rápidamente el desequilibrio fiscal y la inflación».
En este aspecto, hay que señalar que el Gobierno de Cambiemos aumentó fuertemente tanto la inflación (alimentada en buena medida por escandalosos incrementos en el precio de los alimentos y en los servicios públicos) como el déficit fiscal, que profundizó precisamente por reducir las cargas sobre los sectores de mayores ingresos.
En relación a los salvajes tarifazos en los servicios públicos, señala que «los ajustes en electricidad y gas, en algunos casos criticados con razón por desprolijidades que hicieron un impacto inusual en algunos usuarios, todavía no han permitido alcanzar los promedios internacionales».
«Se alega que la supresión o reducción de los derechos de exportación de productos agropecuarios favoreció a un sector privilegiado de ricos, supuestamente la «oligarquía vacuna». La realidad es muy diferente. En verdad, esa medida dio impulso al interior del país y a todas las áreas y ciudades rurales con creación de empleo e industria», opina en otro párrafo, sin brindar ningún dato concreto.
Finalmente, en los últimos párrafos del editorial, La Nación se refiere a la riqueza y a la honestidad de los actuales funcionarios. «La otra parte del dicho opositor, referida a la riqueza personal de quienes gobiernan, debe obviamente relativizarse. En primer lugar, la riqueza no tiene por qué descalificar ni restar probidad», señala, y agrega que «debiera incluso meditarse sobre la exigencia para que repatríen los ahorros que lícitamente habían conservado y aún mantienen en el exterior». Cinismo y negación de la realidad en su máxima expresión.





