Capitanich planteó la “necesidad” de reformar la Constitución

Para el ex jefe de Gabinete, un cambio garantizaría el mejoramiento de la calidad institucional, logrando así defender “realmente” los intereses “de todos los sectores”.
El ex jefe de Gabinete y ex gobernador de la provincia de Chaco, Jorge Capitanich, planteó la urgencia de realizar ciertos cambios en la Constitución para que las instituciones funcionen de manera eficiente, logrando así poder resguardar los intereses de las personas.
“Surge una necesidad de avanzar con una reforma constitucional, tanto nacional como provincial, para garantiza el mejoramiento de la calidad institucional y que realmente defiende los intereses de todos los sectores”, manifestó ayer el intendente de Resistencia durante una reunión en la nueva de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) del Movimiento Evita, donde se analizó la realidad del país y cómo viven los argentinos.
En ese sentido, señaló que urge la necesidad de un “debate respetuoso en base al consenso que brinde un ejemplo de calidad institucional, organización y la descentralización”.
Además, reiteró que es preciso avanzar en la consolidación de un proyecto político sustentable para solucionar integralmente los problemas que aquejan a la Argentina.
“No hay política sin contradicción, por lo que se necesita impulsar un proyecto político que contradiga al Gobierno de centroderecha neoliberal conservadora que encabeza Mauricio Macri. Esa contradicción es con una alternativa de centro izquierda de base popular y/o progresista que verdaderamente se convierta en una oposición que permita una democracia representativa”.
Por otra parte, expresó que “actualmente en el país se encuentra instalada una matriz hegemónica de pensamiento neoliberal que privilegia la especulación financiera y promueve asimetría y concentración económica. Esto no es un fenómeno nacional solamente, en el plano internacional pasa lo mismo con 80 mil empresas multinacionales, con 600 mil filiales en todo el mundo generan apenas el 1,5 por ciento del empleo pero manejan el 25 por ciento de la actividad económica y controlan sustancialmente el comercio exterior”.
“Es inevitable que se produzca un proceso de polarización ideológica, y se torna cada vez más conservador el perfil de los incluidos”, concluyó.





