ARGENTINA EN CRISIS: ENTRE DEPENDENCIA, AJUSTE Y RESISTENCIA POPULAR
¿Cómo repercute esto en la sociedad y en los territorios?

En la mesa de los Cenadores, un grupo de compañeros se reúne cada semana para examinar la situación crítica que atraviesa Argentina. Con el dueño de casa como anfitrión, acompañado por Miguel, Fernando, Hipólito, Diego, Tony y otros, la conversación no se limita al presente: cada semana, Perón, Cooke, Ferla y Cafiero emergen desde el pasado para sumarse al debate, ofreciendo memoria histórica, reflexión y propuestas concretas para enfrentar la crisis.
La discusión abarca la economía, la industria, el agro, la deuda, la soberanía, la salud, la educación, la cultura y la tecnología, siempre desde una mirada política que conecta datos con acción social y estrategias de transformación. La mesa no es solo un espacio de análisis; es un laboratorio de ideas políticas, donde la historia y la experiencia se encuentran con la urgencia del presente para trazar caminos que fortalezcan al pueblo y defiendan la democracia.
El anfitrión levantó lentamente la copa, y con voz firme, pero cargada de intensidad, rompió el silencio:
—Compañeros, antes de entrar en cifras y pronósticos, debemos mirar la realidad de frente. El país atraviesa un momento crítico: hay hambre, desigualdad, concentración de riqueza y pérdida de soberanía. Frente a esto, pregunto: ¿cómo describen ustedes, desde su experiencia y compromiso político, la situación política, social y económica que enfrenta nuestra patria?, la idea es debatir la estrategia para resistir la subordinación, reorganizar la política y proteger derechos.
Perón: No estamos ante una crisis pasajera ni técnica; lo que enfrentamos es estructural, múltiple y profundamente enraizado en décadas de subordinación económica y concentración del poder. Los narcofemicidios, la violencia urbana, la precarización laboral, los cierres de fábricas y la exclusión social no son incidentes aislados, sino síntomas de un mismo sistema que favorece al capital concentrado y debilita al pueblo. Milei prometió libertad, pero lo que entrega es dependencia. Cada decisión económica, cada medida financiera condicionada por intereses externos refleja subordinación, mientras los derechos sociales se erosionan. La política que no protege a su pueblo se convierte en instrumento de sometimiento y desigualdad histórica. No hay que confundirse: lo que pasa con el dólar, el Riesgo País y la corrida no es solo un problema técnico. Es la expresión de un gobierno que no tiene conducción económica ni política. Milei y Caputo no controlan la moneda ni los precios; lo único que hacen es vender reservas y mendigar afuera, mientras destruyen la industria y los salarios de nuestro pueblo.

Cooke: Exactamente, General. No se trata solo de cifras: es política pura. La economía no se mueve por necesidades internas, sino por mandatos externos y especulación disfrazada de “modernización”. Por ejemplo, el agro enfrenta una tensión permanente: Sebastián Campo, productor de Pergamino, describe un sector expectante pero temeroso, porque liberalización prometida significa entrega de soberanía territorial y tecnológica, mientras los precios y la rentabilidad dependen de decisiones financieras internacionales. Los neoemperadores del mercado buscan ganancias concentradas, mientras los pequeños y medianos productores pagan la cuenta. La política económica define quién puede vivir con derechos y quién queda subordinado a los mercados. Y lo más grave aún, es que esta impotencia económica se cubre con servilismo político. Milei viaja a Washington para buscar legitimidad y dólares, pero vuelve con promesas vacías, entrega empresas estratégicas, abre la puerta al ejército extranjero y refuerza la subordinación geopolítica.
Ferla: Esto desnuda la falsedad del discurso libertario. Hablar de independencia del Estado y terminar cediendo soberanía a Estados Unidos no es libertad: es dependencia y pérdida de control sobre el territorio y los recursos. La privatización de Nucleoeléctrica y la autorización de tropas extranjeras son claros ejemplos. Esto tiene rostro social. La precarización laboral, la juventud sin oportunidades, la feminización de la pobreza, los 19.000 cierres de fábricas desde 2023 y los jubilados reprimidos en el Congreso muestran que la violencia estructural se organiza desde el poder. En barrios del conurbano, familias sobreviven con ayuda social insuficiente; en provincias, inundaciones, sequías y abandono de infraestructura agravan la desigualdad. Cada medida económica incide directamente en la vida cotidiana, moldeando la posibilidad de organización y resistencia. La política no puede ser neutral: ajusta sobre los más vulnerables y refuerza exclusión y desesperanza.
Cafiero: Además, la fragmentación territorial profundiza la crisis. Los mandatarios provinciales juegan sus cartas pensando en las legislativas: algunos buscan resistir y proteger derechos, otros administran la escasez y la dependencia. Salta, Mendoza, Córdoba y la región del Litoral muestran ejemplos claros: mientras algunos gobernadores defienden derechos, otros negocian con el centralismo financiero, priorizando conveniencias cortoplacistas. La política territorial no es solo gestión: es estrategia de soberanía. Si no hay coordinación entre provincias y Nación, la planificación estratégica es imposible y la subordinación se perpetúa. Además, Milei gobierna con marketing y tutela externa. Ni redes sociales ni Trump devolverán estabilidad económica. Lo que estamos viendo es descomposición de un proyecto liberal que entrega soberanía y no da respuestas al pueblo. Y como si fuera poco, la política se resquebraja. El “apagón” de las billeteras virtuales y los escándalos con Espert muestran improvisación y corrupción en sus aliados. Milei no genera confianza ni en los mercados ni en la sociedad. La gente percibe que se juega con la soberanía nacional.
Fernando: ¿Y la política internacional? Las visitas de Milei a Washington, gestos con Trump, Kosovo, la presión de EE.UU. sobre litio y soja… ¿representan soberanía o dependencia?
Perón: Dependencia pura. La soberanía no se demuestra con fotos ni titulares, sino con decisiones concretas que preserven independencia económica, tecnológica y territorial. Kosovo evidencia cómo la geopolítica condiciona decisiones locales: la entrega de recursos estratégicos, la flexibilización de normas y la apertura a inversiones extranjeras generan subordinación. Cada viaje a Washington, cada tuit sobre inversión, cada foto con potencias externas muestra que la política no puede ser espectáculo: debe ser ética y estratégica, al servicio del pueblo.
Cooke: Lo grave es que esto se disfraza de eficiencia o modernización. Privatizan servicios estratégicos, entregan tecnología sensible y llaman a todo “libertad de mercado”. Mientras tanto, territorios sufren: inundaciones sin asistencia, jubilados reprimidos, barrios desabastecidos, escuelas cerradas y hospitales colapsados. La deuda externa y los millones quemados por Caputo y Bausili para contener el dólar no son errores: son instrumentos de dominación y disciplinamiento social. La política económica actual refuerza la desigualdad y el descontento popular.

Miguel: ¿Cómo repercute esto en la sociedad y en los territorios?
Ferla: La sociedad lo percibe en cada barrio, fábrica y escuela. Las campañas “Soy de Abuelas” y el protagonismo de mujeres de Evita a Cristina y ahora a Tepp muestran que la resistencia existe y crece. Lo que une a estas mujeres es la resistencia al machismo político que busca silenciarlas. Evita organizó a las descamisadas y conquistó el voto femenino. Cristina soportó una violencia mediática feroz, pero se convirtió en el faro del peronismo. Tepp, en la provincia de Santa Fe, pone en palabras lo que viven miles de mujeres docentes, médicas, trabajadoras: no quieren ser reconocidas por un apellido masculino, sino por lo que hacen. Esa es la herencia que atraviesa generaciones. Cada acción de estas mujeres disputa poder, memoria y derechos. Los movimientos ambientales y juveniles, como Greta Thunberg, evidencian que la defensa de recursos naturales es política, económica y ética al mismo tiempo. La resistencia tiene múltiples frentes y cada uno condiciona la posibilidad de construir soberanía. Además, los impactos culturales no pueden subestimarse: la información y la cultura son terrenos de disputa donde se construye conciencia y poder.
Tony: ¿Qué nos enseñan los movimientos ambientales y feministas sobre resistencia y política?
Cafiero: La defensa de recursos naturales y derechos sociales demuestra que la política no puede ser neutral. Greta pasó de símbolo de esperanza verde a militante incómoda para gobiernos y corporaciones, mientras los movimientos feministas organizados denuncian narcofemicidios, violencia estructural y desigualdad. Esto evidencia que la resistencia debe ser estratégica, colectiva y transversal: social, ambiental y cultural. La política debe articularse en cada barrio, escuela, sindicato y territorio para ser efectiva y proteger derechos.
Ferla: Hay otra dimensión que me parece clave: Greta expresa un cambio generacional. A muchos jóvenes les quisieron vender que el futuro era “startups”, TikTok y consumir hasta reventar. Pero ella muestra que todavía hay capacidad de rebelión, de huelga, de acción colectiva. Que un corte de ruta o una flotilla humanitaria sigan siendo herramientas vigentes en el siglo XXI es un dato que al establishment le incomoda. Porque significa que las nuevas generaciones no están del todo anestesiadas.
Diego: La derecha enfrenta desgaste: del narco a las inundaciones, pasando por crisis internas. ¿Cómo impacta esto en la política y elecciones?
Perón: Esto que ha ocurrido en el Senado es la muestra de que un gobierno no puede sostenerse solamente con insultos y amenazas. Milei se encontró con que en el Congreso no hay obediencia automática, sino representación de un pueblo que defiende sus derechos. La política es construcción, acuerdos, síntesis. Si un presidente dinamita los puentes, termina aislado.
Cooke: Lo importante es ver de dónde vino la presión: de la calle. Universidades, trabajadores de la salud, estudiantes y familias movilizadas contra el vaciamiento del Garrahan y de la educación pública. La derrota del veto no es sólo institucional, es social. El pueblo, organizado y en movimiento, empujó a los senadores a poner un freno.
Ferla: Y no es casual que el conflicto haya estallado en torno a la infancia y al futuro. El Garrahan representa la vida de los chicos más vulnerables, y las universidades públicas representan la esperanza de miles de jóvenes. El gobierno dice que “no hay plata” para eso, pero sí hay plata para especuladores, para cerealeras o para pagarle al Tesoro de Estados Unidos. Es una cuestión de prioridades, y en esas prioridades queda al desnudo la injusticia de este proyecto.
Cafiero: Mientras tanto, Milei depende cada vez más de la mirada de Washington. Estados Unidos le exige “gobernabilidad” como condición para habilitar dólares frescos. Pero ¿qué gobernabilidad puede garantizar alguien que no logra articular mayorías en su propio Congreso? La paradoja es evidente: cuanto más débil es hacia adentro, más sometido queda hacia afuera.
Perón: Y ese sometimiento lo lleva a traspasar límites peligrosos. Habla de no aplicar leyes votadas por el Congreso, acepta el ingreso de tropas extranjeras sin autorización, avanza sobre empresas estratégicas. Eso no es gobernar: eso es entregar.
Cooke: Lo más grave es que lo presentan como “libertad”. Cuando en realidad se trata de concentración de poder en el Ejecutivo y de sumisión a intereses ajenos a la nación. Es un proyecto profundamente autoritario y extranjerizante.
Perón: La derrota de Milei en el Senado demuestra que la política popular puede frenar concentración y entreguismo. Gobernadores que defienden derechos frente al centralismo, movimientos sociales activos y partidos populares fortalecidos son la garantía de que las políticas extractivas pueden ser limitadas. Cada movilización, cada acto de resistencia territorial o ambiental muestra que la política se construye desde la base, con visión estratégica, memoria histórica y capacidad de resistencia colectiva.
Cooke: La deuda externa, la fuga de capitales y los millones quemados por Caputo y Bausili muestran cómo la economía se usa como instrumento de dominación. Cada intervención financiera condiciona soberanía, derechos y futuro político. Los sectores concentrados buscan ganancias rápidas y subordinación, no desarrollo ni inversión productiva. La planificación estratégica y la organización popular son la única garantía frente a estas presiones.
Hipólito: Entonces, la política no puede ser espectáculo ni improvisación: requiere acción estratégica, memoria activa y organización.
Ferla: Cada crisis, cada derrota parcial de la derecha, cada movilización social, es oportunidad para construir soberanía, proteger derechos y fortalecer organización popular. La unidad territorial, coherencia ética y resistencia social son barreras frente a la entrega y subordinación. La resistencia debe ser estratégica, permanente y colectiva, porque solo así se consolidan derechos y se construye proyecto nacional.
Miguel: El mensaje final debería consolidar todo esto: economía, territorio, cultura, género, ambiente y política.
Perón: Gobernar implica organizar, proteger y proyectar. Cada decisión define si el pueblo vive con dignidad o resignado a la dependencia. La democracia real se construye con derechos, soberanía, memoria y acción colectiva. Debemos fortalecer la organización popular, anticiparnos a la entrega y construir un proyecto nacional independiente, justo y democrático. Cada barrio organizado, cada sindicato unido, cada movimiento social, ambiental o feminista garantiza que nuestro país no será administrado para unos pocos, sino gobernado por y para el pueblo. La política es herramienta de emancipación, no instrumento de subordinación. La resistencia no es opcional: es nuestra obligación histórica
«La historia no se borra, la memoria no se clausura, la justicia no se negocia, la soberanía no se entrega y la apatía es la derrota que ningún pueblo puede permitirse.»
AUTOR: José “Pepe” Armaleo – Militante, abogado, magíster en Derechos Humanos, integrante del Centro Arturo Sampay y de Primero Vicente López.





